Lección 10 | Jueves 7 de diciembre 2017 | Elegidos, escogidos, pero nunca repelidos | Escuela Sabática

JUEVES 7 DE DICIEMBRE
ELEGIDOS, ESCOGIDOS, PERO NUNCA REPELIDOS
Opinión | Efesios 1:4

Muchos creemos que la vida que estamos viviendo es superior a la de otros. Nos aislamos de los demás hasta que se vuelve un “nosotros y ellos”. ¿Por qué sucede esto? ¿Ya no somos parte de la raza humana? Preferiríamos separarnos de otros según el color de nuestra piel, nuestras creencias o incluso nuestro estilo de vida.
Elegimos estar en una categoría propia, pero olvidamos que estas personas son nuestros hermanos y hermanas. La Biblia dice que si ellos claman al Señor, él los bendecirá, y lo mismo va para ti. En ese sentido, somos iguales. Él nos ama a todos, y quiere que todos estemos con él en el cielo. Verás, él elige a ciertas personas para hacer distintos aspectos de su obra, eso es cierto; pero en cuanto a la salvación, todos los que claman al Señor serán salvos. Él no selecciona
personas para ir al cielo. Todos tienen esa oportunidad. La sangre de Jesús nos cubre a todos, lo que significa que toda nuestra culpa y vergüenza desaparecerá, si le pedimos que nos perdone. No somos superiores ni Inferiores a quienes nos rodean, porque todos somos pecadores.
Lo que nos hace diferentes es que nosotros vamos y vivimos una vida que le agrada a él, lo que muestra a todos que hay un Dios arriba que nos está mirando con amor. Romanos 8:32 dice: “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?”.
Mira bien a tu alrededor. ¡Dios nos ama! Él nos da la fuerza para despertar cada mañana; ha creado personas a tu alrededor que se preocupan por ti y te aman incluso cuando olvidas que él está allí. Quiere que compartas el mensaje de una vida llena de esperanza con todos los que conoces, porque en este mundo la gente ya no ve una razón para vivir, y esa es la verdadera razón por la cual andan atrás del dinero y otras cosas que pueden darles placeres mundanales, llenar un vacío y darle un propósito a su vida.
Si elegimos darle nuestro corazón a Dios, muy pronto descubriremos una vida que vale la pena ser vivida y un mensaje que vale la pena dar. Entonces descubriremos que Dios nos ha dado un propósito. Haz lo mejor que puedas en cada tarea que se te presente, trabaja duro para la gloria de Dios. “Por lo tanto, hermanos, esfuércense más todavía por asegurarse del llamado de Dios, que fue quien los eligió. Si hacen estas cosas, no caerán jamás” (2 Pedro 1:10). Hagamos lo mejor posible en todo y encomendemos a Dios todo lo que hagamos, para apresurar la venida de Cristo usando nuestras habilidades para esparcir su Palabra con amor.

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