Lección 1 | El Apóstol Pablo en Roma | Escuela Sabática | Cuarto trimestre 2017

Lección 1: Para el 7 de octubre de 2017

EL APÓSTOL PABLO EN ROMA

Sábado 30 de septiembre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Romanos 15:20-27; Hechos 28:17-31; Filipenses 1:12; Romanos 1:7; Efesios 1; Romanos 15:14.

PARA MEMORIZAR:

“Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo” (Rom. 1:8).

PARA QUIEN ESTUDIA LA EPÍSTOLA DE ROMANOS, es importante comprender el contexto histórico del libro. El contexto siempre es crucial cuando se trata de interpretar la Palabra de Dios. Debemos conocer y comprender las cuestiones que se abordaban. Pablo le escribe a un grupo específico de cristianos, en un momento específico y por una razón específica; si sabemos el porqué, nos beneficiaremos enormemente en nuestro estudio.

Así que, retrocedamos en el tiempo. Remontémonos a la Roma del siglo I y convirtámonos en miembros de la congregación allí; y luego, como miembros de iglesia del siglo I, escuchemos a Pablo y las palabras que el Espíritu Santo le dio para que las transmitiera a los creyentes de Roma.

Con todo, por más que las cuestiones inmediatas que abordó Pablo fueran locales, los principios que las sustentan (en este caso, la pregunta de ¿cómo se salva una persona?) son universales. Sí, Pablo le hablaba a un grupo específico de gente, y sí, tenía un tema específico en mente cuando escribió la carta. Pero, como sabemos, muchos siglos después, en una época y un contexto totalmente diferentes, las palabras que escribió fueron tan relevantes para Martín Lutero como lo fueron para Pablo cuando las escribió. Y también son relevantes para nosotros hoy.

Domingo 1 de octubre

LA CARTA DEL APÓSTOL PABLO

Romanos 16:1 y 2 indica que Pablo probablemente haya escrito Romanos en la ciudad griega de Cencrea, cercana a Corinto. El hecho de que Pablo mencione a Febe, que vivía en el gran Corinto, establece ese lugar como el contexto probable para la Epístola a los Romanos.

Uno de los propósitos de establecer la ciudad de origen de las epístolas del Nuevo Testamento es determinar la fecha de la carta. Debido a que Pablo viajaba mucho, conocer su ubicación en un momento determinado nos da una pista de la fecha.

Pablo fundó la iglesia de Corinto en su segundo viaje misionero, de 49 a 52 d.C. (ver Hech. 18:1-18). En su tercer viaje, de 53 a 58 d.C., visitó Grecia otra vez (Hech. 20:2, 3) y recibió una ofrenda para los santos de Jerusalén cerca del final de su viaje (Rom. 15:25, 26). Por lo tanto, la Epístola a los Romanos probablemente se escribió en los primeros meses del año 58 d.C.

¿Qué otras iglesias importantes visitó Pablo en su tercer viaje misionero? Hech. 18:23.

Al visitar las iglesias de Galacia, Pablo descubrió que, durante su ausencia, los falsos maestros habían convencido a los miembros de que se sometiesen a la circuncisión y cumplieran con otros preceptos de la ley de Moisés. Por temor a que sus oponentes pudieran llegar a Roma antes que él, Pablo escribió una carta (Romanos) para evitar que ocurriera la misma tragedia en esa ciudad. Se cree que Pablo también escribió la Epístola a los Gálatas desde Corinto, durante los tres meses que estuvo allí en su tercer viaje misionero, quizá poco después de llegar.

“En su Epístola a los Romanos, Pablo expuso los grandes principios del evangelio. Declaró su posición respecto de las cuestiones que perturbaban a las iglesias judías y gentiles, y mostró que las esperanzas y las promesas que habían pertenecido una vez especialmente a los judíos se ofrecían ahora también a los gentiles” (HAp 300).

Como se dijo, al estudiar cualquier libro de la Biblia, es importante saber por qué se escribió; es decir, en qué situación se planteaba. Por lo tanto, para comprender la Epístola a los Romanos, es importante saber qué cuestiones perturbaban a las iglesias judías y gentiles. La lección de la próxima semana abordará estas preguntas.

¿Qué tipo de problemas perturban a tu iglesia en la actualidad? Las amenazas ¿provienen más de afuera o de adentro? ¿Cuál es tu papel en estas discusiones? ¿Cuán a menudo te has puesto a pensar en cuál es tu papel, tu postura y tus actitudes en las luchas que enfrentas? ¿Por qué es tan importante este tipo de autoexamen?

Lunes 2 de octubre

EL DESEO DE PABLO DE VISITAR ROMA

Es indudable que el contacto personal es la mejor manera de comunicarse, en la mayoría de los casos. Podemos llamar por teléfono, enviar un correo electrónico, un mensaje de texto, e incluso comunicarnos por Skype; sin embargo, la mejor manera de comunicarse es personalmente, cara a cara. Por eso, Pablo anunció en su carta a los Romanos que tenía la intención de verlos en persona. Quería que supieran que iría, y por qué.

Lee Romanos 15:20 al 27. ¿Qué razones da Pablo por no haber visitado Roma antes? ¿Qué lo motivó a ir en ese momento? Según su razonamiento, ¿cuán importante era la misión para él? ¿Qué podemos aprender sobre la misión y la testificación con estas palabras de Pablo? ¿Qué comentario interesante e importante hace Pablo en Romanos 15:27 sobre los judíos y los gentiles?

El gran misionero a los gentiles se sentía constantemente impulsado a llevar el evangelio a lugares nuevos, y dejaba que otros trabajaran en lugares donde ya se había establecido el evangelio. En la época en que el cristianismo era joven y los obreros pocos, habría sido un desperdicio de valiosa energía misionera que Pablo trabajara en lugares ya penetrados. Él dijo: “Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; y los que nunca han oído de él, entenderán” (Rom. 15:20, 21).

El propósito de Pablo no era establecerse en Roma. Su objetivo era evangelizar España. Esperaba obtener el apoyo de los cristianos de Roma para este emprendimiento.

¿Qué principio importante podemos discernir, en relación con el tema de la misión, del hecho de que Pablo haya buscado ayuda de una iglesia establecida para evangelizar un lugar nuevo?

Vuelve a leer Romanos 15:20 al 27. Presta atención al deseo que tenía Pablo de servir. ¿Qué te motiva a ti en lo que haces? ¿Cuánta disposición a servir tienes?

Martes 3 de octubre

PABLO EN ROMA

“Cuando llegamos a Roma, el centurión entregó los presos al prefecto militar, pero a Pablo se le permitió vivir aparte, con un soldado que le custodiase” (Hech. 28:16). ¿Qué nos dice este versículo sobre el modo en que, finalmente, Pablo llegó a Roma? ¿Qué lección podemos sacar de las cosas inesperadas e indeseadas que tan a menudo se nos cruzan en el camino?

Sí, Pablo finalmente llegó a Roma, pese a que fue como prisionero. Con cuánta frecuencia nuestros planes no salen como anticipábamos ni esperábamos, ni siquiera los concebidos con las mejores intenciones.

Pablo llegó a Jerusalén al final de su tercer viaje misionero con su ofrenda para los pobres, que había recolectado entre las congregaciones de Europa y de Asia Menor. Pero, le esperaban acontecimientos inesperados. Lo arrestaron y lo encadenaron. Después de estar preso por dos años en Cesarea, apeló al César. Unos tres años después de su arresto, llegó a Roma, y no de la manera en que, seguramente, había pensado cuando le escribió a la iglesia romana sobre su intención de visitarla.

¿Qué nos dice Hechos 28:17 al 31 acerca del tiempo que pasó Pablo en Roma? Más aún, ¿qué lección podemos aprender de esto?

“No por los discursos de Pablo, sino por sus prisiones, la atención de la corte imperial fue atraída al cristianismo; en calidad de cautivo, rompió las ligaduras que mantenían a muchas almas en la esclavitud del pecado. No solo esto, sino también, como Pablo declaró: ‘Muchos de los hermanos en el Señor, tomando ánimo con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor’ (Fil. 1:14)” (HAp 370).

¿Cuántas veces has vivido giros inesperados en tu vida que, al final, resultaron ser buenos? (Ver Fil. 1:12.) ¿De qué modo esas experiencias acrecientan tu fe y te ayudan a confiar en Dios en aquellas cosas de las que no parece haber salido nada bueno?

Miércoles 4 de octubre

LOS “SANTOS” DE ROMA

Este es el saludo de Pablo a la iglesia de Roma: “A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Rom. 1:7). ¿Qué principios de verdad, de teología y de fe podemos obtener de estas palabras?

Amados de Dios. Si bien es cierto que Dios ama al mundo, Dios ama especialmente a los que lo han elegido, a aquellos que han respondido a su amor.

Lo vemos en la esfera humana. Amamos de una manera especial a los que nos aman; con ellos hay un intercambio de afecto mutuo. Y el amor exige respuesta; cuando no se recibe respuesta, el amor no alcanza su máxima expresión.

Llamados a ser santos. En algunas traducciones, la frase “a ser” está en cursiva; esto quiere decir que los traductores han añadido esas palabras. Sin embargo, el significado queda intacto si omitimos estas palabras. Al omitirlas, nos queda la expresión “llamados santos”; es decir, “declarados santos”.

Santos es la traducción del griego hagioi, que literalmente significa “sagrados”. Y sagrado significa “dedicado”. Un santo es alguien que ha sido “apartado” por Dios. Todavía puede tener un largo camino por recorrer en la santificación, pero el hecho de que esta persona haya escogido a Cristo como Señor es lo que lo declara santo, según el significado bíblico del término.

Pablo dice que fueron “llamados a ser santos”. ¿Quiere decir esto que algunos no son llamados? ¿De qué modo Efesios 1:4, Hebreos 2:9 y 2 Pedro 3:9 nos ayudan a entender lo que Pablo quiere decir?

La buena nueva del evangelio es que la muerte de Cristo fue universal; fue para todos los seres humanos. Todos han sido llamados a ser salvos en él, “llamados a ser santos” incluso antes de la fundación del mundo. La intención original de Dios era que toda la humanidad hallara salvación en Jesús. El fuego final del infierno era solo para el diablo y sus ángeles (Mat. 25:41). El hecho de que algunos no aprovechen lo que se les ofrece no opaca la maravilla del regalo, así como alguien que hace una huelga de hambre en un mercado tampoco opaca las maravillosas bondades que se encuentran allí.

Incluso antes de la fundación del mundo, Dios te llamó a tener salvación en él. ¿Por qué no debes permitir que nada, absolutamente nada, te impida aceptar ese llamado?

Jueves 5 de octubre

LOS CREYENTES DE ROMA

“Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo” (Rom. 1:8).

No se sabe cómo se estableció la congregación de Roma. La tradición de que la iglesia fue fundada por Pedro o por Pablo carece de fundamento histórico. Tal vez la fundaron laicos, como los conversos del día de Pentecostés en Jerusalén (Hech. 2), que luego visitaron Roma o se mudaron allí. O quizás, en algún período posterior, los conversos que se mudaron a Roma dieron testimonio de su fe en esa capital mundial.

Es asombroso que, en apenas unas pocas décadas después del Pentecostés, una congregación que aparentemente no había recibido ninguna visita apostólica fuese tan ampliamente conocida. “A pesar de la oposición, veinte años después de la crucifixión de Cristo había una iglesia viva y ferviente en Roma. Esa iglesia era fuerte y fervorosa, y el Señor obraba en favor de ella”.–“Comentarios de Elena G. de White”, Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1.067.

Probablemente aquí el término “fe” incluya el sentido más amplio de fidelidad; es decir, fidelidad a la nueva forma de vida que habían descubierto en Cristo.

Lee Romanos 15:14. ¿De qué forma describe Pablo a la iglesia de Roma?

Aquí encontramos tres elementos que Pablo considera dignos de mención en la experiencia de los cristianos romanos:

1) Llenos de bondad. ¿Dirían esto otras personas acerca de los nuestros? Al relacionarse con nosotros, ¿es la abundancia de nuestra bondad lo que les llama la atención?

2) Llenos de todo conocimiento. La Biblia enfatiza repetidamente la importancia de la iluminación, la información y el conocimiento. Se insta a los cristianos a estudiar la Biblia y a estar bien informados en cuanto a sus enseñanzas. “ ‘Te daré un corazón nuevo’ quiere decir: ‘Te daré una mente nueva’. Al cambio de corazón lo acompaña siempre una clara convicción del deber cristiano, y la comprensión de la verdad” (MCP 2:449).

3) Podéis amonestaros los unos a los otros. Nadie puede prosperar espiritualmente si está aislado de sus hermanos creyentes. Debemos ser capaces de alentar a los demás y, al mismo tiempo, recibir ánimo de otros.

¿Y tu iglesia local? ¿Qué reputación tiene? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de tu iglesia local? Más aún, ¿de qué modo puedes ayudar a mejorar la situación si fuese necesario hacerlo?

Viernes 6 de octubre

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “Los misterios de la Biblia”, Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 661; y “La salvación ofrecida a los judíos”, Los hechos de los apóstoles, pp. 299-301. Lee, también, el Diccionario bíblico adventista, p. 1.009; y el Comentario bíblico adventista, t. 6, pp. 467, 468.

“La salvación de la humanidad no es el resultado de una idea divina de último momento o de una improvisación que se volvió necesaria debido a un giro inesperado de los acontecimientos después del surgimiento del pecado, sino que surge de un plan divino para la redención del hombre, formulado antes de la fundación de este mundo (1 Cor. 2:7; Efe. 1:3, 14; 2 Tes. 2:13, 14) y arraigado en el eterno amor de Dios por la humanidad (Jer. 31:3).

“Este plan abarca la eternidad pasada, el presente histórico y la eternidad futura. Incluye realidades y bendiciones como la elección y la predestinación de ser el pueblo santo de Dios y ser semejantes a Cristo; la redención y el perdón; la unidad de todas las cosas en Cristo; el sellamiento del Espíritu Santo; la recepción de la herencia eterna; y la glorificación (Efe. 1:3-14). En el centro de este plan, están el sufrimiento y la muerte de Jesús, que no fueron accidentes de la historia ni productos de una simple decisión humana, sino que tienen su base misma en el propósito redentor de Dios (Hech. 4:27, 28). Jesús era en verdad ‘el Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo’ (Apoc. 13:8)”.–Tratado de teología adventista, p. 313.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Con la clase, conversen sobre el significado de la Reforma Protestante. Piensen especialmente en esta pregunta: ¿Cuán distinto sería hoy nuestro mundo sin ella?

  2. Reflexiona en la idea de que fuimos llamados a ser salvos, incluso antes de la fundación del mundo (ver también Tito 1:1, 2; 2 Tim. 1:8, 9). ¿Por qué debería resultarnos tan alentador? ¿Qué nos dice esto acerca del amor de Dios para con todos los seres humanos? ¿Por qué, entonces, es tan trágico cuando la gente le da la espalda a lo que se le ha ofrecido tan generosamente?

  3. Medita en la pregunta final del estudio del jueves. ¿De qué manera podría tu clase ayudar a mejorar la reputación de tu iglesia, si fuera necesario?

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