Lección 12 | La iglesia militante | Escuela Sabática | Primer trimestre


Lección 12: Para el 19 de marzo de 2016

LA IGLESIA MILITANTE

Sábado 12 de marzo

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Apocalipsis 2:1-7; Oseas 2:13; Apocalipsis 2:8-17; 2:18-3:6; Isaías 60:14; Apocalipsis 3:14-22.

PARA MEMORIZAR:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apoc. 3:20).

JUAN FUE EL ÚLTIMO APÓSTOL en morir. Además de escribir el Evangelio y las epístolas que llevan su nombre, también escribió el Apocalipsis, que contribuye mucho a nuestra comprensión del Gran Conflicto. No obstante, nos concentraremos solo en su descripción de las siete iglesias. Las estudiaremos desde la perspectiva de los destinatarios originales, a fin de obtener tanto de las palabras dirigidas a ellos como sea posible.

Una cosa que se destaca es que Jesús personaliza su enfoque en cada iglesia. Todas tienen necesidades diferentes, y él satisface todas.

Un desafío es que se muestra a estas iglesias luchando con su identidad, así como nos ocurre hoy. ¿Están todos sus miembros alineados con Jesús y listos para testificar a un mundo moribundo? ¿O están vacilando, tratando de parecer cristianos pero, privadamente, sintiéndose más cómodos con los poderes de las tinieblas? Aunque nos veamos como la última de estas iglesias, y aunque las circunstancias sean diferentes, hoy tenemos los mismos desafíos que ellas enfrentaron a través de los siglos.

Domingo 13 de marzo

LA IGLESIA DE ÉFESO

En Apocalipsis 2:1, se presenta a Jesús como sosteniendo siete estrellas en la mano y caminando entre candeleros, mientras se dirige a la iglesia de Éfeso. Estos símbolos apuntan a realidades importantes. Los candeleros son las iglesias y las siete lámparas son ángeles que guardan a las iglesias (Apoc. 1:20). En otras palabras, hay una estrecha conexión entre las iglesias y el Trono de Dios en el cielo. Las iglesias tienen una parte vital que desempeñar en el Gran Conflicto.

Lee Apocalipsis 2:1 al 7. ¿De qué maneras se desarrolla el Gran Conflicto en estos textos?

El mensaje a Éfeso comienza con una descripción de su carácter. Jesús está plenamente consciente de sus fortalezas y sus debilidades. La felicita por sus actividades, su paciente perseverancia y su intolerancia frente a los falsos maestros que hay en su medio (Apoc. 2:2, 3, 6), una clara advertencia de que no deben tolerarse falsas doctrinas en la iglesia.

Parece que la iglesia en Éfeso, originalmente alistada por Dios para luchar contra la oscuridad, sufrió un contraataque de Satanás. Vino en la forma de apóstoles falsos, seguidores de Nicolás, tal vez uno de los siete diáconos originales (Hech. 6:5), pero que había formado un movimiento separatista. Cualquiera que haya sido su herejía, Jesús la aborrecía (Apoc. 2:6). El problema con la iglesia de Éfeso fue que había dejado su “primer amor” (Apoc. 2:4). Esto es muy similar al lenguaje de los profetas del Antiguo Testamento que compararon la apostasía de Israel con una persona que persigue a amantes ilícitos (p. ej., Ose. 2:13).

La situación puede parecer desesperada, pero Jesús se especializa en resolver situaciones sin esperanza. Él anima a su pueblo en Éfeso a recordar de dónde ha caído y a volver a lo que hacía al principio (Apoc. 2:5). Este no es un llamado a considerar “los buenos tiempos de antes”; más bien es usar la experiencia pasada para guiarlos al futuro.

“Que has dejado tu primer amor” (Apoc. 2:4). ¿Por qué es tan fácil hacer esto? ¿Qué nos ocurre, ya sea individualmente o como iglesia, que hace que nuestro amor a Dios se enfríe? ¿De qué manera podemos mantener una pasión por Dios y su verdad ardiendo en nosotros año tras año?

Lunes 14 de marzo

ESMIRNA Y PÉRGAMO

Jesús se presenta a la iglesia de Esmirna como “el primero y el último, el que murió y volvió a vivir” (Apoc. 2:8, NVI; ver Apoc. 1:17, 18). Para la iglesia de Pérgamo, Jesús es el que tiene la espada aguda de dos filos entre sus dientes (Apoc. 1:16; 2:12). ¿Qué significado tiene, para cada una de estas iglesias, las formas en se describe a Jesús?

Lee Apocalipsis 2:8 al 17. Los miembros de la iglesia en Esmirna también son conocidos por su trabajo duro; no obstante, no tienen mucho para mostrarlo, tal vez como resultado de una “sinagoga de Satanás” en su medio (vers. 9). En forma similar, los miembros de Pérgamo parecen estar aferrados a su fe, aun cuando “el trono de Satanás” está entre ellos (vers. 13). De este modo, la realidad del Gran Conflicto está también allí.

A la iglesia de Esmirna se le advierte que tiene por delante tiempos difíciles, incluyendo la cárcel y, tal vez, aun la muerte (Apoc. 2:10). En Pérgamo, algunos ya han sido matados por su fe (vers. 13). Es importante notar que los tiempos difíciles tienen un límite en el tiempo; es decir, al mal no se le permite continuar más allá de cierto punto (vers. 10).

Preocupa saber que Dios tenía “unas pocas cosas” contra la iglesia en Pérgamo (Apoc. 2:14-16). Aparentemente estaban tolerando en su medio a algunas personas que “retienen la doctrina de Balaam” y “la doctrina de los nicolaítas” (vers. 14, 15).

“Nicolás y Balaam parecen ser términos paralelos; Nicolás es una palabra griega compuesta (nikáō y laós) y significa ‘el que conquista al pueblo’. Balaam puede derivar de dos palabras hebreas: am (‘pueblo’) y baal (de bela ‘destruir’, o ‘tragar’), y significa ‘destrucción de un pueblo’”.–Ranko Stefanovic, Revelation of Jesus Christ, p. 111. Jesús advierte a toda la iglesia que, si su herejía continúa, él vendrá en persona y peleará contra ellos con la espada en su boca (Apoc. 2:16).

No obstante, en medio de estas advertencias, Jesús les da a ambas iglesias un gran ánimo (Apoc. 2:11, 17).

Lee Apocalipsis 2:14 y 15. ¿Qué nos dicen estos versículos acerca de la idea de que la doctrina no tiene importancia? ¿Por qué son importantes y de qué modo?

Martes 15 de marzo

TIATIRA Y SARDIS

Lee Apocalipsis 2:18 al 3:6. ¿Cuáles son algunos de los problemas que hay en estas iglesias? ¿De qué manera nosotros estamos luchando con las mismas cosas? ¿Cómo se revela el Gran Conflicto en estas luchas?

La introducción de Jesús a la iglesia de Tiatira (Apoc. 2:18) revela tiempos llenos de pruebas y perplejidades para el pueblo de Dios. Las metáforas de los ojos como llamas de fuego y pies de bronce bruñido no solo aparecen en Apocalipsis 1:14 y 15, sino también en Daniel 10, donde el profeta ve a Uno cuyos ojos eran como “antorchas de fuego” y sus pies “como de color de bronce bruñido” (Dan. 10:6). Este Ser le dice a Daniel que él ha estado luchando con el príncipe de Persia (vers. 13, 20). En otras palabras, cuando la situación es oscura para el pueblo de Dios, Dios mismo influirá sobre los asuntos humanos, caminando entre las iglesias (Apoc. 1) y desafiando a los líderes nacionales (Dan. 10).

Jesús se presenta a la iglesia de Sardis como el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas (Apoc. 3:1; 5:6). Aquí vemos a un Salvador que está activamente involucrado, alistando los poderes del cielo para dar seguridad a su iglesia.

La descripción de estas dos iglesias produce profunda preocupación. Tiatira, aunque va mejorando (Apoc. 2:19), ha sido como Israel bajo la reina Jezabel. En forma similar, la gente de Sardis está espiritualmente muerta (Apoc. 3:1).

A pesar de esto, Jesús anima a las iglesias. Reconoce que hay muchos en Tiatira que “no han conocido […] las profundidades de Satanás” y los anima a “retene[r]lo […] hasta que yo venga” (Apoc. 2:24, 25). También hay “unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras” (Apoc. 3:4).

A estos fieles Jesús les promete una bendición especial. A Tiatira le promete darle la “estrella de la mañana” (Apoc. 2:28), que más tarde se afirma que es él mismo (Apoc. 22:16). A Sardis le promete un lugar seguro en el cielo y que confesará “su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles” (Apoc. 3:5).

“Retengan y arrepiéntanse”. ¿Qué tienes que retener y de qué necesitas arrepentirte? ¿Cómo se relacionan entre sí estos dos conceptos?

Miércoles 16 de marzo

LA IGLESIA DE FILADELFIA

Lee Apocalipsis 3:7. ¿En qué formas se presenta Jesús a esta iglesia? ¿Qué nos dicen estas descripciones acerca de él?

Se felicita a esta iglesia por guardar las palabras de Cristo y por no negar su nombre, aun cuando sus fuerzas parecen ser débiles (Apoc. 3:8). Jesús hace una promesa que intriga: que los miembros de la sinagoga de Satanás pronto irán a los de Filadelfia y les darán homenaje (vers. 9). Esto se relaciona con Isaías 60:14, donde describe que los opresores del pueblo de Dios se postrarán sumisos, en directo contraste con todo el cruel tratamiento que previamente habían dado al pueblo de Dios. De aquí podemos entender que la sinagoga de Satanás había estado haciendo difícil la vida de los primeros cristianos. Como ya vimos, algunas de las iglesias anteriores lucharon con aquellos que enseñaban el error y causaban problemas: una de las maneras en que Satanás opera en contra de las iglesias. Filadelfia, parece, es la que finalmente se quita de encima esta fuente de mal.

Lee Apocalipsis 3:10. ¿Comprendes la perseverancia de la iglesia de Filadelfia? ¿De qué modo prometió Jesús limitar sus pruebas? ¿Qué significa eso para nosotros?

Parece que la iglesia de Filadelfia, igual que las iglesias previas, había pasado por tiempos difíciles, pero con una actitud distinta de la de ellas. Esta es la primera iglesia a la que Jesús no le señala específicamente ninguna falla que debería corregir. Su fe y su cooperación con Dios han sido observadas y apreciadas por el Salvador, a pesar de su “poca fuerza” (vers. 8).

Las promesas al vencedor en esta iglesia incluyen: ser hecho un pilar en el Templo de Dios, de modo que ya no necesiten salir y entrar (Apoc. 3:12); y nombres nuevos que los identificarán plenamente como pertenecientes a Dios, tal vez porque ya se han identificado previamente con él en todos los aspectos de sus vidas.

Si fueras repentinamente al cielo, ahora mismo, ¿cuán bien te encontrarías allí?

Jueves 17 de marzo

LA IGLESIA DE LAODICEA

También Laodicea recibe algunas descripciones de Jesús: “el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios” (Apoc. 3:14). Estas descripciones son aspectos clave de la divinidad de Cristo. El “Amén” es una referencia a Isaías 65:16, donde la palabra “Amén” es traducida como “el Dios de verdad” y vinculada con el Pacto. Jesús es el gran Dios guardador del Pacto, el Dios que guarda sus promesas de salvación y restauración. Jesús también es el Testigo fiel que testifica a su pueblo acerca de cómo es Dios realmente (Apoc. 1:5; 22:16; Juan 1:18; 14:8-10). Él también es el Creador (Col. 1:16, 17).

Lee Apocalipsis 3:14 al 22. ¿Qué le dice Jesús a esta iglesia que haga? ¿Qué significan estas palabras para nosotros hoy?

Después de estos primeros textos que nos dicen quién es realmente Jesús, es necesario clarificar quién es esta iglesia. En otras palabras, solo podemos realmente conocernos si primero conocemos a Dios. Las personas de esta iglesia han estado engañándose hasta el punto de creer que son lo opuesto de lo que realmente son (Apoc. 3:17). Jesús luego les ruega que procuren tener la claridad de visión necesaria para ver las cosas como realmente son y que sean transformados en lo que necesitan (vers. 18).

La alternativa es el juicio divino en dos fases. Primero, puede ser necesario un poco de la antigua disciplina paterna (Apoc. 3:19); luego, existe la posibilidad de que Dios los “vomite” de su boca, como un bocado de agua descompuesta (vers. 16).

A esta iglesia que está tan cerca de ser echada de la presencia de Dios se le dan las mayores promesas. Jesús quiere demorarse y tener una comida con ellos (vers. 20), algo reservado solo para los amigos íntimos. Después, les promete la oportunidad de sentarse con él en su Trono (vers. 21).

Al hacer un seguimiento de las siete iglesias, es interesante ver el enfriamiento del pueblo de Dios y su alejamiento de él. ¿Cómo sucedió esto? Parece que, aunque la guerra ya está ganada, algunas personas todavía persisten en aferrarse al mal y a los poderes de las tinieblas. No hay dudas de que, cuando miramos la historia de estas iglesias, se pone de manifiesto el Gran Conflicto que se expresa allí. Y seguirá siendo así hasta la segunda venida de Cristo.

Viernes 18 de marzo

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: La sección del jueves tocó la divinidad de Cristo. ¿Por qué eso es tan importante? Elena de White escribió: “Puesto que la Ley divina es tan sagrada como el mismo Dios, solo uno igual a Dios podría expiar su transgresión. Ninguno sino Cristo podría salvar al hombre de la maldición de la Ley y colocarlo otra vez en armonía con el Cielo. Cristo cargaría con la culpa y la vergüenza del pecado, que era algo tan abominable a los ojos de Dios que iba a separar al Padre y su Hijo. Cristo descendería a la profundidad de la desgracia para rescatar a la raza caída” (MGD 42). La lógica es sencilla: la Ley es tan sagrada como lo es Dios; por eso, solo un Ser tan sagrado como Dios podía expiar la transgresión de la Ley. Los ángeles, aunque sin pecado, no son tan sagrados como su Creador, porque ¿cómo algo creado puede ser tan sagrado como quien lo creó? No es extraño, entonces, que vez tras vez la Escritura enseñe que Cristo es Dios mismo. El sacrificio de Cristo se centra alrededor de la sacralidad de la Ley de Dios. Por causa de la Ley, o más precisamente por causa de la transgresión de la Ley, Jesús tendría que morir por nosotros si habíamos de ser salvos. En realidad, la severidad del pecado puede verse mejor en el sacrificio infinito que fue necesario para expiarlo; esa severidad habla por sí sola de cuán sagrada es la Ley misma. Si la Ley es tan santa que solo el sacrificio de Dios mismo podía responder a sus demandas, entonces tenemos allí todas las pruebas que necesitamos acerca de cuán exaltada es.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Analicen en clase sus respuestas a la pregunta del miércoles. ¿Qué repercusiones tienen las respuestas que dieron?

  2. “Muchos que profesan esperar el pronto advenimiento de Cristo se están conformando a este mundo y procuran más fervientemente el aplauso de quienes los rodean que la aprobación de Dios. Son fríos y formales, como la iglesia nominal de la que hace muy poco tiempo se separaron. Las palabras dirigidas a la iglesia laodiceana describen su condición presente perfectamente” (RH, 10 de junio de 1852). Aunque estas palabras fueron escritas hace más de 150 años, ¿por qué se aplican tan bien hoy a nosotros? ¿Qué nos dice esto acerca del mito de que, de algún modo, “los buenos tiempos de antes” eran mejores?

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