Lección 13 | Domingo 25 de marzo 2018 | Los resultados de la mayordomía | Escuela Sabática Joven

DOMINGO 25 DE MARZO
LOS RESULTADOS DE LA MAYORDOMÍA
LOGOS – PROVERBIOS 3:5; MATEO 5:14-16; 7:21-23; FILIPENSES 4:4-13; TITO 1:1; 2:7, 12
LA MAYORDOMÍA Y LA PIEDAD (JOB 1:1; 2:3; SALMO 4:5; EZEQUIEL 14:14; 2 TIMOTEO 3:1-9)
La práctica de la piedad comienza con Dios. Amamos porque Dios nos amó primero. Confiamos porque Dios se mostró confiable primero. Compartimos porque Dios compartió con nosotros primero. La piedad es imposible sin la iniciativa de Dios. Así como el reflector de una linterna es inútil si no está junto a un foco encendido, nuestros esfuerzos para obtener un carácter como el de Cristo son inútiles si no van de la mano de la primera acción de Dios. No obstante, cuando tomamos el riesgo de devolver amor a Dios, confiar en su cuidado y compartir sus bendiciones, él nos recompensa con caracteres que reflejan su amor de manera más perfecta. Cuando Dios nos sorprende con su confiabilidad y nos abraza con su amor, nos está invitando a reciprocar sus iniciativas, sus primeras acciones. A quienes aceptan esta invitación se les encomiendan mayores oportunidades y responsabilidades. La parte más emocionante de este trato es la relación creciente con nuestro Padre celestial, quien provee todo esto. Cuando los padres terrenales pasan tiempo con sus hijos pescando, jugando a la pelota, construyendo estantes para mamá o arreglando el primer autito de su hijo, la relación se fortalece. Lo mismo sucede con nuestra relación con Dios. Pasar juntos por lo bueno y por lo malo fortalece esa relación.
David tenía seguridad en su relación con Dios, y creía que Dios respondería a su clamor porque él lo había llamado primero. Aunque Ezequiel era un refugiado, tenía confianza en la providencia de Dios en el pasado (recordando a Noé y a Job) y en su vigilancia presente (exhibida por medio de Daniel, contemporáneo de Ezequiel). Al principio, Job no comprendía su difícil situación, pero se negó a rechazar a Dios durante sus pruebas, y obtuvo como recompensa una relación más profunda con Dios. Del mismo modo, Pablo fue fiel a pesar de tener que enfrentar pruebas y oposición increíbles. La mayordomía fiel que exhibieron estos personajes en su relación con Dios dieron como resultado la semejanza a Dios que todos deberíamos buscar.

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