Lección 10 | Jueves 31 de agosto 2017 | Errar al blanco constantemente | Escuela Sabática | Lección Joven

JUEVES 31 AGOSTO
ERRAR AL BLANCO CONSTANTEMENTE
Opinión | Sal. 119:11; Zac. 4:6
En mi niñez, mi abuela me enseñó una canción sencilla, pero profunda. Tiene pocas variaciones, pero dice mucho sobre dos de las más importantes actividades cristianas que son esenciales para llevar una vida llena del Espíritu: la oración y el estudio de la Biblia. La versión parafraseada dice así:
“Si lees la Biblia, y oras cada día, crecerás, crecerás, crecerás.
Si no lees la Biblia, ni oras cada día,
encogerás, encogerás, encogerás”.
Pero, lamentablemente, muchos cristianos descuidan estos dos ingredientes necesarios para que su vida refleje la vida de Cristo. Oramos con prisa, y apenas leemos el manual que Dios preparó con dedicación para que podamos abrirnos camino por esta vida a través del pecado, y aprendamos más sobre él y su voluntad para nosotros.
Tratamos de arreglárnosla haciendo lo mínimo indispensable en nuestra relación con Cristo, y cuando comenzamos a “encogernos, encogernos, encogernos”, culpamos a Dios de olvidarnos e incumplir su promesa. Le echamos la culpa cuando el diablo viene como un torrente caudaloso, y no podemos resistir ni huir de la tentación; es muy raro que miremos a nuestras propias vidas y nos ocupemos del punto en el que estamos fallando. No podemos vencer el pecado y la tentación ni tener una vida llena del Espíritu, si descuidamos pasar tiempo de calidad en oración y en el estudio de la Biblia.
Jesús, el Hijo de Dios, demostró esto cuando vino a la Tierra a vivir como un ejemplo de una vida sin pecado. Él era el Hijo de Dios, pero no dio esto por sentado y pasó mucho tiempo comunicándose con el Creador y Padre y meditando en su Palabra.
¿Cuánto más nosotros necesitamos esto? El Salmo 119:11 nos recuerda: “En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti”. La misión de Jesús era algo mucho más grandioso que el primer viaje de la humanidad a la Luna, del que se habla mucho. Él andaría por la Tierra despojado de su divinidad, y sufriría marginación, rechazo, pobreza, tentación constante, separación de su Padre, y una muerte brutal a manos de su propio pueblo. Él sabía que esta no sería una proeza fácil, y que solo podría soportarla teniendo una fuerte conexión con Dios.
Nuevamente, te pregunto: ¿cuánto más nosotros? Nos asechan la duda, el miedo, la tentación, la enfermedad, la muerte y la pobreza, entre otras cosas, pero nosotros también podemos vencer y vivir una vida llena del Espíritu, como Jesús, si pasamos tiempo de calidad en oración y estudio de la Biblia. “Esta es la palabra del Señor para Zorobabel: ‘No será por la fuerza ni por ningún poder, sino por mi Espíritu’, dice el Señor Todopoderoso” (Zac. 4:6).
Para pensar y debatir
Leer la Biblia y dedicar tiempo a la oración, ¿es usar bien tu tiempo?
¿Qué cosa no te permite vivir una vida llena del Espíritu?
Akay Hendricks, Scarborough, Ontario, Canadá

Recomendado

Comentarios de Facebook

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*