Queridos padres: Recuerden que los maestros de Escuela Sabática enseñarán esta lección en la fecha señalada. Los alumnos deberán estudiarla y hacer las actividades prácticas después, durante la semana que comienza a partir de ese sábado. Mensaje Dios me ayuda a perdonar a otros. I! regresar a Egipto! Su padre no quería dejar ir a Benjamín; pero sabía que necesitaban comida, y la necesitaban pronto. Finalmente accedió, y los hermanos regresaron a Egipto. Cuando José vio a su hermano Benjamín, se apresuró a ir a su cámara privada para llorar. Pero José tenía una prueba más preparada para sus hermanos. ¿Aún serían celosos? ¿Esta­rían también deseosos de deshacerse de Benja­mín? -Llena sus sacos -le indicó a su ayudante-; y pon mi copa de plata en el saco de Benjamín. Pronto, los hermanos estuvieron listos para volver a su casa. El ayudante de José hizo como él le había pedido, y los hermanos partieron. A unos pocos kilómetros del palacio, el ayu­dante de José los detuvo. Buscó en los sacos de los hombres, y encontró la copa de José. -Benjamín debe regresar conmigo para ver al Gobernador -declaró. Los hermanos estaban preocupados. “Perdonad, y seréis perdonados” (Lucas 6:37). -¿Cómo puede suceder esto? -se pregunta­ban alarmados- ¿Qué hará el Gobernador? ¡No podemos dejar aquí a Benjamín! ¿Qué le dire­mos a papá? -Su hermano se debe quedar aquí -ordenó José-. Él será mi esclavo. Judá, el hermano de José, le rogó que dejara en libertad a Benjamín. -No puedo volver a mi padre si Benjamín no está conmigo -suplicó-. Por favor, déjeme ser su esclavo en lugar de él. José no se podía esconder más. Rompió en llanto y les dijo a sus hermanos quién era real­mente. Les contó acerca de la casa de Potifar y los años de prisión; les describió los sueños de Faraón; y les contó de cómo había llegado a ser el segundo personaje más importante en todo Egipto. -No fueron ustedes los que me enviaron aquí -les dijo, perdonando a sus hermanos- Fue Dios. Dios estuvo con José. A veces, Dios permite que ocurran cosas malas, para posibilitar que sucedan cosas buenas. Si Dios está con noso­tros, él nos guiará a los lugares correctos. Nos ayudará a hacer lo correcto aunque los otros nos causan dolor. Dios nos dará el poder para perdonar.

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Menores, Primarios

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