Lección 10 | Domingo 27 de agosto 2017 | Los fundamentos del pacto | Escuela Sabática

Domingo 27 de agosto
LOS FUNDAMENTOS DEL PACTO
Muchos consideran que la interpretación que Pablo hace de la historia de Israel en Gálatas 4:21 al 31 es el pasaje más difícil de su epístola. Eso se debe a que es un argumento sumamente complejo que requiere un conocimiento amplio de las personas y los acontecimientos del Antiguo Testamento. El primer paso para entender este pasaje es tener una comprensión básica de un concepto del Antiguo Testamento que es crucial en el argumento de Pablo: el Pacto.
La palabra hebrea traducida como “pacto” es berit. Aparece casi novecientas veces en el Antiguo Testamento y se refiere a un contrato vinculante, un acuerdo o tratado. Durante miles de años, los pactos han jugado un papel integral en la definición de las relaciones entre personas y naciones en todo el Cercano Oriente. Los pactos a menudo involucraban el sacrificio de animales como parte del proceso de hacer (literalmente, “cortar”) un pacto. Degollar animales simbolizaba lo que ocurriría con la parte que fallara en guardar las promesas y las obligaciones pactadas.
“Desde Adán hasta Jesús, Dios se relacionó con la humanidad por medio de una serie de promesas de pacto que se centraban en un Redentor venidero y que culminaban en el pacto davídico (Gén. 12:2, 3; 2 Sam. 7:12-17; Isa. 11). Dios le prometió a Israel, cuando estaba en el cautiverio babilónico, un ‘nuevo pacto’ más efectivo (Jer. 31:31-34) en conexión con la venida del Mesías davídico (Eze. 36:26-28; 37:22-28)”.–Hans K. LaRondelle, Our Creator Redeemer, p. 4.
¿Cuál era la base del pacto original de Dios con Adán en el Jardín del Edén antes del pecado? Génesis 1:28; 2:2, 3, 15-17.
Aunque el matrimonio, el trabajo físico y el sábado eran parte de las cláusulas generales del pacto de la Creación, el punto central era el mandato de Dios de no comer del fruto prohibido. La naturaleza básica del Pacto era: “¡Obedece, y vivirás!” Con una naturaleza creada en armonía con Dios, el Señor no requería lo imposible. La obediencia era la inclinación natural de la humanidad; sin embargo, Adán y Eva escogieron hacer lo que no era natural y, con ese acto, no solamente quebrantaron el pacto de la Creación, sino también hicieron que sus cláusulas fuesen imposibles para los seres humanos ahora corrompidos por el pecado. Dios mismo restauraría la relación que Adán y Eva habían perdido. Hizo esto al establecer un pacto de gracia, basado en la promesa eterna de un Salvador (Gén. 3:15).
Lee Génesis 3:15, la primera promesa del evangelio en la Biblia. ¿En qué parte de ese versículo ves una vislumbre de la esperanza que tenemos en Cristo?

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