Lección 1 | Miércoles 4 de abril 2018 | Prepárate para su segunda venida | Escuela Sabática Jóvenes

MIÉRCOLES 4 ABRIL
PREPÁRATE PARA SU SEGUNDA VENIDA
Cómo hacer – Mat. 28:20; Gál. 5:22
Todos aquellos que reciben a Cristo ahora tienen el mismo propósito: esparcir el evangelio; pero la manera en que encaramos este propósito varía muchísimo. Todos somos únicos y tenemos talentos especiales. Nuestra singularidad nos hace resaltar, pero también nos conecta con personas que piensan de manera similar a nosotros. Las conexiones que entablamos hacen que nuestras relaciones crezcan y crean comunidades.
Antes de que Cristo ascendiera al cielo, dejó a los discípulos el encargo de “ir” y hacer más discípulos. Cristo tenía muchas comunidades de personas. Sus discípulos eran una comunidad, a la que todavía observamos debido al impacto significativo que tuvieron al difundir el evangelio. Jesús encomendó a sus discípulos que enseñaran “a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” (Mat. 28:20). Ellos tenían la misma responsabilidad que nosotros tenemos hoy.
Cristo es el Alfa y la Omega, el comienzo y el final. Él está y siempre estará con nosotros. Nuestras vidas deben ser una luz en medio de la oscuridad del mundo. La manera en que vivimos y nos presentamos refleja a Cristo en nosotros. ¡Nuestras acciones hablan a gritos! Somos testimonios vivientes de que Jesús vive en nosotros.
Dios nos ha dado los mejores frutos eternos: “amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio” (Gál. 5:22,23). Estos atributos constituyen un carácter consagrado, y reflejan la imagen de Cristo y lo que él quiere que lleguemos a ser. Somos imperfectos, pero buscamos al Perfecto.
Tenemos que cuidarnos unos a otros porque somos hermanos y hermanas en Cristo. Al ayudarnos mutuamente a conocer el poder del evangelio, podremos guiar a otros a la verdad. Nuestras carreras, nuestras relaciones, nuestros valores, nuestra salud y nuestra reputación se moldean sobre la base de las elecciones que realizamos cada día. La elección más importante es tu actitud hacia Dios y la relación que tienes con él. Tenemos que estar dispuestos a hacer sacrificios por él y no cansarnos. Cuando Cristo regrese, considerará todo lo que hemos hecho, para ver si hicimos todo lo que era posible hacer.
Qué bendita seguridad tenemos, al saber que Cristo vuelve luego de prepararnos un hogar en el cielo. Él es nuestra esperanza para el futuro. Tenemos que confiar y obedecer su guía, porque él sabe lo que traerá el mañana.
Pidámonos cuentas unos a otros y vivamos una vida en preparación para la segunda venida de nuestro Salvador.
Francine Eulizier, Lincoln, Nebraska, EE.UU.

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