Lección 10 | Sábado 2 de diciembre 2017 | Sus caminos son justos y razonables | Escuela Sabática Joven

“Así que Dios tiene misericordia de quién él quiere tenerla, y endurece a quién él quiere endurecer” (Romanos 9:18)

SÁBADO 2 DE DICIEMBRE
SUS CAMINOS SON JUSTOS Y RAZONABLES
Introducción | Romanos 9
“Está bien, mamá”, dijo el pequeño Benjamín, mientras enjugaba valientemente las lágrimas de sus mejillas pecosas. Tragó saliva, y sus grandes ojos marrones se llenaron de una fe inmutable en las palabras de su madre. Estiró su dedo meñique y, con la voz cortada, preguntó: “¿Me lo prometes cruzando los meñiques?”
A la corta edad de cuatro años, Benjamín entendía lo sagrada que es una promesa. Imagina el gozo en su pequeño corazón al saber que se había realizado un pacto soberano, el más sagrado de todos, entre él y su mamá.
Él continuaría con su vida muy feliz, sabiendo que su mamá lo ayudaría a salir adelante. Con esto dicho, hagamos una pausa por un momento e imaginemos a otro niño pequeño que acude a reclamar la promesa que había sido realizada entre Benjamín y su mamá. Además, imagina que la mamá cumple su promesa también con el otro niño. ¿Podríamos decir entonces que la mamá es injusta; que está haciendo promesas a su hijo y a otro niño más?
Esta es la misma pregunta que Pablo debe haber enfrentado al escribir: “En otras palabras, los hijos de Dios no son los descendientes naturales; más bien, se considera descendencia de Abraham a los hijos de la promesa” (Romanos 9:8). ¿Podemos decir que Dios es injusto? Debo decir que yo también, estando en esa posición, probablemente hubiera hecho la misma pregunta.
Quizás deberíamos mirar el concepto de “hijos de la promesa” desde otra perspectiva. Una amiga mía hace poco se unió a la gran familia de Jesús. Ver el gozo en su corazón al descubrir más y más sobre el amor de Dios es muy alentador para mí. La promesa de la salvación fue hecha tanto a ella como a mí, que soy una hija nacida en una familia creyente.
Pablo cita el siguiente texto de Malaquías: “Amé a Jacob, pero aborrecí a Esaú” (Romanos 9:13). ¿Cómo puede un Dios amante y justo decir esto? ¡Es injusto! ¿Estamos diciendo que Dios es injusto? Pablo no huye de esto. Continúa diciendo en el versículo 14: “¿Qué concluiremos? ¿Acaso es Dios injusto? ¡De ninguna manera!” Pablo se esfuerza por dejar en claro que Dios eligió a Jacob y rechazó a Esaú al margen de cualquier cosa que ellos hicieran, “para confirmar el propósito de la elección divina” (versículo 11). Él explica que, como soberano del universo, Dios siempre logra lo que se propone. El estudio de este capitulo nos revela que solo Dios tiene un plan perfecto para su pueblo, y su plan es justo y razonable.
Chrístelle Govender, Durban, KwaZulu-Natal, Sudáfrica

Compartir

Recomendado

Comentarios de Facebook

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*