Lección 12 | Miércoles 21 de marzo 2018 | La mayordomía cristiana simplificada | Escuela Sabática Joven

MIÉRCOLES 21 DE MARZO
LA MAYORDOMÍA CRISTIANA SIMPLIFICADA
CÓMO HACER – ÉXODO 20:3; ECLESIASTÉS 3:1; LUCAS 12: 41-48; 2 CORINTIOS 9:25-27; 1 TESALONICENSES 5: 23
Uno no se convierte en mayordomo de Dios por accidente. Es una función que Dios y tú eligen juntos. Al aceptar esta función, debes orar, planear, prepararte y practicar para llegar a ser un buen mayordomo para Dios. La mayordomía es un estilo de vida que debe ser desarrollado: no sucede de la noche a la mañana. Desarrollar los cinco hábitos que se mencionan a continuación te ayudará enormemente a desarrollar una vida de buena mayordomía cristiana. Pídele a Dios que te guíe a formar estos cinco buenos hábitos.
» Hábito 1: Pon a Dios en primer lugar. Comienza y termina tu día con Dios (oración, alabanza y estudio de la Biblia). Prioriza: pon a Dios antes que Facebook, el fútbol, la moda, los teléfonos y cualquier otra cosa que se interponga entre tú y Dios. Haz que el mandato de Dios (ver Mateo 22:37, citando a Deuteronomio) sea tu deleite. Desarrollar tus prioridades toma tiempo y autodisciplina. Haz el esfuerzo (sí, será una lucha) y te asombrarás de todas las bendiciones que ganas como resultado.
» Hábito 2: Desarrolla la autodisciplina. Nadie puede hacerlo por ti, pero es vitalmente importante tanto para la vida en general como para servir a Dios. Pablo (1 Timoteo 4:7,8) y Pedro (1 Pedro 1:13) claramente tenían visiones fuertes sobre esto. Piensa en cómo Dios los usó para cambiar el mundo una vez que aprendieron a disciplinarse a sí mismos bajo la influencia controladora de Dios.
» Hábito 3: Mantente saludable: física, mental y espiritualmente. Nota el consejo dado en 1 Corintios 6:19 y en Filipenses 4:8. No puedes dar lo mejor de ti para Dios (ni para nadie) si tu cuerpo, mente y espíritu están rindiendo menos de lo esperado. El “mensaje pro salud adventista” te dice cómo volverte saludable y mantenerte saludable. O si esa opción no te atrae, puedes buscar en Internet y descubrir la mejor manera de poner todas tus facultades en condición óptima. Te sorprenderá cuánto mejor puedes sentirte y funcionar (y también descubrirás cómo el no tan popular “mensaje pro salud” está siendo redescubierto por no adventistas).
» Hábito 4: Administra bien tu tiempo. Pídele a Dios que te guíe al hacer tus planes diarios, mensuales, anuales y de toda la vida en cuanto al tiempo (ver Santiago 4:13-15). En el mundo superocupado de nuestros días, la administración del tiempo es de crucial importancia. Hacer y seguir un buen plan para el uso del tiempo es la mejor manera de lograr hacer las cosas, reducir el estrés, tener éxito en la vida… y tener tiempo para Dios.
» Hábito 5: Sé un mayordomo de Jesús, siempre. La parábola de los talentos (Mateo 25:14- 30) debería inspirarnos, no aterrorizarnos. Para este entonces deberías estar descubriendo tus dones (talentos). O los usas o los pierdes. Elige usarlos para Dios. La forma de hacer crecer el reino de Dios es trabajar en él y para él. De eso se trata la buena mayordomía.

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