Lección 13 | Jueves 28 de diciembre 2017 | Sólo la fe | Escuela Sabática

JUEVES 28 DE DICIEMBRE
SÓLO LA FE
Opinión | Efesios 5:8
Mi fe me ha traído a la Universidad Adventista Unión, en Lincoln, Nebraska. Quizás te preguntas: ¿Qué está haciendo una muchacha de la costa Este del país en el Medio Oeste del país? La respuesta que les doy a todos es: “¡Dios eligió este lugar para mí!”
Me convertí en adventista del séptimo día el 19 de abril de 2014. Dios abrió mis ojos a la verdad en el momento perfecto. Él es un Dios que siempre llega a tiempo, y su plan es mucho mayor que cualquier plan que pudiera haber imaginado. Soy la única adventista en mi familia. Oro para que algún día mis padres y hermanos se den cuenta de qué es la verdad, y mi papel es ser ese faro de luz que Dios usa para atraerlos a él.
Un año antes de esta transformación en mi vida, estaba pasando por un momento difícil espiritualmente. Había estado casada por casi tres años. A los veintitrés años de edad estaba pasando por un divorcio. Me sentía muy vacía y sola. Solo quería alejarme de todos y estar sola. Luego de esta situación tan complicada en mi vida, no quería ni acercarme a una iglesia. Dejé de asistir por completo. Dejé de creer que había un Dios. Me pregunté por qué Dios permitiría que esto sucediera. Mis preguntas llegaron a convertirse en enojo, frustración, decepción y depresión.
Mis amigos y familiares que sabían por lo que estaba pasando me dijeron que todo estaría bien. Yo no quería escuchar nada de nadie. ¿Cómo podían saberlo? Ellos no tenían ni idea.
Al cabo de un tiempo, comencé a orar y a leer libros devocionales de nuevo. No me gustaba ese sentimiento de vacío que llenaba mi alma. Escuchaba la radio en mi auto, que estaba sintonizada en la radio cristiana K-Love, y escuchaba historias o mensajes inspiradores de cómo Dios estaba trabajando en las vidas de otras personas. Sé que Dios resuelve las cosas para nuestro bien y para su gloria. No se supone que la vida en este mundo sea fácil. Dios está aquí para guiarnos a través de los valles.
Quería conocer mejor a Dios y dejar que él controlara todo en mi vida. Comencé a tener una relación con Dios que nunca antes había tenido. Le entregué todas mis preocupaciones y esperé que él me guiara.
Quiero que otros sepan que Dios nunca te abandona cuando perdiste toda esperanza. Cuando estaba en mi punto más bajo, él estaba allí. Cuando luchaba emocionalmente, él estaba allí. Dios siempre está allí. “Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor” (1 Corintios 13:13). Su amor nunca falla.
Para comenzar mi día leo un versículo de la Biblia y lo recito en mi mente durante todo el día. Veo la Biblia como la brújula que dirige mi mente, cuerpo y alma. Día a día, nos encontramos con obstáculos como decepciones, tristeza y soledad. Con esos obstáculos vienen triunfos, gozo y logros.
No te avergüences de tu pasado. Sé que Dios me traerá el compañero adecuado cuando ambos estemos listos. Tengo que enfocarme en mi relación con Cristo antes de poder abrirme a otra persona. Tengo la bendición de haber pasado por esto y de poder mirar atrás y ver cuánto he avanzado. No desistas de confiar en Dios, a pesar de tu situación actual. Él puede cambiarla, y lo hará. Gálatas 6:9 dice: “No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos”.
Francine Eulizier, Wethersfield, Connecticut, EE.UU.

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