Lección 11 | Miércoles 7 de junio 2017 | Pedro y Judas | Escuela Sabática

Miércoles 7 de junio
PEDRO Y JUDAS

Muchas personas han observado que Judas 1:4 al 19 repite en gran medida el mensaje de 2 Pedro 2:1 al 3:7. Cuando la Escritura repite un mensaje, deberíamos ser conscientes de que Dios desea transmitir algo importante. En estos pasajes similares, Pedro y Judas se esfuerzan por notificarnos de una verdad importante: Dios está en el control del destino de los malvados. Tanto Pedro como Judas no nos dejan la menor duda de que Dios está monitoreando de cerca el mal. Ya sea la humanidad impía o los ángeles caídos, Dios ha tomado nota especial de su maldad y ha planificado su castigo en el Día del Juicio (2 Ped. 2:9, 17; Jud. 1:6).

Lee 2 Pedro 2:1 al 3:7; y Judas 1:4 al 19. ¿Qué ejemplos dan Pedro y Judas de venganzas previas de Dios, para enfatizar el hecho de que Dios trata con suma seriedad el pecado?
Pedro y Judas registran tres ejemplos de la venganza de Dios en el pasado. Incluyen la destrucción del mundo antediluviano por el Diluvio, la incineración de Sodoma y Gomorra, y el encadenamiento de seres angélicos para la destrucción (2 Ped. 2:4-6; 3:7; Jud. 1:6, 7). Todos estos episodios están envueltos en una sensación rotunda de irrevocabilidad. Aunque la Escritura habla mucho acerca de la misericordia y la gracia de Dios, la justicia de Dios también juega un papel importante en la destrucción final del pecado.

¿Cuáles fueron los pecados que conllevaron un castigo tan severo? Incluyen la introducción de herejías destructivas, el desprecio a la autoridad, la esclavitud de la corrupción, la perversión de la gracia de Dios con inmoralidad licenciosa, la negación de Jesucristo como único Soberano y Señor, la contaminación de sus propios cuerpos, el hablar palabras infladas y vanas, y la difamación (2 Ped. 2:1, 10, 19; Jud. 1:4, 8; 2 Ped. 2:18; Jud. 1:10).
Es interesante que estas descripciones no incluyan actos violentos y otras atrocidades malvadas que a menudo nos indignan. Más bien, describen pecados más sutiles que tienen una cosa en común: se trata de pecados que a veces son excusados dentro de la comunidad misma de la iglesia. Este hecho debería despertarnos a la gran necesidad de arrepentimiento y reforma sincera en la iglesia.

Lee 2 Pedro 2:12 y Judas 1:10. Aquí, Pedro y Judas describen a aquellos que están enfrentando destrucción como habiéndose degradado al punto de ser “a n imales irracionales” (2 Ped. 2:12), o “animales sin entendimiento” (Jud. 1:10, DHH), gobernados por el instinto. ¿De qué manera se compara esta descripción con el modo en que Dios creó originalmente la humanidad, y cómo puedes evitar que eso ocurra en tu vida?
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