Lección 11 | Martes 5 de septiembre 2017 | ¿Cómo nos ganamos el amor de Dios? | Escuela Sabática Joven

MARTES 5 SEPTIEMBRE
¿CÓMO NOS GANAMOS EL AMOR DE DIOS?
Evidencia | Gál. 4:8, 9
Los primeros cristianos de Galacia tomaron una de dos direcciones básicas en su vida. Algunos eran legalistas; pensaban que podían ganarse el favor de Dios acatando estrictamente las leyes del pacto y los rituales de su época. Otros caían en la anarquía, pensando que eran libres de hacer lo que quisieran. En cualquiera de los dos caminos, experimentaron un tipo de esclavitud que se opone a la auténtica libertad cristiana.
Antes de su conversión, Pablo era un seguidor estricto de las leyes del pacto. Persiguió a quienes dejaron de seguir las leyes de Moisés (Hech. 9:1, 2). Pero tras su conversión, se dio cuenta de que nadie podía alcanzar a Dios simplemente siguiendo un conjunto de reglas o leyes. Aunque había sido legalista, se convirtió en denunciante de esta práctica, y le advirtió a la iglesia de Galacia que rechazara esa práctica y se aferrara al evangelio de la gracia por medio de la fe, tal como fue personificado en la vida de Cristo.
Cuando dejamos de vivir en la esclavitud del legalismo, reemplazamos esa práctica con “las buenas nuevas de que es posible un intercambio espiritual en el que la presencia del Espíritu de Dios habita en el hombre, lo que permite que el carácter de Dios se manifieste en la conducta del hombre por el poder dinámico y la capacitación del Espíritu del Señor Jesús resucitado”.*
Dios no puede amarnos según la cantidad de reglas que obedezcamos. Cuando tratamos de ganarnos el favor de Dios mediante las obras o el cumplimiento de reglas, somos como esclavos o prisioneros, encerrados tras las rejas. Además, no somos justificados por guardar la ley, sino por la fe (Gál. 3:11). Dios ha proporcionado su amor gratuitamente a todos los que creen en él (Juan 3:16). Si aceptamos creer en Cristo por fe, podemos experimentar la libertad que Cristo quiere para nosotros.
Un apego estricto a un conjunto de reglas es algo que reprime nuestra fe, de modo que no podemos reconocer la obra de Dios en nuestra vida. Cuando permitimos que haya legalismo dentro de la iglesia, este nos ata a reglas, normas y rituales que no deberían existir en la verdadera experiencia de la libertad cristiana. Al final, permanecemos bajo la esclavitud perpetua de esforzarnos por nosotros mismos para agradar a Dios. La verdadera libertad en Cristo viene por conocer nuestra posición en la fe cristiana y cultivar esa fe para entablar una relación personal con Dios. Cuando esto sucede, no estaremos atados a la roca de las “buenas obras”; en lugar de eso, nos entregaremos a Jesús en oración, entablando una relación personal con Cristo por medio del Espíritu Santo.
* James A. Fowler, “Legalism” [Legalismo], en Christin You Ministríes. Disponible en www.christinyou.net/ pages/legalism.html.
Para pensar y debatir
1. ¿Cuáles son los peligros del legalismo?
2. La libertad en Cristo, ¿significa que no obedecemos los Mandamientos de Dios? Por favor, explica tu respuesta.
Oeorge Otieno, Homa-Bay, Kenia

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