1. Lección 12 para el 20 de diciembre de 2014
2. «¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas» (Santiago 5:13) Las personas cambiamos muy fácilmente de estado de ánimo. Santiago quiere que, sea cual sea nuestro estado de ánimo, sintamos siempre la presencia divina con nosotros. ¿Estamos afligidos? Hablemos con Dios a través de la oración. ¿Estamos alegres? Hablemos con Dios a través del canto. ¿Y, además de esto, cuántas veces se ha convertido nuestra tristeza en gozo y alegría cuando hemos comenzando a cantar un himno?
3. «¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados» (Santiago 5:14-15) El caso presentado por Santiago parece ser el de un creyente al que le ha sobrevenido una enfermedad (grave) cuya curación desea poner en manos divinas. Los ancianos, siguiendo el ejemplo de los apóstoles comisionados por Jesús, ungen al enfermo y oran por él. «Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban» (Marcos 6:13)
4. «¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados» (Santiago 5:14-15) Observa el doble sentido que parece tener aquí la expresión «el Señor lo levantará». En última instancia, es Dios el que sana al enfermo (lo «levanta» de su lecho), o permite que éste vaya al descanso, esperando ser «levantado» el día de la resurrección. Por último, la oración por sanidad debe ir siempre acompañada del deseo de vivir en armonía con las leyes divinas. Por tanto, debe haber sincero arrepentimiento, que irá siempre acompañado del perdón de los pecados.
5. «Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho» (Santiago 5:16) Una vez que se ha ocupado de la sanidad del cuerpo, Santiago nos habla de la sanidad del alma. La confesión mutua de las ofensas y la oración intercesora de unos por otros dará sanidad al alma, que repercutirá también en la sanidad física. El justo, cuya oración es eficaz, no es justo porque sea perfecto. Es justo porque ha perdido perdón por sus pecados, ha confesado sus ofensas, y ora por sus hermanos. Su oración es eficaz.
6. «Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto» (Santiago 5:17-18) Para reafirmar la importancia de la oración en la sanidad, Santiago nos presenta el ejemplo de un «justo» que ascendió al cielo en un carro de fuego. Dios escuchó la oración de un hombre como nosotros para realizar prodigios maravillosos. Este es el ejemplo de oración que tiene poder para sanar. Según Malaquías 4:5-6, Elías representa también al precursor del Mesías (tanto en su primera como en su segunda venida). Como pueblo de Dios, estamos llamados a una obra de reavivamiento y reforma para preparar al mundo para la Venida del Salvador.
7. «Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados» (Santiago 5:19-20) El final de la epístola de Santiago está especialmente escrito para los Elías del último tiempo. «He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición» (Malaquías 4:5-6) Éste es un llamado a restaurar las relaciones rotas y a conducir a la gente de regreso a Dios.
8. «Cristo es el mismo médico compasivo que cuando desempeñaba su ministerio terrenal. En él hay bálsamo curativo para toda enfermedad, poder restaurador para toda dolencia. Sus discípulos de hoy deben rogar por los enfermos con tanto empeño como los discípulos de antaño. Y se realizarán curaciones, pues “la oración de fe salvará al enfermo.” Tenemos el poder del Espíritu Santo y la tranquila seguridad de la fe para aferrarnos a las promesas de Dios. La promesa del Señor: “Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos 16:18), es tan digna de crédito hoy como en tiempos de los apóstoles, pues denota el privilegio de los hijos de Dios, y nuestra fe debe apoyarse en todo lo que ella envuelve. Los siervos de Cristo son canales de su virtud, y por medio de ellos quiere ejercitar su poder sanador. Tarea nuestra es llevar a Dios en brazos de la fe a los enfermos y dolientes. Debemos enseñarles a creer en el gran Médico» E.G.W. (El ministerio de curación, pg. 171)

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1 Comment

  • Jesús Sanaba y Salvaba: – TU FE TE HA SALVADO
    No solo curaba el cuerpo, también perdonaba los pecados y POR FE EN CRISTO EL ARREPENTIDO QUEDABA LIMPIO DE TODOS SUS PECADOS, ESTABA EN ESE MOMENTO SALVO, POR TANTO JESÚS DECÍA: – VETE Y NO PEQUES MAS.
    LA SALVACIÓN ADQUIRIDA TENÍA QUE SEGUIR MANTENIÉNDOSE LLEVANDO UNA VIDA DE FE Y DE SERVICIO A LA CAUSA DE JESÚS, DE GLORIA EN GLORIA, CADA DÍA UNIDO A CRISTO SE TIENE QUE SEGUIR SIENDO SALVO POR FE EN ÉL.