2 Reyes 4:38-41; Profetas y reyes, pp. 181, 182 ¿Te quejas, a veces, de la cena? ¡Espero que no! Pero pienso que si hubieras sido un alumno en la escuela que visitó Eliseo habrías tenido razón para quejarte del guiso. os alumnos de la escuela de los profetas, en Gilgal, estaban emocionados. ¡Eliseo vendría a visitarlos! ¿Respondería Elispo las preguntas que ellos tenían? ¿Oiría Eliseo los ruidos de sus estómagos? ¿Qué? ¿Estómagos que hacían ruido? Sí. Había otra sequía en la tierra, causada por la ausencia de lluvia: por lo tanto, crecían muy pocas plantas alimenticias, y los estómagos crujían de hambre. Todos saludaron contentos a Eliseo. Pero Eliseo notó que los alumnos estaban delgados y un poco pálidos. “Parece que no han comido mucho”, pensó Eliseo. Sabía que necesitaban comida para poder pensar con claridad. Eliseo llamó a su siervo: -Trae una olla grande y prepara un guiso para los alumnos. El siervo salió al campo que estaba cerca de la escuela. Encontró algo que crecía en una enredadera. No estaba muy seguro, pero pensó que podía servir. El siervo de Eliseo puso agua a hervir en la gran olla. Cortó las cosas que había encontrado y se las agregó al agua, le puso algunas hierbas y puso todo a cocinar. El aroma llegó hasta donde estaban los alumnos. ¡Ahora sí que los estómagos hacían ruido! Tomaron sus platos, esperando ansiosamente que les sir­vieran el guiso. Engulleron los primeros bocados. Entonces, se VERSICULO PARA MEMORIZAR Tenían todas las cosas en común” (Hechos 4:32). MENSAJE Dios nos ayuda a ver y suplir las necesidades de otros.

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Infantes, Menores

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