Lección 11 | Domingo 10 de diciembre 2017 | Escogidos para elegir a otros | Escuela Sabática Joven

DOMINGO 10 DE DICIEMBRE
ESCOGIDOS PARA ELEGIR A OTROS
Logos | Deuteronomio 7:7-9; Romanos 10; 11 Primero lo primero (Romanos 11)
Romanos, especialmente el capítulo 11, trata sobre asuntos muy intensos. Dependiendo de la manera en que entendemos a Dios, nuestra comprensión de la Biblia puede verse grandemente afectada. Dios no es atemporal. Con “atemporal” nos referimos a la visión filosófica clásica de atemporalidad. Muchas de las presuposiciones en el cristianismo están basadas en las filosofías de Platón y Aristóteles; en el centro de sus enseñanzas, su dios era atemporal. Su dios no se veía afectado por el tiempo y era incompatible con el tiempo. Cuando se adopta esta idea de atemporalidad en la doctrina cristiana, se lo ve a Dios como incapaz de intervenir en la historia humana.
Básicamente, en esta idea, Dios está restringido por los confines de la atemporalidad. Si esto es así, significa que en la eternidad pasada Dios decretó todo lo que sucedería y se sentó para observar el cumplimiento de todo; por lo tanto, no puede hacer nada al respecto, porque el cambio es inadmisible en quien es atemporal. Este concepto falso pinta una visión de un Dios que predestina, y sugiere que él ya ha decidido quién será salvo y quién se perderá. Si evitamos utilizar esta mentalidad de deterninismo al leer la Palabra de Dios, pasajes como Romanos 11 se vuelven un poco más fáciles de entender.
Cuando no eres tan impresionante (Deuteronomio 7:7-9)
¿Cómo te sentirías al saber que Dios te eligió a ti, a tu familia, y a toda tu nación para ser el pueblo especial escogido por Dios? Una respuesta apropiada sería un sentimiento de honor; después de todo, el Santo fue quien los eligió. La comunidad israelita recibió una invitación para imitar al Santo (Levítico 20:26). ¡Qué honor increíble! Lamentablemente, ese sentido de honor puede deformarse rápidamente y podemos empezar a creernos que tenemos derechos y enorgullecemos, como si sobre los israelitas tuvieron algo fabuloso inherentemente para que Dios los eligiera. ¿Había algo especial en Abraham? ¿Fue por eso que Dios lo llamó a dejar su tierra y viajar a un nuevo país (Génesis 12:1)? Abraham no hizo nada que lo recomendara a Dios. Dios simplemente habló y Abraham respondió. Dios inició el llamado de Abraham; no porque hubiera algo especial en Abraham, sino porque hay algo especial en Dios. Dios eligió a Abraham por alguna razón, pero fácilmente podría haber elegido a otra persona.
Ese simple detalle debería haber sido suficiente para mantener la humildad de los israelitas; pero ellos perdieron de vista el hecho de que Dios elige a quien quiere, cuando quiere, y por la razón que sea. Mientras todavía deambulaban por el desierto, Dios tuvo que recordarles a los israelitas que no eran tan impresionantes. Dios les recordó que no fue su tamaño lo que hizo que Dios los seleccionara; de hecho, Dios les dice que eran “el [pueblo] más insignificante de todos” (Deuteronomio 7:7). El amor de Dios fue la razón por la cual Israel fue elegido (Deuteronomio 7:8). Israel no tuvo que esforzarse para ser elegido por Dios, sino que debía recibir esa elección libremente. Habían sido elegidos por la gracia de Dios (Romanos 11:5).

Compartir

Recomendado

Comentarios de Facebook

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*