Lección 12 | Jueves 22 de marzo 2018 | Bajo un nuevo entrenador | Escuela Sabática Joven

JUEVES 22 DE MARZO
BAJO UN NUEVO ENTRENADOR
OPINIÓN – GÁLATAS 2:20
De todos los textos bíblicos que me ayudan a crecer diariamente en mi caminar cristiano, Gálatas 2:20 es el más importante. No es una promesa de esperanza, ni un texto de ánimo, sino una declaración de mi condición como seguidor de Cristo. “Y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí” . La metáfora que me gusta usar es que Cristo administra mi vida. Estoy más que feliz de que él sea mi administrador. La persona y la presencia de Cristo viviendo en mí permiten que lo “sobrenatural” tome las riendas y maneje mi vida. ¿Qué más podría querer?
Todo sería perfecto, a no ser por la línea que dice: “Lo que ahora vivo en el cuerpo”. ¿Intentas decir que hay un problema con “el cuerpo” ? Bueno, a veces es una lucha. Me encantan las cartas de Pablo por su honestidad, pero cuando presenta un problema, encuentra la solución. La solución para el cuerpo: “Lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí”.
El teólogo anglicano John Scott define la gracia como “amor que se preocupa y se inclina y rescata”.1 Me encanta esa definición y, en el contexto de la mayordomía, aquí es donde comienza la conversación. Si Dios ha sido tan bueno conmigo al darme a Cristo, entonces mi respuesta es darle toda mi vida a Dios.
En el fútbol, la función del entrenador es fundamental. Cuando el Manchester United, de la Premier League inglesa, tuvo éxito, lo fue por las habilidades de liderazgo del entrenador, Sir Alex Ferguson. Bajo él, el Manchester United llegó a su cumbre máxima: los días gloriosos, ganar copas y trofeos en cada temporada. Le siguieron David Moyes, Ryan Giggs y Louis van Gaal: todos grandes entrenadores con una trayectoria seria de llevar equipos hasta lo más alto. No obstante, cuando estuvieron a cargo de dirigir al Manchester United, el gozo de los jugadores y los aficionados se tornó en desánimo.
Imagina lo que le sucedería a la iglesia en nuestra esfera de influencia si invitáramos al Señor a ser nuestro entrenador de una manera nueva, renovadora y gozosa. ¿Y si le dejáramos tomar las riendas para romper con nuestros lemas, estereotipos religiosos e incluso nuestra estrategia corporativa? Imagina una iglesia, nuestra iglesia, en la que los problemas de liderazgo, la disminución de la membresía, la falta de compromiso, el mal uso de las finanzas y la fragmentación fueran conversaciones del pasado, porque Dios estaría totalmente a cargo.
El himno de Francés R. Havergal resume la esencia de la mayordomía cristiana: “Que mi vida entera esté consagrada a ti, Señor”2 Espero no solo entender el significado de esta frase, sino también vivirla.

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