Joven | Domingo 2 de julio 2017 | Siervo de Cristo | Escuela Sabática

DOMINGO 2 JULIO

SIERVO DE CRISTO

Evidencia | Gál. 1:10

Como Pablo menciona en su saludo inicial, él ya había servido en las iglesias de Galacia antes de enviarles la epístola. Sin embargo, sobre la marcha, Pablo descubrió que las iglesias a las que servía se habían desviado de la enseñanza original que él les había dado. Ciertos evangelios “falsos” comenzaron a surgir entre las congregaciones. Para responder a este problema, Pablo sintió la responsabilidad de corregir y restaurar a la gente en la verdad.

Esta responsabilidad no provenía de un mero motivo político o sociológico. La razón por la que Pablo abordó el problema tampoco fue porque quisiera volver a ganarse el respeto de las iglesias, o porque pensara que, como “pionero”, tenía el derecho de decir algo sobre el asunto.

Como menciona el texto, Pablo expresó claramente que su motivación para abordar los errores provenía de la relación que tenía con Dios, al ser su siervo. La palabra siervo es la traducción de la palabra griega dulos. Si bien algunas versiones de la Biblia traducen esta palabra como “siervo”, tiene un significado más profundo y complejo que simplemente describir a un siervo. Se usaba la palabra dulos para describir al tipo de esclavo de menor categoría en la antigua civilización griega. Un dulos no tenía derechos personales, y su libertad dependía completamente de su amo. Así es como se describió Pablo a sí mismo y su relación con Jesús. Pablo ya no tenía ningún derecho sobre su vida, sino que todo lo que ahora hacía era cumplir el pedido y la orden de su Amo. No lo hacía por tener alguna intención o motivación oculta, sino que lo hacía para su verdadero Señor y Amo: Jesucristo.

Es muy importante entender la autoridad que nos otorga el poder para hacer lo que hacemos. Esas preguntas también se las hicieron a Jesús (Mar. 11:28), y a muchos otros personajes bíblicos como Moisés (Núm. 12:1), David (1 Sam. 17:45) y Jeremías (Jer. 28:9). Solo quienes tienen una relación profunda y auténtica con Dios son capaces de mostrar en su vida y ministerio el verdadero poder de Dios. Así fue en la vida de Pablo: la convicción de que Cristo realmente era su Amo le dio poder para ser audaz al predicar el evangelio, y hasta para dar su vida por su Amo.

Para pensar y debatir

¿Cómo podemos concillar la idea de que tenemos libertad en Cristo con la de que somos “siervos” en él?

¿Cómo sabemos que estamos haciendo cosas por el Señor con la misma convicción que Pablo, y que no estamos usando el nombre de Dios en vano (Éxo. 20:7), al tener nuestros propios planes e intenciones?

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