Lección 1 | Jueves 5 de octubre 2017 | Los creyentes de Roma | Escuela Sabática

Jueves 5 de octubre
LOS CREYENTES DE ROMA
“Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo” (Rom. 1:8).
No se sabe cómo se estableció la congregación de Roma. La tradición de que la iglesia fue fundada por Pedro o por Pablo carece de fundamento histórico. Tal vez la fundaron laicos, como los conversos del día de Pentecostés en Jerusalén (Hech. 2), que luego visitaron Roma o se mudaron allí. O quizás, en algún período posterior, los conversos que se mudaron a Roma dieron testimonio de su fe en esa capital mundial.
Es asombroso que, en apenas unas pocas décadas después del Pentecostés, una congregación que aparentemente no había recibido ninguna visita apostólica fuese tan ampliamente conocida. “A pesar de la oposición, veinte años después de la crucifixión de Cristo había una iglesia viva y ferviente en Roma. Esa iglesia era fuerte y fervorosa, y el Señor obraba en favor de ella”.–“Comentarios de Elena G. de White”, Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1.067.
Probablemente aquí el término “fe” incluya el sentido más amplio de fidelidad; es decir, fidelidad a la nueva forma de vida que habían descubierto en Cristo.
Lee Romanos 15:14. ¿De qué forma describe Pablo a la iglesia de Roma?
Aquí encontramos tres elementos que Pablo considera dignos de mención en la experiencia de los cristianos romanos:
1) Llenos de bondad. ¿Dirían esto otras personas acerca de los nuestros? Al relacionarse con nosotros, ¿es la abundancia de nuestra bondad lo que les llama la atención?
2) Llenos de todo conocimiento. La Biblia enfatiza repetidamente la importancia de la iluminación, la información y el conocimiento. Se insta a los cristianos a estudiar la Biblia y a estar bien informados en cuanto a sus enseñanzas. “ ‘Te daré un corazón nuevo’ quiere decir: ‘Te daré una mente nueva’. Al cambio de corazón lo acompaña siempre una clara convicción del deber cristiano, y la comprensión de la verdad” (MCP 2:449).
3) Podéis amonestaros los unos a los otros. Nadie puede prosperar espiritualmente si está aislado de sus hermanos creyentes. Debemos ser capaces de alentar a los demás y, al mismo tiempo, recibir ánimo de otros.
¿Y tu iglesia local? ¿Qué reputación tiene? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de tu iglesia local? Más aún, ¿de qué modo puedes ayudar a mejorar la situación si fuese necesario hacerlo?

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