Lección 1 | Hijo de David | Escuela Sabática | Segundo trimestre | El libro de Mateo

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Lección 1 | Hijo de David | Escuela Sabática | Segundo trimestre | El libro de Mateo


Lección 1: Para el 2 de abril de 2016

HIJO DE DAVID

Sábado 26 de marzo

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 1; Marcos 12:35-37; Isaías 9:6, 7; Romanos 5:8; Juan 2:25; Jeremías 29:13; Mateo 2:1-14.

PARA MEMORIZAR:

“Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mat. 1:21).

INSPIRADO POR EL ESPÍRITU SANTO, Mateo empezó su libro con una genealogía; pero no con cualquiera, sino con la de Jesucristo. Y comenzó no solo con una genealogía, sino con una que revela algunos antepasados que a la mayoría de la gente no le gustaría, necesariamente, tener entre los suyos.

Tal vez, como él mismo era casi un marginado, Mateo podía identificarse con tales antepasados. Él era un judío recolector de impuestos, que se había vendido a los enemigos y, realmente, le pagaba a Roma por la oportunidad de sentarse allí y cobrar impuestos los judíos, su propio pueblo. Ciertamente, no habrá sido un hombre muy amado en su nación.

Los humanos pueden mirar la apariencia exterior, pero Dios ve el corazón. Y, no hay dudas -mirando el corazón de Mateo- de que el Señor lo eligió a él, un recolector de impuestos (publicano), para estar entre sus discípulos. Y cuando lo llamó, Mateo aceptó, renunciando a la vida que había tenido antes a cambio de una vida nueva en Jesús.

De este modo, Mateo siguió a su Señor, y guardó registros, para un día devolver algo a su pueblo y al mundo. Y no sería un recibo de impuestos, sino un informe precioso de la vida de Jesús.

UN LIBRO DE GÉNESIS

Domingo 27 de marzo

“Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David” (Mat. 1:1).

Desde el mismo comienzo, Mateo llama a su obra un “libro” (del griego biblos, que puede significar un “escrito sagrado”), un “libro de la genealogía” o de los antepasados de Jesús. De hecho, la palabra griega traducida como “genealogía” o “generación” viene de una palabra que puede ser traducida como “génesis”. Por eso, se puede decir que Mateo comenzó su evangelio con “un libro de génesis”.

Así como el Antiguo Testamento mismo comienza con un libro sobre la creación del mundo, Mateo (y por ende, el Nuevo Testamento mismo) comienza con un libro acerca del Creador mismo y de la obra de redención que solamente el Creador podía realizar.

¿Qué nos indican los siguientes textos acerca de Jesús? Juan 1:1-3; Heb. 1:1-3; Miq. 5:2; Mar. 12:35-37.

“Desde los días de la eternidad, el Señor Jesucristo era uno con el Padre; era la ‘imagen de Dios’, la imagen de su grandeza y majestad, ‘el resplandor de su gloria’ […].

“Al venir a morar con nosotros, Jesús iba a revelar a Dios tanto a los hombres como a los ángeles. Él era la Palabra de Dios: el pensamiento de Dios hecho audible” (DTG 11). Sin embargo, la divinidad de Cristo no ocupaba el lugar principal en el pensamiento de Mateo, en contraste con Juan (ver Juan 1:1-4), quien inmediatamente escribe acerca de esta divinidad antes de comenzar a tratar el lado humano de Jesús (ver Juan 1:14). En cambio, Mateo se concentra mucho en la humanidad de Cristo: Jesús como ‘el hijo de David, el hijo de Abraham’. Luego repasa, desde Abraham, el linaje de los antepasados humanos de Jesús hasta su nacimiento, todo con el deseo de mostrar a sus lectores que Jesús de Nazaret era realmente el Mesías predicho en las profecías del Antiguo Testamento.

Por supuesto, la familia y los antepasados son importantes. Al mismo tiempo, en cuanto al evangelio se refiere, nuestros padres, o abuelos o cualquiera de nuestros antepasados son irrelevantes. Entonces, ¿qué es importante aquí, y por qué? Ver Gál. 3:29.

Lunes 28 de marzo

UN LINAJE REAL

No importa qué conceptos tuvieran los judíos con respecto a la venida del Mesías, una cosa era cierta: el Mesías sería de la casa de David. (Aún hoy muchos judíos religiosos que esperan al Mesías creen que debe venir de la casa de David.) Por eso, Mateo comenzó su Evangelio estableciendo la identidad de Jesús como el Mesías. Por cuanto el Mesías había de ser de la simiente de Abraham (Gén. 22:18; Gál. 3:16), el Padre de la nación judía, y del linaje de David, Mateo procura mostrar el linaje de Jesús y su directa vinculación no solo con Abraham (como estaban la mayoría de los israelitas), sino también con el rey David. Muchos comentadores creen que Mateo pensaba en una audiencia mayormente judía; de allí el fuerte énfasis en establecer las credenciales mesiá- nicas de Jesús de Nazaret.

Lee los siguientes textos. ¿De qué manera favorecen la compresión de lo que Mateo procuraba presentar?

2 Sam. 7:16, 17

Isa. 9:6, 7

Isa. 11:1, 2

Hech. 2:29, 30

Todo esto nos ayuda a entender por qué el Evangelio de Mateo comienza como lo hace: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David” (Mat. 1:1). Primero y principalmente, se describe a Jesucristo como el “hijo de David”. Y así como esta descripción de Jesús está al comienzo del Nuevo Testamento, hacia el final leemos estas palabras: “Yo Jesús, he enviado a mi ángel para darles a ustedes testimonio de estas cosas que conciernen a las iglesias. Yo soy la raíz y la descendencia de David, la brillante estrella de la mañana” (Apoc. 22:16, NVI). Jesús sigue siendo la “raíz y la descendencia de David”.

Qué testimonio poderoso de la naturaleza humana de Jesús y de su humanidad; nuestro Creador se ha vinculado con nosotros de maneras que apenas podemos imaginar.

Martes 29 de marzo

EL ÁRBOL GENEALÓGICO TEMPRANO DE JESÚS

Más allá de David, ¿a quién más encontramos en el árbol genealógico de Jesús? Mat. 1:2, 3.

Las mujeres no eran generalmente incluidas en las genealogías; entonces, ¿por qué razón se incluiría aquí a una mujer llamada Tamar? Para comenzar, ¿quién había sido ella?

Tamar fue una mujer cananea que se casó sucesivamente con dos hijos de Judá. Ambos hombres murieron por su impiedad sin que Tamar tuviera hijos. Su suegro, Judá, le prometió a Tamar que le daría a su tercer hijo en matrimonio cuando este tuviera suficiente edad. Sin embargo, esto no ocurrió nunca.

Así que, ¿qué hizo Tamar? Se disfrazó como una prostituta y se unió nada menos que con Judá, quien no tenía idea de quién era esa mujer. Meses más tarde, cuando el embarazo era evidente, Judá inició la acción para que esta Tamar inmoral fuera muerta… hasta que ella reveló a Judá que él era el padre de su bebé.

Esto puede sonar como un deslucido melodrama, pero es parte de los antepasados humanos de Jesús.

Lee Mateo 1:4 y 5. ¿Quién más sorprende que esté incluida en la genealogía?

¿Rahab, la prostituta cananea? Aparentemente, sí. Después de proteger a los espías israelitas en Canaán, parece que se casó con uno de los antepasados de Jesús.

¿Quién más está en esta lista? Mat. 1:5, 6.

Rut fue una mujer virtuosa que, sin haber tenido opción, procedía de los odiados moabitas: el producto de una relación incestuosa entre un Lot ebrio y una de sus hijas. Betsabé, la esposa de Urías, fue la mujer que el rey David, en forma egoísta, envió a buscar mientras su esposo estaba en el frente de batalla. David también era un pecador que necesitaba un Salvador. David poseyó numerosas cualidades destacadas, pero por cierto no era un modelo como padre de familia.

Si Dios nos recibe a pesar de nuestras faltas y limitaciones, ¿de qué forma podemos lograr recibir a otros, a pesar de sus faltas y limitaciones?

Miércoles 30 de marzo

SIENDO AÚN PECADORES

¿Qué enseñan los siguientes textos acerca de la naturaleza humana? ¿Qué evidencia tenemos de la veracidad de estas afirmaciones? Rom. 3:9, 10; 5:8; Juan 2:25; Jer. 17:9.

Como se ha afirmado a menudo, la Biblia no pinta cuadros favorables de la humanidad o de la naturaleza humana. Desde la caída en el Edén (Gén. 3) hasta la caída de Babilonia en los días finales (Apoc. 18), se ve claramente la triste condición de la humanidad. Y, aunque tendemos a idealizar, por ejemplo, los primeros días de la iglesia antes de la gran “apostasía” (2 Tes. 2:3), es un error hacerlo (ver 1 Cor. 5:1). Todos somos personas caídas y quebrantadas, y eso incluye el linaje del cual surgió Jesús mismo.

El erudito Michael Wilkins escribe: “Lo genuino e improbable de esta genealogía debió de haber asombrado a los lectores de Mateo. Los antepasados de Jesús eran humanos con todas las debilidades, pero también todas las capacidades de las personas comunes. Dios actuó por medio de ellos para obrar su salvación. No hay un esquema de rectitud en el linaje de Jesús. Encontramos adúlteros, prostitutas, héroes y gentiles. El malvado Roboam fue el padre del impío Abías, quien fue el padre del buen rey Asa. Asa fue el padre del buen rey Josafat […] quien fue el padre del impío rey Joram. Dios estaba obrando a través de generaciones, tanto buenas como malas, para cumplir sus propósitos. Mateo muestra que Dios puede usar a cualquiera -por marginado o despreciado que sea- para cumplir sus propósitos. Este es el mismo tipo de personas que Jesús vino a salvar”.-Zondervan Illustrated Bible Backgrounds Commentary: Matthew, p. 9.

Entonces, necesitamos recordar esto no solo cuando miramos a los demás, sino también cuando nos miramos a nosotros mismos. ¿Qué cristiano, en algún momento, no se desanimó, no cuestionó su fe, no se preguntó si estaba realmente convertido o no? Además, muy a menudo, lo que realmente produce este desánimo es nuestra naturaleza caída, nuestros pecados, nuestras faltas. Por eso, en medio de la desesperación, podemos y debemos obtener esperanza del hecho de que Dios sabe todas estas cosas y envió a Cristo a este mundo para salvar a personas como nosotros.

¿A qué promesas bíblicas puedes aferrarte en momentos de desánimo y desesperación espiritual?

Jueves 31 de marzo

EL NACIMIENTO DEL DIVINO HIJO DE DAVID

En algún momento del aire nocturno entre Mateo 1 y Mateo 2, nació Jesús. Probablemente no fue el 25 de diciembre. Basados en los datos del servicio del templo de Zacarías, los eruditos sugieren que probablemente Jesús nació en el otoño [del hemisferio norte], cuando las ovejas todavía estaban en los campos, tal vez a fines de septiembre u octubre.

Es una gran ironía que algunas de las primeras personas que buscaron y adoraron al Mesías judío fueran gentiles. Mientras que la mayoría de quienes tenían la misma nacionalidad de Jesús (y el rey Herodes, un medio judío paranoico) pensaba que sabía qué clase de Mesías debían esperar, estos viajeros del oriente tenían mentes y corazones abiertos. Los magos, o sabios, eran filósofos respetados de Persia que dedicaban sus vidas a buscar la verdad, sin importar de dónde procediera. Entonces, no es extraño que se encontraran adorando a aquel que realmente era “la Verdad”. Si bien en otro contexto, este es un ejemplo de la veracidad de las palabras dichas hacía siglos: “Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jer. 29:13).

Lee Mateo 2:1 al 14. ¿Qué contraste se ve entre la actitud de estos sabios y la del rey Herodes?

Estos paganos cayeron y adoraron a Jesús, en contraste con el rey de la Nación, que procuró, en cambio, matar a Jesús.

Esta historia debería ser un recordativo importante de que estar afiliado a la iglesia no es garantía de estar en una relación correcta con Dios. También debe recordarnos que una comprensión correcta de la verdad es muy importante. Si Herodes y los sacerdotes hubiesen tenido una comprensión mejor de las profecías referidas al Mesías, Herodes habría sabido que Jesús no representaba la clase de amenaza que él temía. Habría comprendido que este “Rey de los judíos” no era nadie de quien debía preocuparse, al menos en relación con la posibilidad de Herodes de mantener su propio poder político inmediato.

Como adventistas del séptimo día, un pueblo bendecido con mucha luz, ¿de qué modo podemos protegernos del engaño de que esta luz, automáticamente, significa que estamos en la relación correcta con Dios? O ¿de qué forma esta luz puede ayudarnos a tener un vínculo más profundo con Dios debido a que la verdad nos lleva a apreciar mejor su carácter?

Viernes 1° de abril

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Considera esta cita: “Así es como cada pecador puede venir a Cristo. ‘No por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, mas por su misericordia nos salvó’ (Tito 3:5). Cuando Satanás nos dice que somos pecadores y que no podemos esperar recibir la bendición de Dios, digámosle que Cristo vino al mundo para salvar a los pecadores. No tenemos nada que nos recomiende a Dios; pero la súplica que podemos presentar ahora y siempre es la que se basa en nuestra falta absoluta de fuerza, la cual hace de su poder redentor una necesidad” (DTG 283, 284; énfasis añadido). ¡Qué idea extraordinaria! Esta verdad es la misma ya sea que vayamos a Jesús por primera vez o que hayamos caminado con él toda nuestra vida. Como aquellos que están en la genealogía de Jesús, somos pecadores con necesidad de gracia. Nuestra obediencia a la Ley, nuestra superación del pecado y de la tentación, y nuestro crecimiento en Cristo son los resultados de la salvación, y nunca su causa. Sea el ladrón en la cruz o un santo trasladado en la segunda venida de Jesús, todos tenemos “una necesidad absoluta… de su poder redentor”. No olvidemos esta verdad fundacional.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Como vimos esta semana, Herodes cometió grandes errores por no entender las profecías y llevó a cabo acciones terribles. Piensa en algunas de las falsas comprensiones actuales de las profecías. Por ejemplo, muchos creen que los cristianos fieles serán llevados en forma secreta al cielo mientras que familiares y amigos “quedarán atrás”, preguntándose por qué esas personas desaparecieron repentinamente. ¿Cuáles son algunos peligros potenciales de sostener tal comprensión falsa de las profecías? O ¿qué diremos de la idea de que debe reedificarse el Templo de Jerusalén y restaurarse los sacrificios animales como uno de los eventos finales en la Tierra? ¿Qué otras ideas equivocadas acerca de las profecías tendrían que señalarnos la verdadera importancia de una comprensión correcta de ellas?

  2. En muchas culturas y sociedades, es muy importante quiénes son tus padres y en qué clase social naciste. Esta es una tradición que parece encontrarse a través de toda la historia hasta hoy. ¿Por qué esta idea mundana es contraria a todo lo que representa el evangelio? Además, ¿cómo impacta la idea de “nacer de nuevo” en la forma que consideramos la clase social en la que nacimos?

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