“Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos” (Juan 14:15). PREVIEW Es importante entender el propósito de la ley de Dioj. La mayoría de nosotros hemos crecido siendo forzados a cumplir reglas en casa, en la escuela y en el trabajo. Algunas de estas reglas pueden haber parecido superfluas u opresivas, y la perspectiva moderna de las leyes es que suprimen la individualidad de las personas. Entonces, cuando buscamos a Dios, descubrimos que nuestra fe está sujeta a los Diez Mandamientos. Como seguidores de Cristo, podemos interpretar esto como una contradicción, ya que él nos promete libertad eterna, y ¿qué tipo de libertad cuenta con reglas? Pero piensa en esto: Dios es amor y quiere que pasemos la eternidad con él. Sus palabras son su carácter. Su ley es su palabra, una traducción de su amor que nos ayuda a llegar a nuestro destino celestial. A veces, es difícil entender cómo las leyes nos protegen del peligro o de nosotros mismos. Por ejemplo, piensa en un niño que se despierta una mañana y decide que no quiere ir a la escuela. Esto puede parecer un simple acto de rebeldía inofensiva; pero de lo que este niño no se da cuenta es de que, una vez que termine el curso de disciplina al cual ha sido sujeto, tendrá que enfrentarse a un mundo del cual sabe muy poco. En la seguridad de la escuela, está protegido del peligro que lo puede asechar en las calles. Así como los padres saben lo que es mejor para sus hijos, nuestro Padre celestial sabe lo que es mejor para nosotros. Su ley no existe para dificultarnos la vida o evitar que nos divirtamos. Al contrario, el propósito de su ley es acercarnos a él y protegernos del mal. Esta semana, estudiaremos cómo podemos aplicar la ley perfecta del Dios amante, a nuestro carácter. 68 / Lección para jóvenes

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Jóvenes

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