Joven | Lección 4 | Justificación solo por la fe | Escuela Sabática

Del 15 al 21 de julio

Justificación solo por la fe

“He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí” (Gálatas 2:20).

SÁBADO 15 DE JULIO

CANCIONES DE FE

Introducción | Hechos 12:6-9; Romanos 5:15; Gálatas 2:20

En el estudio de esta semana, quizá tengamos dificultades para entender qué quiso decir Pablo exactamente con la doctrina de la justificación por la fe. Pero algunos de los himnos más famosos nos dicen precisamente lo que se siente. “Sublime gracia” es un himno que fue escrito por John Newton en 1772. Newton tenia una buena razón para considerarse “perdido”. Abandonó la religión de su juventud y se convirtió en un joven rebelde, famoso por actuar de manera alocada y por ser muy profano. Más adelante en su carrera, trabajó en barcos negreros, como parte de la terrible red de tráfico de seres humanos para esclavitud.

Pero su conversión comenzó con una terrible tormenta en el mar, a la que Newton solo sobrevivió porque se ató a la bomba de agua del barco. Cuando abandonó definitivamente la vida marítima, llegó a ser clérigo y escribió muchos himnos, de los cuales “Sublime gracia” es el más popular. En este himno, Newton admite que su vida no ha sido perfecta. Se ha sentido “perdido” y “ciego”. Pero al haber encontrado su fe todo cambió. El sentimiento de asombro y gozo en este himno hace que sea un favorito universal.

“Maravilloso es el gran amor” es un himno que fue escrito por Charles Wesley en 1738. La historia de Wesley es muy diferente de la de John Newton. Wesley fue un hijo ejemplar, que creció y llegó a ser clérigo. Mientras estaba en Oxford, él y su hermano John dirigían un grupo de oración conocido por la consagración de sus miembros. Pero a pesar de todas las buenas obras de Charles, él se sentía indigno a los ojos de Dios.

Todo esto cambió cuando tuvo una experiencia de conversión, y comenzó su misión con la gente común, predicando en los campos con el objetivo de que todos pudieran conocer el amor de Dios. En este himno, Wesley admite que no puede entender por qué Jesús asumió la responsabilidad por nuestros pecados; no tiene sentido. Pero su expresión de cuán maravilloso se siente hace de este himno un clásico favorito.

DOMINGO 16 DE JULIO

LEY PARA Sí MISMOS

Evidencia | Romanos 2:12-15; Gálatas 2:15

Locales y forasteros

Pablo parece haber estado orgulloso de su ciudadanía romana y de su niñez en la acaudalada ciudad comercial de Tarso, en la provincia de Cicilia, donde la cultura grecorromana ofrecía amplias oportunidades educativas y donde aprendió a hablar y escribir el griego koiné.

Como era judío, Pablo más tarde recibió educación hebrea en Jerusalén. Pero al haber llegado del extranjero, debió haberse sentido un forastero. Quizá su vestimenta o su acento hayan suscitado burlas. Tal vez fue para compensar esas diferencias, o por sus debilidades físicas, que llegó a ser fariseo, fanático en su oposición a las enseñanzas y los seguidores de un Mesías que parecía ser poco más que un debilucho. Para Pablo, el pueblo escogido de Dios solo podía salvarse de la destrucción si eran fieles hasta el más mínimo detalle en la ley de Moisés.

Nueva fe, nueva proyección

No obstante, el Pablo que escribió a los gálatas era un hombre nuevo. Había salido de un frío legalismo y había entrado a la calidez de una gracia redentora. Ahora tenía una nueva misión: compartir el evangelio. Pero él seguía siendo extranjero, y no era fácil que los judíos que seguían a Cristo confiaran en él. Es evidente que Dios eligió a Pablo por su anterior compromiso fanático con la tradición. Esto quería decir que entendía la necesidad de ir más allá del orden establecido para compartir a Cristo con extranjeros como los gálatas, sin requerirles que adoptaran la identidad judía. El nuevo pacto de Cristo da lugar a la diversidad cultural, y a un espíritu de comunidad que se extiende más allá de los límites de la raza y la cultura, y da como resultado la igualdad en la fe y el amor, no el exclusivismo.

Para pensar y debatir

Lee Romanos 2:12 al 15 y piensa en qué significan las siguientes palabras y frases: “conciencia” (vers. 15); “cumplen por naturaleza lo que la ley exige” (vers. 14); y “ley para sí mismos” (vers. 14).

Los gentiles, ¿necesitan modernos misioneros, o podemos dejar la tarea de evangelizar para el Espíritu Santo?

¿Cómo compartimos el evangelio sin imponer nuestra cultura?

Margaret Arbuckle Paterson, Bracknell, Inglaterra

LUNES 17 DE JULIO

¡EL JUSTO VIVIRÁ POR LA FE!

Logos | Salmo 143:2; Mateo 22:37-39; Lucas 15:11-32; Juan 1:12; 3:16; Romanos 1:17; 4:2; 5:1; Gálatas 2:14-21

El trasfondo (Gálatas 2:14-21)

En Gálatas 2:14 al 21, Pablo responde a las noticias de que los dirigentes de la iglesia, incluyendo a Pedro (o Cefas), Bernabé y otros de origen judío, les exigían a los conversos no judíos que siguieran la costumbre judía y se circunciden. Aquí estaba en juego mucho más que la conducta de los líderes de iglesia: “Estaba en peligro el bienestar de los creyentes gentiles, y aun la suerte del evangelio. Si se permitía que triunfaran los judaizantes, entonces el evangelio de la salvación por la fe en la muerte expiatoria de Jesús sería suplantado por la doctrina de la salvación mediante las obras de la ley. Entonces ‘la verdad del evangelio’ no sería proclamada más”.1

La importancia de la fe (Gálatas 2:20)

Como en los tiempos de Pablo no se marcaban párrafos ni se usaban las comillas, no es claro si lo que le dice a Pedro termina en el versículo 14 o continúa hasta el versículo 21. Como ahora Pedro se pierde de vista, probablemente lo mejor es considerar que la reprensión de Pablo termina en el versículo 14, y que los siguientes versículos son una declaración en miniatura de cómo entendía Pablo el evangelio; específicamente, en el contexto de la situación de Galacia.2

En el versículo 20, Pablo deja en claro que, para él, el asunto de la fe está en el centro mismo de su propia relación con Cristo y del evangelio como un todo: “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí” (Gálatas 2:20).

Esta afirmación de la importancia de la fe es un tema recurrente tanto en los evangelios (Juan 1:12; 3:16) como en otros escritos de Pablo (ver Romanos 4:3; 5:1).

La doctrina de la justificación por la fe (Salmo 143:2)

Pablo argumenta que la justificación (un término legal para decir que estamos exentos de las consecuencias del pecado) se otorga como un regalo gratuito de Dios, exclusivamente a través de Cristo. Las obras no tienen lugar en la transacción. Por parte de Dios, es un réngalo posible gracias a Cristo. La parte de la humanidad es confiar en que Dios es capaz de justificarnos a los pecadores, y que está dispuesto a hacerlo. La fe, y solo la fe, es el medio por el que somos justificados.3

Para Pablo, esta doctrina se trata, sobre todo, de extender nuestra mano para alcanzar el amor y la paz de Dios, tal como fueron revelados en Cristo. La justificación puede ser un término legal, pero simplemente significa que somos aceptados por Dios, que recibimos permiso para ser miembros de su familia y que somos reconocidos como sus hijos, con todas las potencialidades como herederos que esto conlleva. Nuestro estatus se restaura así como el hijo pródigo fue restaurado a su posición anterior mediante la gracia del padre, cuando todo lo que él buscaba era solamente el rango de siervo. Nota cómo Pablo respalda su argumento con una cita del Antiguo Testamento (Salmo 143:2). Las Escrituras eran el tribunal de última instancia para los judíos.

Con la doctrina de la justificación por la fe en Cristo sin necesidad de las obras de la ley, Pablo evita dos dificultades. Primero, la grada de Dios se vuelve esencial’, si pudiéramos ser justificados por las obras, no habría necesidad de la gracia. Segundo, la muerte de Cristo sigue siendo primordial; si buscamos salvación en la ley de Moisés, la muerte de Cristo es innecesaria.4

La doctrina de la justificación por la fe (Salmo 143:2)

La doctrina de la justificación por la fe está en el corazón mismo de la Reforma Protestante del siglo XVI. Martín Lutero, figura protagónica en este movimiento, rechazaba la afirmación de la iglesia medieval de que el perdón podía comprarse con actos de penitencia o dinero.

Cuenta la historia que el papa había prometido indulgencias (una reducción del castigo) a todos los que ascendieran de rodillas la “escalinata de Pilato”, por la que se creía que Cristo había descendido y que había sido trasladada milagrosamente de Jerusalén a Roma. Un día, Lutero estaba ascendiendo devotamente esos escalones, cuando de repente una voz como de trueno pareció decirle: “El justo vivirá por la fe” (Romanos 1:17). Él se puso de pie de un salto, y abandonó el lugar sintiendo vergüenza y horror. Ese versículo nunca dejó de ejercer una poderosa influencia sobre él.

Desde ese momento, vio claramente la falacia de confiar en las obras humanas para obtener la salvación, y la necesidad de tener fe en Cristo. “Sus ojos se habían abierto, y ya no se cerrarían jamás para dar crédito a los engaños del papado. Al apartar su rostro de Roma, también la rechazó su corazón, y desde entonces la separación se hizo cada vez más pronunciada, hasta que Lutero concluyó por cortar todas sus conexiones con la iglesia papal”.5

1 Comentario bíblico adventista, tomo 6, p. 947 (Gálatas 2:14. | 2 George Arthur Buttrick, e<±, The Interpreter’s Bible, Nueva York: Abington-Cokesbury [1951-1957], tomo 10, p. 482. | 3 Frederick Cari Eiselen, Edwin Lewis y David G. Downy, eds., The Abingdon Bible Commentary (Nueva York: Abingdon Press, 1929), p. 1212 | 4 Matthew Henry’s Commentary, p. 638. |5 Elena de Whlte, El conflicto de los siglos, p. 135.

Para pensar y debatir

¿Tenemos que entender todo antes de poder tener fe en Dios? ¿Por qué sí, o por qué no? (ver Job 13:15).

¿Por qué la doctrina de que el justo vivirá por la fe es tan importante para la vida cristiana? La fe, ¿es un salto a la oscuridad, o un salto a la luz?

¿Qué reforma te parece que ocurriría, si estudiamos de nuevo Gálatas? ¿Qué necesita reformarse en nuestra iglesia, o en nuestra vida?

¿De qué manera la parábola del hijo pródigo ilustra la justificación por la fe? (Lucas 15:11 -32).

Roy King, Bracknell, Inglaterra

MARTES 18 DE JULIO

APRENDER EN LA ESCUELA DE CRISTO

Testimonio | Efesios 2:8

Los escritos de Elena de White contienen muchos pensamientos y una exposición extensa sobre la salvación por la fe y la función de las obras:

“La justificación por la fe está más allá de controversias. Y toda esta controversia termina tan pronto como se establece el punto de que los méritos de las buenas obras del hombre caído nunca pueden procurarle la vida eterna.

“La luz que he recibido de Dios coloca este importante tema más allá de todo interrogante en mi mente. La justificación es enteramente por gracia y no se consigue por ninguna obra que el hombre caído pueda realizar”.1

“Debemos aprender en la escuela de Cristo. Solo su justicia puede darnos derecho a una de las bendiciones del pacto de la gracia. Durante mucho tiempo, hemos deseado y procurado obtener esas bendiciones, pero no las hemos recibido porque hemos fomentado la idea de que podríamos hacer algo para hacernos dignos de ellas. No hemos apartado la vista de nosotros mismos, creyendo que Jesús es un Salvador viviente. No debemos pensar que nos salvan nuestra propia gracia y méritos. La gracia de Cristo es nuestra única esperanza de salvación”.2

” ‘Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios’ (Efesios 2:8). Aquí hay verdad que desarrollará el tema en tu mente, si no la cierras a los rayos de luz. La vida eterna es un regalo infinito. Esto la coloca fuera de la posibilidad de que nosotros la ganemos, porque es infinita. Necesariamente tiene que ser un regalo. Como regalo, tiene que ser recibida por fe, y a Dios debe ofrecerse la gratitud y la alabanza. Una fe sólida no conducirá a persona alguna al fanatismo o a actuar como el siervo indolente. El poder maléfico de Satanás induce a los hombres a mirarse a sí mismos, en lugar de contemplar a Jesús. La justicia de Cristo debe estar delante de nosotros, si la gloria del Señor llega a ser nuestra retaguardia. Si hacemos la voluntad de Dios podemos recibir grandes bendiciones como un don gratuito del Señor, pero no porque haya mérito alguno en nosotros; este no tiene valor”.3

1 Fe y obras, pp. 17, 18. | 2 Mensajes selectos, tomo 1, p. 423. | 3 Fe y obras, p. 27.

Para pensar y debatir

¿Somos salvos solo por fe, o siempre existe un “pero”? (Por ejemplo: “pero primero tenemos que arrepentimos”.)

¿Es sencillo aceptar que la salvación sea un regalo gratuito y que no hay nada que puedas hacer para ganarla?

Erica Hole, Binfield, Inglaterra

MIÉRCOLES 19 DE JULIO

JUSTIFICACIÓN POR LA FE: VIVIR COMO SI LO CREYERAS

Cómo hacer | Lucas 19:1 -9; Juan 8:3-11; Romanos 3:22-31; Gálatas 1:16; capítulo 2; 3:22; 5:22, 23; Santiago 2:18

El debate de Gálatas 2 en torno a la circuncisión trata sobre la exclusividad y el pertenecer a una comunidad distintiva de los “salvos” por obedecer la ley. Pablo está “asombrado” por tal conducta y actitudes (Gálatas 1:6), y lo llama una “tergiversación del evangelio”. Entonces, ¿cómo podemos asegurarnos de evitarla?

No uses la ley para juzgar a los demás. En la Iglesia Adventista se fomenta que vivamos de acuerdo con ciertas orientaciones sobre la comida, la vestimenta y el comportamiento. Esas orientaciones tienen la intención de mantenernos sanos y protegernos de lo que Pablo llama “las obras de la carne” (Gálatas 5:19, RVR 1960). Pero es tentador usarlas para juzgar a los demás, presentándolos como pecadores ante nuestra comunidad y creando barreras para los nuevos creyentes.

Nuestra tendencia de juzgar a otros, y nuestra hipocresía al hacerlo, son un tema constante en los evangelios. ¿Recuerdas al cobrador de impuestos (Lucas 19:1-9), y a la mujer sorprendida en adulterio (Juan 8:3-11)? Ambos fueron llevados ante Cristo como pecadores, pero él los perdonó. Ellos dos y cada uno de nosotros podemos estar en buenos términos con Dios (“justificados”) a través de la fe, no de lo que hayamos hecho.

Medita en el juicio y en lo que nos salva. Cuando comparezcamos ante Dios en el juicio, nadie será juzgado perfecto por la manera en que haya vivido su vida, por más obediente que haya sido, y sin importar todo el bien que haya hecho. En lugar de eso, por medio de la gracia (un regalo gratuito que no merecemos), Jesús se pondrá en nuestro lugar. Aunque en él no hay pecado, sufrió el castigo que merecemos. Aceptar esto mantendrá nuestra atención en la fe, y no en las obras. “Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen” (Romanos 3:22).

Actúa de acuerdo con tu fe. Tu fe en Cristo se hará evidente en tu vida: en tus decisiones, tus acciones, y la manera en que tratas a otras personas (sí, ellos lo notarán). Como dice Santiago: “Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré la fe por mis obras” (Santiago 2:18).

Para pensar y debatir

¿Has emitido alguna vez juicio sobre qué tan cristiana era alguna persona? ¿Has oído a otros hablar de miembros de iglesia de esta manera? ¿Deberían hacerlo?

El mundo es muy competitivo. Algunas personas buscan alcanzar la perfección, y se sienten mal cuando no lo logran. ¿Qué les dice a ellos la lección de esta semana?

Rob Waller, Somerset, Inglaterra

JUEVES 20 DE JULIO

EL CAMINO AL INFIERNO

Opinión | Gálatas 2:15,16; 5:22,23

Si creemos que somos justificados por nuestra fe y no por nuestras obras, ¿quiere decir esto que no importa lo que hagamos, mientras tengamos buenas intenciones?

Para la psicóloga Izzy Kalman, la mayor parte de los problemas del mundo son causados por las buenas intenciones.1 Los “cazadores de brujas” de la Edad Media quemaron decenas de miles de mujeres, para intentar terminar con las epidemias. Incluso Hitler creía que estaba haciendo lo correcto, al buscar hacer del mundo un lugar mejor sin judíos y otras minorías étnicas que él consideraba impuras.

Lo mismo se aplica a nuestras acciones en el mundo natural. “En la década de los años setenta, los criadores de bagres introdujeron la carpa asiática en los sectores pesqueros, con la buena intención de mantener el agua libre de plancton y algas, haciendo que hubiera bagres más sanos”. Ahora, la voraz y agresiva carpa asiática ha diezmado las especies nativas. Demasiado a menudo, el camino al infierno está pavimentado con “buenas” intenciones, como dice el refrán inglés.

Para Kalman, necesitamos buenas acciones, además de buenas intenciones. “No podemos asumir que todo lo que resulta de nuestras buenas intenciones será positivo”. “Las buenas intenciones en sí no son suficientes para hacer que nuestras acciones sean morales”. Tenemos que hacernos cargo de las consecuencias de nuestras acciones, incluso si no era nuestra intención que así fuera.

En Gálatas 5, Pablo nos muestra una manera de probar si nuestras acciones realmente son morales. Si estamos actuando de acuerdo con la voluntad de Dios, todo lo que haga^mos demostrará los frutos del Espíritu: “amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio” (Gálatas 5:22, 23). Imagina cuán distinta sería la historia de la humanidad, si los líderes del mundo hubiesen aplicado esta prueba.

Para el filósofo cristiano C. S. Lewis, ya no existe la antigua discusión sobre lo que es más importante, si la fe o las obras. Ambas importan.

“Los cristianos a menudo han debatido si lo que conduce al cristiano de vuelta a casa son las buenas acciones o la fe en Cristo. […] A mí esta pregunta me parece algo así como preguntar cuál de las dos cuchillas de una tijera es más necesaria”.2

Es mi oración que nuestra fe siempre nos lleve a actuar moralmente-, y que el Señor perdone las consecuencias involuntarias de nuestros errores.

1 Izzy Kalman, “Principie Number One: The Road to Hell Is Paved With Good Intentions”, Psychology Today, disponible en goo.gl/UyEDCO |2 C. S. Lewis, Mero Cristianismo, (Madrid: Ediciones Rialp, S. A, 2014), p. 160.

Para pensar y debatir

¿Hiciste alguna vez algo que tuvo consecuencias indeseadas?

¿Piensas que los terroristas creen tener buenas intenciones?

¿Existirá algún caso en que el fin justifique los medios?

Elizabeth Rhodes, Somerset, Inglaterra

VIERNES 21 DE JULIO

UNA RELIGIÓN A MEDIDA

Explora | Gálatas 2:14-21; 3:1-10; Hebreos 11:6; 2 Corintios 5:17 En resumen…

Ser judío practicante en el siglo I significaba luchar con la identidad. Los días gloriosos de Israel habían pasado hacía ya varias generaciones, y ya sea que vivieran en Judea o en Ga- lacia, tenían un gobierno indiferente a sus principios religiosos. Para aferrarse a la identidad, el pueblo hacía hincapié en las costumbres que lo diferenciaba del resto. El problema surgió cuando esas prácticas, que tenían la intención de señalar a Dios, terminaron opacándolo. Cuando los judíos cristianos presionaron a los conversos gentiles a seguir las costumbres judías, Pablo les recordó que lo que nos salva es nuestra fe interna en Dios, no nuestras acciones externas. Después de todo, concluyó Pablo, si nuestras obras pudieran salvarnos, Jesús se podría haber ahorrado un viaje a la Tierra.

Actividades sugeridas

» Haz una lista de diferentes maneras en que tú y quienes conoces han tratado de ganarse el favor de Dios.

» Haz un gráfico en el que compares qué porcentaje de tu relación con Dios crees que se basa en las obras y qué porcentaje crees que se basa en tu confianza y dependencia de él.

» Medita en la función de la fe al reconciliarnos con Dios.

» Celebra lo que Dios ha hecho por ti y las cosas que has vencido.

» Debate si los cristianos de hoy en día ponen demasiado énfasis en las obras o en la relación con Dios.

» Prepara una representación sobre el debate entre Pablo y los que promovían la justificación por las obras.

» Planifica cómo vivirás por fe en Dios.

Lectura adicional

Elena de White, Los hechos de los apóstoles, capítulo 36 (“Apostasía en Galacia”).

Cari P. Cosaert, Gálatas: una respuesta apasionada para una iglesia con problemas (Pacific Press, 2011), capítulo 4 (“Nuestra nueva identidad en Cristo”).

Tompaul Wheeler, Nashville, Tennessee, EE.UU.

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