Joven | Lección 5 | La fe del Antiguo Testamento | Escuela Sabática

Del 22 al 28 de julio

La fe del Antiguo Testamento

“Cristo nos rescató de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros, pues está escrito: ‘Maldito todo el que es colgado de un madero’ ” (Gál. 3:13).

SÁBADO 22 DE JULIO

REDIMIDOS PARA BIEN

Introducción | 1 Ped. 1:18,19

Chris Napier tuvo un pasado muy difícil como niño. Perdió a su padre cuando tenía solamente tres años de edad, una situación que con el paso del tiempo lo llevó a la vida callejera. Pronto se convirtió en un drogadicto violento.

A los catorce años, Chris ya había incursionado en robos y tenía una vida inmersa en las drogas. Con amigos que eran como él, robaban carteras en busca de dinero, para comprar cocaína. Un día, por esas cosas del destino, un negocio de narcotráfico salió mal y Chris terminó en manos de la policía. Lo sentenciaron a cadena perpetua por asesinato en primer grado y posesión de cocaína.

Cuando estaba en prisión, recibió una carta de su hermano. Descubrió que a su mejor amigo le habían disparado, lo habían apuñalado, y habían quemado su cuerpo. Ese se volvió un punto de inflexión en la vida de Chris, y llegó a ser un prisionero modelo. Pasó quince años en la cárcel, hasta que fue absuelto por el Estado.

Chris ahora se dedica a dar charlas a jóvenes en riesgo de su comunidad. Piensa que hay una salida: existe redención para quienes están comprometidos en esas actividades. “Aunque estábamos vendiendo drogas, siempre queríamos una salida de eso”, dijo Napier. “Nos dábamos cuenta de que estábamos atrapados en un juego, y que había una vida mejor”.

Cuando la humanidad cayó en pecado, el enemigo reclamó a la raza humana para sí; merecíamos la muerte. No obstante, Dios nos dio una segunda oportunidad para vivir. Mediante la preciosa sangre de Cristo, fuimos reconciliados con Dios. El tema de la reconciliación abarca toda la Biblia, desde el Antiguo Testamento hasta la época evangélica. Esta semana aprenderemos sobre la redención de la raza humana por medio de la fe en Cristo, que ha existido desde la época de los patriarcas y los profetas.

‘Bernard Mutuku, Nunguni, Kenia

DOMINGO 23 JULIO

LISTA DE VERIFICACIÓN PARA LA REDENCIÓN

Logos | Gén. 15:6; Hech. 5:30; Rom. 4:4-6; 13:8-10; 1 Cor. 1:23; Gál. 3:1-10

La locura queda expuesta (1 Cor. 1:23; Gál. 3:1-5)

Aunque Pablo fue estrictamente educado en la cultura hebrea, sufrió una transformación completa luego de aceptar a Cristo. Se convirtió en un mensajero de Dios, y comenzó a predicar el evangelio de un Cristo crucificado. Dejó de lado todas las enseñanzas, la filosofía y la oratoria de su vida pasada, para abocarse a una vida nueva en Cristo.

En 1 Corintios 1:23, Pablo enfatiza que el evangelio de Cristo es locura, y una piedra de tropiezo para quienes se siguen aferrando a la sabiduría terrenal. Por el contrario, para los redimidos, el evangelio es la bendita esperanza de salvación que proporciona una fuente de gozo a todos los que creen.

“Los seductores, los codiciosos y los ambiciosos por igual ven que el evangelio se opone a sus Intereses preferidos. Pero quienes reciben el evangelio y son iluminados por el Espíritu de Dios ven más de la sabiduría y del poder de Dios en la doctrina de Cristo crucificado que en todas sus demás obras”.’

La salvación cambia la manera en que razonamos. Aferramos a un punto de vista terrenal significa que todavía somos del mundo, incluso si decimos ser cristianos. En algún punto comenzamos a aplicar incorrectamente la Palabra de Dios, usándola con el fin de justificar nuestros propios intereses y evitar lo que la Biblia realmente revela. Si les sucedió a los miembros de la Iglesia en Galacia, también nos puede suceder a nosotros.

El significado de la redención (Gál. 3:1-5)

Pablo amonesta a los gálatas y los llama torpes. Esto quiere decir que algo falta en su sistema de conocimiento y entendimiento, especialmente en cuanto a la obra de Cristo en los creyentes. Los gálatas se habían vuelto incongruentes en su conducta. No se entregaban al Espíritu de Dios para que obrara en ellos. Olvidaron que habían sido redimidos por un Salvador resucitado.

El punto principal en el que Pablo hace hincapié es que “por obra del Espíritu y mediante la fe, aguardamos con ansias la justicia que es nuestra esperanza” (Gál. 5:5). El punto central de Gálatas 3:1 al 5 es señalar a cada cristiano la dirección correcta donde se obtiene la justicia. En este pasaje, Pablo está tratando de ayudar a los gálatas a comprender la torpeza de sus acciones. Ellos contradicen la obra que Cristo hizo en la cruz. No permiten que el Espíritu tenga acceso a su vida. Olvidaron que cuando nos hacemos cristianos, asumimos un nuevo estatus. “Llegar a ser cristiano siempre significa la llegada del Espíritu de Cristo. […] Ahora que eres cristiano, ya no te perteneces a ti mismo; has sido comprado por Cristo y perteneces a su Espíritu”.2

La deuda de los cristianos (Rom. 13:8-10)

La Biblia confirma que el amor es la base de toda actividad cristiana (Juan 13:34, 35). Dios nos ama a todos, y si realmente queremos representarlo, debemos exhibir en nuestra vida la cualidad del amor fraternal. Pablo se hace eco del mismo principio, cuando escribe a los romanos. El amor no perjudica al prójimo. Así que el amor es el cumplimiento de la ley” (Rom. 13:10).

Este versículo nos deja lecciones importantes. Primero, les enseña a los cristianos que tenemos una deuda de amor para con todos. Pablo enfatiza que los creyentes debieran amarse unos a otros, e incluso a quienes no comparten su fe. La redención fue resultado del amor. Se espera que los cristianos mantengamos el carácter del amor fraternal.

En Lucas 10:29 al 37, Cristo señaló que el amor va aún más allá del estrecho círculo de nuestra fe. “Se aplica a personas que quizá no nos caen muy bien y a quienes nos agraviaron. No necesariamente tienen que agradamos; pero sí tenemos que amarlos. Tenemos que tratarlos como nos tratamos a nosotros mismos”.3

Un ejemplo de alguien considerado “justo” (Gén. 15:6)

Abraham sigue siendo el padre de la fe para todos los cristianos. Desde el llamado divino a abandonar su propio país (Gén. 12:1) hasta el pacto con Dios (cap. 15), el patriarca rebosaba de una fuerte fe en Dios. Abraham fue reconocido como justo no por vivir una vida perfecta ni por responder a las promesas de Dios, sino por demostrar su fe.

Pablo utiliza este versículo para recordarles a los gálatas que la salvación por la fe no es nada nuevo. Incluso en el Antiguo Testamento, Dios buscaba fe, no obras.

“Cuando Moisés dice que Dios reconoció por justicia la fe de Abram, no quiere decir que la fe de Abram de algún modo se haya convertido en justicia. La fe de Abram, como la nuestra hoy, no fue algo que él hizo aparecer con un esfuerzo mental o espiritual. La fe misma es un regalo (Efe. 2:8, 9)”.4

Desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo Testamento, el camino de la salvación siempre ha sido igual. Dioses inmutable, y siempre ha salvado a su pueblo solamente por grada, por medio de la fe. Abraham recibió la salvación a través de la fe en Aquel que vendría. Nosotros recibimos la salvación por medio de la fe en aquel que vino: Cristo.

‘Bible Hub, comentario de Matthew Henry sobre 1 Cor. 1:23. Disponible en goo.gl/ UoRpLM. |2 John Piper, “Can You Begin by the Spirit and Be Completed by the Flesh? [¿Puedes comenzar por el Espíritu y terminar por la carne?]. Desiring Qod, disponible en goo. gl/3k7fWC. |3 Steven J. Colé, “Lesson 90: The Debt You Always Owe (Romans 13:8-10)” [Lección 90: La deuda que siempre tenemos]. Bible.org, disponible en goo.gl/b4NqBB. |4 Bob Deffinbaugh, “The Focal Point of Abram’s Faith (Gen. 15:1-21)” [El punto central de la fe de Abram], Bible.org, disponible en goo.gl/M9KiZW.

Para pensar y debatir

Aunque pecamos en distintas medidas, ¿por qué piensas que Cristo nos redimió por el mismo precio (su propia sangre)?

¿Qué ocurre cuando tratamos de recibir la salvación por las obras?

¿Cómo nos ayuda la fe a recibir la salvación?

Augenia Nzuve, Nairobi, Kenia

LUNES 24 JULIO

LA REDENCIÓN Y LA FE

Testimonio 11 Cor. 6:20; Gál. 3:6

Elena de White escribió detalladamente sobre el plan de redención. En uno de sus libros, escribió: “El único plan que podía asegurar la salvación del hombre afectaba a todo el cielo en su infinito sacrificio. Los ángeles no podían regocijarse mientras Cristo les explicaba el plan de redención, pues veían que la salvación del hombre iba a costar una indescriptible angustia a su amado Jefe. Llenos de asombro y pesar, escucharon cuando les dijo que debía bajar de la pureza, paz, gozo, gloria y vida inmortal del cielo, a la degradación de la tierra, para soportar dolor, vergüenza y muerte. Se interpondría entre el pecador y la pena del pecado, pero pocos lo recibirían como el Hijo de Dios. Dejaría su elevada posición de Soberano del cielo para presentarse en la tierra y humillarse como hombre, y conocería por su propia experiencia las tristezas y tentaciones que el hombre habría de sufrir”.’

El arrepentimiento y la fe en Cristo han sido para los cristianos de todas las épocas la base de la salvación. Abraham demostró esta fe donde Dios espera el mismo nivel que conduce a la justicia.

“No fue una prueba ligera la que soportó Abraham, ni tampoco era pequeño el sacrificio que se requirió de él. Había fuertes vínculos que lo ataban a su tierra, a sus parientes y a su hogar. Pero no vaciló en obedecer el llamado. Nada preguntó en cuanto a la tierra prometida; si el suelo era fértil y el clima saludable, si los campos ofrecían paisajes agradables o sí habría oportunidades para acumular riquezas. Dios había hablado, y su siervo debía obedecer; para él, el lugar más feliz de la tierra era dónde Dios quería que estuviese”.2

“Muchos continúan siendo probados como lo fue Abraham. No oyen la voz de Dios hablándoles directamente desde el cielo; pero, en cambio, son llamados mediante las enseñanzas de su Palabra y los acontecimientos de su Providencia. Se les puede pedir que abandonen una carrera que promete riquezas y honores, que dejen afables y provechosas amistades, y que se separen de sus parientes, para entrar en lo que parezca ser solo un sendero de abnegación, trabajos y sacrificios”.2

1 Elena de White, Patriarcas y profetas, p. 49. | 2 lbíd., p. 118, 119. | 3 lbíd., p. 119.

Para pensar y debatir

¿Qué nos enseña sobre la fe la lealtad de Abraham?

Menciona tres privilegios de la redención.

Justus Kitavi, Matuu, Kenia

MARTES 25 JULIO

ABRAHAM: NUESTRO SÍMBOLO DE LA FE

Evidencia | Rom. 4:3

Abraham “tenía una disposición habitual de creer y obedecer a Dios […]. Y comenzó a ejercerla cuando Dios lo llamó a dejar su país natal”.1 Este carácter de Abraham, de exhibir la fe que lleva a la justicia, es una lección práctica para todos los cristianos de hoy. Da cumplimiento al hecho de que “todos somos justificados por la fe, y no por las obras que la ley exige” (Rom. 3:28).

No obstante, ¿significa eso que nos olvidamos de la ley? Pablo responde a esta pregunta diciendo: “¡De ninguna manera! Más bien, confirmamos la ley” (Rom. 3:31). Hay un vínculo potencial entre la fe y la ley, y Pablo quería que sus lectores lo entendieran. Muchos cristianos, incluyendo los miembros de la iglesia de Galacia, pensaban que era posible “adquirir” la salvación mediante actos de bondad o por observar la letra de la ley. Quienes sostienen esta idea, se encuentran en una perspectiva de siervo/amo, y creen que lo único que los puede salvar son las buenas obras y el cumplir la ley.

Pero hay una mejor manera de respetar la ley. “La ley está diseñada para guiar a las personas al evangelio, y el evangelio no anula la ley así como el Mesías no anula las profecías que predijeron su venida, sino que las cumple. De manera similar, el evangelio cumple la ley […] y logra lo que la ley solo podía señalar”.2

Abraham les brinda a los cristianos un enfoque de la justicia en el que no necesitan jactarse de lo que han hecho para lograrla; solo necesitan aceptarla porque la justicia es un “acto puro de gracia por parte de Dios”.3

Como adventistas del séptimo día, no deberíamos permitir que otras cosas dañen nuestra fe en Cristo. Sin importar nuestra posición terrenal, seamos ricos o pobres, tengamos títulos o no, Dios nos considera de la misma manera. Lo único que determina nuestra justicia es la fe que tenemos en lo que Cristo puede hacer en nuestra vida.

’Bible Hub, comentario de Benson sobre Romanos 4:3. Disponible en biblehub.com/commentaries/ romans/4-3.htm. | 2 Michael Morrison, “The Example of Abraham: A Study of Romans 4” [El ejemplo de Abraham: Un estudio de Romanos 4], Orace Communion International, disponible en www.gci.org/bible/ rom4. |3 Bible Hub, comentario de Ellicott sobre Romanos 4:3. Disponible en biblehub.com/commentaries/ romans/4-3.htm.

Para pensar y debatir

¿De qué manera la ley nos señala hacia el evangelio?

¿Cuáles son algunas de las cosas que afectan nuestra fe en Dios?

Grace Mwende, Nairobi, Kenia

MIÉRCOLES 26 JULIO

Cómo hacer | Rom. 3:23

Pablo les recuerda a sus lectores que todos necesitan de la gracia y la redención de Dios. Como seres humanos pecadores, no tenemos parte en el Reino de Dios. Sin embargo, cuando aceptamos a Cristo y creemos en sus promesas, nos reconciliamos con Dios. Dios ya no recuerda nuestro pasado pecaminoso, si creemos en Cristo y le permitimos controlar nuestra vida.

La sangre de Cristo fue el precio máximo que se haya pagado por nuestra redención. Cuando aceptamos a Cristo, nuestra vida cambia, ya que el Espíritu Santo comienza a dirigir nuestros pasos hacia la justicia. Así como Dios liberó al pueblo de Israel de Egipto y les dio una nueva tierra, de la misma forma, Cristo nos redimió con su propia sangre y nos dio una nueva identidad. Esto significa que el pecado y la muerte ya no tienen poder sobre nosotros. Hemos sido reconciliados con Dios por medio de Cristo. Por la fe en Cristo podemos alcanzar los logros de la redención en nuestra vida:

Nuestros pecados son perdonados (Efe. 1:7). A través de su muerte. Cristo eliminó nuestros pecados y nos reconcilió con Dios. Este fue un acto de gracia de Dios para sus hijos.

Tenemos acceso a la vida eterna (Apoc. 5:9, 10). La redención nos da acceso a la vida eterna. Cuando pecamos, merecemos la muerte eterna. No obstante, Dios, por su amor eterno, nos ha dado una segunda oportunidad para vivir, no porque hayamos hecho algo bueno, sino por causa de nuestra fe en Cristo.

Establecemos una relación con Dios (Rom. 5:17). El pecado distorsiona nuestra relación con Dios; pero cuando aceptamos a Cristo como nuestro Salvador, él puede reinstaurarnos a la familia real del Reino de Dios.

Esto permite que el Espíritu Santo habite en nosotros (1 Cor. 6:19, 20). El Espíritu Santo no puede habitar en nosotros si no somos santos. Al aceptar que Cristo viva en nosotros, también permitimos que el Espíritu Santo dirija nuestra vida.

Aunque habíamos pecado y merecíamos la ira de Dios, mediante la redención somos una nueva creación. Es por el acto de redención que podemos erguirnos y enfrentar las tribulaciones de este mundo con confianza, sabiendo que tenemos la mejor vida venidera.

Para pensar y debatir

¿Qué otro beneficio de la redención puedes mencionar?

Si Cristo ya nos redimió a través de su muerte, ¿por qué tenemos que orar o concurrir a la iglesia?

Charles Mwendwa, Nunguni, Kenia

JUEVES 27 JULIO

EL EVANGELIO ESCONDIDO

Opinión | Gén. 12:1-3

Muchas veces me pongo en el lugar de los israelitas en tierra de Faraón. Pasaron por muchas situaciones extrañas, y por muchos desafíos. Sin embargo, Dios prometió liberarlos y reconciliarlos, hasta llegar una tierra nueva (Éxo. 6:6).

Algunos de los desafíos que enfrentamos los cristianos hoy son similares. Hubo cristianos que murieron por causa de su fe. Cuando nos encontramos en manos de un opresor, buscamos liberación. Satanás es un opresor que está trabajando duro para atraernos al pecado y a la muerte eterna. Como los israelitas en manos de Faraón, estamos atrapados en las redes del pecado. A menos que seamos rescatados, seguiremos donde estamos y moriremos en el pecado.

No obstante, la Biblia deja en claro que Dios, a través de su Hijo Jesús, extendió la grada a gente pecadora. La muerte de Cristo en la cruz certificó nuestra justificación y reconciliación con Dios (Rom. 3:24). A través de su muerte, podemos recibir el poder para resistir al pecado. Esto es posible cuando tenemos fe en Cristo.

Por su propio poder Abraham no podía ser justificado. Pero él tenía fe en las promesas de Dios. Por ejemplo, cuando Abraham le pidió un hijo a Dios, sabía que la promesa no era posible físicamente. Sin embargo, confió en Dios y creyó en su poder y en su fidelidad. No confió en su propio entendimiento.

¿Cuántos cristianos hoy ponen sus habilidades por sobre su fe? La cuestión de la fe no es algo nuevo para los cristianos. Estaba presente ya en el Antiguo Testamento, en los tiempos apostólicos, y lo está en la actualidad. Nuestro papel como cristianos es aprender de los héroes de la fe, como Abraham.

Nuestras propias capacidades son desalentadoras. NI nuestras obras, ni nuestro estilo de vida ni nuestros actos de bondad pueden salvarnos. La única forma de obtener la salvación es mediante la fe en las promesas de Dios. Los eventos de la vida de Abraham reflejan cómo Dios trabaja en la vida de quienes creen en él. Abraham recibió la justicia al tener fe en Dios. De la misma manera, Dios nos ha extendido su gracia por medio de Cristo; pero somos nosotros quienes debemos aceptar la gracia mediante el don de la fe.

Para pensar y debatir

Si Dios salva a los pecadores, ¿eso me permite ser pecador?

¿Cuál es la evidencia de que las promesas de Dios se cumplirán?

Victoria Nduku, Naironbi, Kenia

VIERNES 28 JULIO

UNA VIDA BASADA EN LA PALABRA DE DIOS

Explora | Romanos 4:3 En resumen…

La Palabra de Dios debe ser nuestra guía en cada aspecto de la vida. Debemos conocer lo que dice, y luego orar al comenzar cada día al estudiarla, pidiendo la ayuda del Espíritu Santo para poner en práctica lo que aprendemos. Con la bendición de Dios, esto puede llevar a una vida que está cimentada en la Palabra de Dios.

Actividades sugeridas

» Compara y contrasta las ideas cristianas, judías y griegas acerca de la crucifixión de Cristo (1 Cor. 1:23-25). ¿De qué manera sus estilos de vida y cosmovisiones peculiares contribuyeron a la forma en que recibieron a Cristo? ¿Estaban basados en las Escrituras? » Escribe un artículo sobre las ventajas y las desventajas de vivir una vida basada en las Escrituras.

» Medita sobre cosas que podrías hacer para tener una vida más inmersa en la Palabra de Dios. Haz una lista de cinco cosas que puedes hacer para mejorar tu hábito de lectura de la Biblia, y ponles un orden de prioridad.

» Memoriza varios versículos bíblicos que sean de consuelo para tu vida. Grábalos y compártelos con tus amigos.

» Observa la naturaleza en silencio por treinta minutos. Encuentra versículos bíblicos que hablen sobre siete objetos que hayas observado.

» Diseña un libro de promesas importantes de la Biblia. Ponle varias categorías de promesas, como “ánimo”, “reposo”, “amor”, “consuelo”, “superación”, “la segunda senida”, etc.

» Prepara un discurso que Pablo podría haber presentado ante los gálatas. Preséntalo utilizando a tu clase en lugar de los gálatas. ¿Cuál fue su reacción cuando los llamaste “torpes gálatas”?

» Diseña una lámina sobre cómo podemos estar “cimentados en la Palabra de Dios”. Lectura adicional

Mateo 22:29; Juan 5:39; Romanos 15:4; 2 Timoteo 3:15-17.

Elena de White, El conflicto de los siglos, capítulo 38 (“Nuestra única salvaguardia”); Mi vida hoy [My Life Today], 12 de noviembre.

Karen Pires, Pendleton, Carolina del Sur, EE.UU.

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