Joven | Lección 3 | La unidad del evangelio | Escuela Sabática | El evangelio en Gálatas

Del 8 al 14 de Julio

La unidad del evangelio

“Entonces, háganme verdaderamente feliz poniéndose de acuerdo de todo corazón entre ustedes, amándose unos a otros y trabajando juntos con un mismo pensamiento y un mismo propósito” (Fil. 2:2, NTV).

SÁBADO 8 JULIO

UNIDAD EN LA DIVERSIDAD

Introducción | Fil. 2:2, 3

¿Qué implica ser cristiano? ¿Significa ser superior o menos pecador que otros seres humanos? ¿Cómo deberían tratarse los cristianos entre sí? ¿Cómo se convierten en la sal de la Tierra? Pablo abordó todas estas preguntas en Gálatas. Se concentró en la unidad entre los hermanos, porque se dio cuenta de que estaban surgiendo divisiones y problemas sobre la jerarquía. El problema existía desde mucho antes de la época de Pablo, y sigue existiendo hoy. Fue por esta razón que Jesús rogó al Padre, en Juan 17:21: “Que todos sean uno”.

Para hacer una torta, se necesitan ingredientes como harina, polvo de hornear, huevos, azúcar y manteca. Casi todos estos ingredientes tiene un sabor horrible cuando lo probamos por separado. Sin embargo, cuando los mezclamos en las proporciones correctas y lo llevamos al horno, forman una torta deliciosa. De manera similar, aunque somos diferentes, todos somos importantes de una forma especial. Juntos podemos lograr más.

Pablo nos dice en 1 Corintios 12:12 al 31 que somos como diferentes miembros del cuerpo de Cristo. El organismo funciona en forma ideal cuando cada parte trabaja de manera armoniosa con las demás partes para lograr un objetivo específico. Imagina que el corazón dijera: “Hoy estoy cansado, así que, me rehúso a bombear más sangre”; o que el sistema nervioso dijera: “Necesito un descanso”. ¿Funcionaría el cuerpo? ¡Claro que no!.

El deseo de Cristo es que haya acuerdo entre su pueblo, para que la obra del evangelio se esparza por todo el mundo. Sin embargo, se debe actuar con cautela, para que los principios del evangelio no se vean comprometidos, en un afán por lograr la unidad que buscamos alcanzar.

Recuerda que Dios les ha dado a todos una obra según sus habilidades. Hay distintos tipos de trabajo, y se necesitan obreros de diversas capacidades. Si nuestro corazón es humilde, si hemos aprendido en la escuela de Cristo a ser mansos y humildes, podemos avanzar juntos en el sendero angosto que se nos ha señalado. ¡Nadie queda afuera!

DOMINGO 9 JULIO

EQUILIBRIO PERFECTO, AL CEDER

Logos | Isa. 1:18; Mat. 5.38-41

En Isaías 1:18, Dios nos da la oportunidad detener una discusión con él. A primera vista, esto parece una invitación a una sesión de debate en la que podemos “ayudar” a Dios a ver las cosas desde nuestra perspectiva. Sin embargo, luego de un análisis detallado, es evidente que aquí Dios nos está dando una oportunidad de elevar nuestro pensamiento para poder entender por qué sus caminos son lo mejor. La oración nos eleva a Dios, no lo baja a él hasta nosotros.

Siempre me ha fascinado el contraste entre la humildad de Jesús cuando le escupían en el rostro poco antes de que sufriera la muerte en la cruz (Mat. 26:67), y la forma en que actuó cuando derribó las mesas de quienes estaban usando el atrio del Templo como un mercado de cambio (Mat. 21:12).

Mateo 5:38 al 41 nos enseña que si alguien nos abofetea en la mejilla, deberíamos permitir que también nos abofeteen la otra. El contraste entre la humildad de Jesús y la firmeza de su carácter es una aplicación del principio de que debiéramos servir a los demás, pero nunca ceder en lo que respecta a nuestros principios bíblicos.

Unidos permaneceremos (1 Cor. 1:10-13)

El matrimonio es un ejemplo excelente para explicar el concepto de ceder. Todos conocemos a personas casadas (o nos hemos casado). Para los hermanos que crecieron juntos en el mismo hogar, a veces es un desafío llevarse bien, a pesar de tener un trasfondo similar y común. Este desafío es aún más grande cuando dos personas que solo se conocen desde hace algunos años se casan y comienzan a vivir juntas.

Aunque es cierto que no podemos elegir a nuestra familia, sí elegimos a la persona con quien nos casamos. La adaptación a la vida marital no siempre se da con tanta facilidad como lo muestran las historias de amor y los cuentos de hadas.

Se debe lograr un equilibrio perfecto al ceder en el matrimonio, para asegurar que el esposo y la esposa conserven su personalidad individual. Deben trabajar de manera armoniosa, como un equipo, al educar hijos que lleguen a ser disciplinados y maduros espiritualmente. De la misma forma, la iglesia necesita lograr un equilibrio perfecto al ceder, para que la obra del Señor se realice eficientemente.

La circuncisión del corazón (Gén. 17:1-22; Jer. 4:4; Hech. 15:1, 5; Rom. 2:29; Gál. 2:3-5; 5:2,6)

Cuando Abram tenía 99 años de edad, el Señor hizo un pacto de circuncisión con él y le cambió el nombre por Abraham. Esto significaba que sería el padre de muchas naciones. Adoramos a un Dios que nos cambiará el nombre antes que veamos el cambio en nuestra vida. Él no nos ve como somos ahora, sino que ve la persona en la que nos está transformando.

Ocurrió un milagro en el vientre de Sara: aunque anteriormente no había sido capaz de tener hijos, tuvo uno, y lo llamó Isaac. La promesa de que Abraham sería padre de muchas naciones incluía el pacto de que todo hombre entre ellos debía circuncidarse.

En el Concilio de Jerusalén, en la era cristiana, algunos les decían a los gentiles que a menos que se sometieran a la circuncisión física, no podían ser salvos. Pablo y Bernabé abordaron esta disputa recalcando que no se les debía dificultar la vida a los gentiles que se convertían a Dios. Se hizo un arreglo especial para ellos, para que también pudieran disfrutar de los beneficios de tener una relación con Dios. Se pudo llegar a esta decisión al comprender que la circuncisión del corazón era aún más importante que la circuncisión física.

Libertad en la cruz (Juan 8:31-36; Rom. 6:6, 7; 8:2,3; 1 Cor. 15:55; Gál. 3:23-25; 4:7,8; Heb. 2:14,15)

Los descendientes de Abraham tenían la idea errónea de que poseían la salvación automáticamente, por ser parte de esa familia. Jesús aclaró esto al explicar que todo aquel que peca es esclavo del pecado; por tanto, la salvación no se obtenía por pertenecer a un determinado árbol genealógico, porque la única manera de recibir vida eterna era y sigue siendo por medio de la cruz.

Los jóvenes pensamos que la libertad es poder ir al mundo y hacer lo que queramos. Nos sentimos aprisionados por los Mandamientos del Señor porque limitan nuestra posibilidad de divertirnos. No obstante, la ley de Dios nos da libertad de las consecuencias del pecado.

Vivimos en un mundo de pecado, y por eso quizá probemos la muerte antes de la segunda venida de Jesús; pero aunque este mundo destruya nuestro cuerpo mortal, viene el día en que se doblará toda rodilla ante el nombre de Jesús, y toda lengua declarará que Jesucristo es el Señor (Fil. 2:10, 11). En ese día, los muertos se levantarán en un abrir y cerrar de ojos, y nuestros cuerpos mortales se vestirán de inmortalidad (2 Cor. 15:52-54).

Para pensar y debatir

¿Por qué es tan importante la unidad de la iglesia?

¿Por qué es importante no ceder a los principios divinos para alcanzar la unidad?

¿Sería justo que obtuviésemos la salvación según la familia en que naciéramos?

LUNES 10 JULIO

LA FE EXPRESADA A TRAVÉS DEL AMOR

Testimonio | Gál. 5:6

“Algunos judíos de Judea produjeron una consternación general entre los creyentes gentiles al agitar el asunto de la circuncisión. Afirmaban con gran seguridad que nadie se salvaría si no era circuncidado ni guardaba toda la ley ceremonial”.’ Así, los falsos hermanos “eran lentos para darse cuenta del fin de lo que había sido abolido por el deceso de Cristo”, el cual le quitó “todo valor a las ceremonias divinamente señaladas y a los sacrificios de la religión judía”.2

Porque en Cristo ni la circuncisión ni la incircuncisión tienen valor; lo que cuenta es la fe expresada a través del amor.

“Pablo se había enorgullecido de su estrictez farisaica; pero después de la revelación de Cristo en el camino a Damasco, la misión del Salvador y su propia obra para la conversión de los gentiles irrumpió con claridad en su mente, y comprendió en su plenitud la diferencia que existe entre una fe viviente y un muerto formalismo”.3

“[Pablo] argüyó que el Espíritu Santo había decidido el asunto en disputa descendiendo con igual poder sobre los Incircuncisos gentiles y los circuncisos judíos”.”’ Declaró que “Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo también como a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando con la fe sus corazones”.5

“Todo aquel que tiene conocimiento de la verdad deberá despertarse y colocarse en cuerpo, alma y mente bajo la disciplina de Dios. El enemigo nos persigue; debemos estar bien despiertos y prevenidos contra él; debemos revestir la armadura completa de Dios […] Debemos amar la verdad presente y obedecerla. Esto nos preservará de aceptar graves errores”.6

Elena de White continúa: “Suplico a los que trabajan por Dios que no acepten lo falso por lo auténtico. No pongan la razón humana donde debiera estar la verdad divina y santificados. […] Ninguna doctrina errónea reciba apoyo de parte del pueblo que debiera estar afirmado sobre el pedestal de la verdad eterna”.7

‘La historia de la redención, p. 304. | 2lbíd., p. 305. | 3lbíd. \4Los hechos de los apóstoles, p. 159. [ 5lbíd., pp. 159, 160. | testimonios para la iglesia, t. 8, p. 312.17lbíd., p. 313.

Para pensar y debatir

¿Qué consejo darías a un hermano que siente que la iglesia no es lo suficientemente dura en su trato con los disidentes?

MARTES 11 JULIO

¿DÓNDE MARCAMOS EL LÍMITE?

Evidencia | Gál. 2:11-14

Uno de los temas prominentes en los escritos de Pablo es el de la buena conducta cristiana. Pablo se preocupa por cómo deberían comportarse los cristianos. Seguir a Jesús requiere sacrificar pasiones que no reflejan el carácter de Cristo. Por ejemplo, cuando dos personas se casan, se declara que ahora son uno (Gén. 2:24). Naturalmente, cortan relaciones que perjudicarían el matrimonio y evitan viejos hábitos que destruirían la relación con el cónyuge. El matrimonio tiene un “reglamento” propio que, si se ve afectado, acaba en el derrumbe del matrimonio. Por tanto, este reglamento no existe para restringir la libertad, sino para mantener Intacta la relación.

Cuando Pedro fue a Antioquía, Pablo no dudó en confrontarlo sobre ciertos asuntos relacionados con la conducta cristiana. Pablo vivió en una época en que los judíos se consideraban superiores a cualquier otra nación, raza y tribu. Incluso aplicaban su sistema de clases para las cosas de Dios.

A veces, nosotros caemos en la trampa de personalizar el evangelio. Hay una tendencia a creer que sabemos lo que es mejor y que entendemos los asuntos bíblicos con mayor claridad que quienes se convirtieron más tarde en la vida. Este es otro “sistema de clases” dentro de la iglesia. Los acusadores de Pedro en Gálatas 2:13 anulaban la verdad del evangelio al agregarle condiciones, así como también hacemos los cristianos modernos.

Ellos fueron rápidos para condenarlo, sin notar que también estaban en falta. ¿Cuántas veces hemos acusado a otros creyentes, pecadores como nosotros, de los mismos pecados que nosotros cometemos en secreto? Así que, Pablo confronta a Pedro sobre su retraimiento. Si Pedro no hubiera cedido en su vida, se habría mantenido firme y habría seguido con los gentiles. Pero en lugar de eso, nos transmite su doble moral y su fe vacilante. ¿Cómo es nuestra conducta entre quienes no comparten nuestra fe? ¿Ponemos en juego las normas de Cristo solo para poder encajar y ser aceptados?

Cristo nos anima a ser la luz del mundo (Mat. 5:14). Por tanto, debemos estar firmes en sus principios, sin transigir. Al desobedecer cualquiera de las leyes de Dios, estamos manchando su carácter y declarando que no es un Dios perfecto.

Para pensar y debatir

¿Cómo pueden los cristianos tener libertad sin ceder, o poner en juego, la verdad del evangelio?

¿Cómo tratamos a los nuevos conversos dentro de la iglesia?

¿Cómo podemos tener cuidado para no caer en la trampa en que cayeron los acusadores de Pedro?

MIÉRCOLES 12 JULIO

UNIDAD EN EL EVANGELIO

Cómo hacer | Efe. 4:13

Hay un proverbio africano que dice: “Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres ir lejos, ve acompañado”. La historia ha demostrado que generalmente se llega al éxito cuando la gente está unida y trabaja junta para lograr un objetivo o propósito común. Un ejemplo apropiado de esto es el día del Pentecostés. Cuando todos los discípulos estaban unidos, recibieron el Espíritu Santo y predicaron el evangelio con autoridad. Como resultado, miles se convirtieron.

No obstante, cuando hay desacuerdos y divisiones, se logra muy poco. No sorprende que Jesucristo y sus discípulos no solo promovieran y predicaran sobre la importancia de la unidad, sino también que demostraran cómo y por qué debiera lograrse. La unidad en la iglesia de Galacia se vio amenazada por divisiones que surgieron por causa de la disputa sobre la circuncisión. Pablo dedicó mucho tiempo a atender este asunto, y buscó restaurar la unidad. Esto destaca la importancia de la unidad en la iglesia. Unidad significa ser uno; esto es, ser una entidad indivisible.

Aunque la iglesia de Cristo está llena de personas diferentes, de diversos trasfondos, personalidades, dones, talentos y apariencias, el propósito divino sigue siendo que todos estén unidos y trabajen juntos para cumplir la misión de la iglesia (ver Juan 17:20-23).

La definición de Pablo para “unidad” es tener un mismo parecer, en un mismo espíritu, y estar de común acuerdo. Por tanto, esta unicidad es algo más que estar de acuerdo en términos intelectuales. Significa que somos uno en lo que creemos, y que trabajamos juntos para cumplir la misma misión, propósito y objetivo (ver 2 Cor. 13:11; Fil. 1:27; 2:2; 1 Ped. 3:8).

Cuando haya división o desacuerdos en la iglesia, se debería dejar de lado las diferencias, y el foco debería estar en aplicar las enseñanzas de la Biblia. Al estudiar la Palabra de Dios, encontraremos que la misión que tenemos en común es difundir el evangelio (ver Hech. 2:2-4; Efe. 4:13).

Para pensar y debatir

En las iglesias de Galacia, uno de los problemas que estaban causando división era el asunto de la circuncisión. ¿Es común que surjan en la iglesia desacuerdos debido a diferencias raciales, culturales, de tradición o de personalidad?

¿Cuáles son algunos de los temas que han causado divisiones en tu iglesia local? ¿Qué puedes hacer para restaurar la unidad, siguiendo los ejemplos de la Biblia?

JUEVES 13 JULIO

EL VÍNCULO PERFECTO

Opinión | Sal. 133:1

La creación de la humanidad fue decisión conjunta del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; y el plan para salvar a la humanidad caída por medio de la muerte de Cristo fue el resultado de esa unidad perfecta dentro de la Trinidad.

Desde el nacimiento de Cristo en Belén hasta su bautismo en el río Jordán, vemos una evidencia marcada de la unidad entrañable que había entre él y su Padre, como vemos aquí: “También se oyó una voz del cielo que decía: ‘Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo'” (Mar. 1:11). “¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les comunico, no las hablo como cosa mía, sino que es el Padre, que está en mí, el que realiza sus obras” (Juan 14:10).

En Cristo, Dios invita a la humanidad a ser parte de ese íntimo vínculo de unidad que existe entre él y su Hijo. Para quienes han respondido al ofrecimiento de vida eterna, aceptando a Jesucristo como su Señor y Salvador, no hay mayor honor que la unidad de fe entre ellos, lo que señala a todos hacia el Cordero de Dios, sin importar su diversidad.

Jesucristo nos ha dado la salvación a través de su sangre, y la misión de alcanzar a quienes todavía no han respondido a su ofrecimiento de vida eterna. El tiempo se está terminando, y debemos cumplir esta misión. Sin embargo, sin una entrega total, una conversión genuina, amor por la verdad y unidad bajo la dirección del Espíritu Santo, las almas corren peligro de perderse eternamente. Por esto es que necesitamos “por encima de todo, [vestirnos] de amor, que es el vinculo perfecto” (Col. 3:14).

Una de las mayores oraciones de Jesús fue que sus seguidores tuvieran perfecta unidad, así como él tiene perfecta unidad con el Padre. En esa unidad creada por el Espíritu, yace el poder supremo del evangelio que conmueve corazones, mentes y personalidades de lo más diversos, uniéndolos en un dulce acuerdo, en la madurez de la mente de Jesucristo.

Para pensar y debatir

¿Qué orientaciones prácticas deberíamos seguir para lograr la unidad en Cristo?

¿Cuáles son algunos de los desafíos que tienes al responder al llamado a tener unidad?

Si estamos bebiendo de la misma Fuente de salvación, ¿por qué seguimos divididos?

VIERNES 14 DE JULIO

UNIDAD EN LA DIVERSIDAD

Explora |1 Cor. 1:10 En resumen…

Ante el crecimiento de la iglesia cristiana primitiva, Pablo vio la necesidad de instar a la iglesia a continuar trabajando juntos con un enfoque y un objetivo singular: compartir con pasión y autenticidad el verdadero mensaje del evangelio que el mundo necesitaba oír con urgencia, con tanta unidad como fuera posible. Hoy, milenios después del tiempo en que escribió Pablo, vemos que este mensaje de unidad continúa siendo conmovedoramente relevante. Pero en una iglesia global de más de 18 millones de miembros, en diversos continentes y culturas, lograr la unidad a veces puede ser desafiante; a pesar de las verdades básicas y las doctrinas en común que nos unen. No obstante, cuando las personas están en armonía con Dios, es más probable que estén “unidos en un mismo pensar y en un mismo propósito” (1 Cor. 1:10).

Actividades sugeridas

» Ora por la unidad de tu iglesia local, de toda tu División y en todo el mundo.

» Entrevista a diferentes miembros de tu iglesia, de distintas edades. Hablen sobre la importancia de la unidad, y pregúntales cómo piensan que se puede lograr una mayor unidad dentro de la iglesia local y en los demás niveles.

» Publica en una red social un texto sobre el desafío de mantener la verdad mientras buscamos la unidad. Involucra en el debate a tantos de tus amigos como sea posible.

» Crea una ecuación matemática que incluya algunos de los siguientes conceptos: unidad, división, Dios, otros, yo, diferencias y eternidad.

» Escucha la canción “Somos uno en espíritu” / “Somos uno en el Espíritu” (varios artistas cantan esta canción clásica).

Lectura adicional

Mateo 13; Gálatas 2:1-21.

Testimonios para la iglesia, t. 1, pp. 167, 168.

Mensajes selectos, t. 2, cap. 17 (“Unidad y devoción”, pp. 194-197) y p. 468.

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