INTRODUCCIÓN
PALABRAS DEL SABIO

Mientras muchos libros de la Biblia están llenos de profundas verdades espirituales y teológicas, el libro de Proverbios está saturado de consejos prácticos y realistas para la vida diaria.

Los proverbios, breves, bien equilibrados, poéticos, ingeniosos y, a menudo, con humor; son universales, fáciles de memorizar y, a veces, más efectivos y al punto que muchos discursos elocuentes y argumentaciones rigurosas.

Por ejemplo: “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio (Prov. 6:6). O: “Mejor es morar en tierra desierta que con la mujer rencillosa e iracunda” (Prov. 21:19). O: “Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, y si tuviere sed, dale de beber agua; porque ascuas amontonarás sobre su cabeza, y Jehová te lo pagará” (Prov. 25:21, 22). ¿Quién puede olvidar tales imágenes? Proverbios es un testimonio a la sabiduría que se ha acumulado por generaciones.

Se habla de sus autores humanos como el rey Salomón (Prov. 1:1-9:18; 10:1-22:16; 25-29); como un “sabio” no identificado del antiguo mundo del Cercano Oriente (Prov. 22:17-24:22; 24:23-34); y como Agur, un no israelita (Prov. 30:1-33). Además, el libro reconoce las contribuciones editoriales del rey Ezequías (Prov. 25:1). También, en algunos casos, refleja textos del antiguo Cercano Oriente, especialmente del antiguo Egipto.

Sin embargo, el libro de Proverbios es la Palabra de Dios, porque los autores reunieron sus materiales bajo la inspiración divina. Aunque raramente se menciona en forma explícita a Dios en los textos, él siempre está presente: dondequiera que estemos, o cuando hablamos, comemos, bebemos, trabajamos, vendemos, compramos, socializamos y amamos, Dios está allí. El Dios de los Proverbios no es solo el Dios de una persona religiosa, sea sacerdote o adorador. La piedad aparece “en ropa de trabajo”.

Proverbios también enseña acerca de lo que significa temer a Dios (Prov. 1:7; 31:30) no solo en la iglesia, sino mientras vivimos nuestra vida diaria, porque cómo vivimos habla más fuerte que la forma en que predicamos, oramos o, aun, ofrecemos sacrificios (Prov. 28:9; 15:8).

En Proverbios, la “sabiduría” es revelada cuando reconocemos al Señor “en todos [nuestros] caminos” (Prov. 3:6). Es decir, la sabiduría es vivir con fe y en obediencia; tiene que ver con lo que significa ser humano ante el Dios de la creación.

Del libro de Proverbios aprenderemos, concretamente, cómo ser sabios en forma práctica. El libro responde preguntas como: ¿Qué debo enseñar a mis hijos, y de qué modo puedo hacerlo? ¿Cómo puedo ser feliz y tener éxito? ¿Por qué tengo problemas financieros? ¿De qué forma puedo obtener una promoción en mi trabajo? ¿Cómo puedo resistir las tentaciones sexuales? ¿De qué manera debo manejar mi ira o mi lengua?

Finalmente, la sabiduría no es, necesariamente, poder intelectual. Por el contrario, el que está seguro del poder de su cerebro está en mayor peligro de pasar por necio, porque aun la persona más aguda sabe muy poco. Uno puede pensar de sí mismo que ya es sabio y que, por lo tanto, no necesita más conocimiento. No obstante, el prerrequisito para la sabiduría es, en cambio, ser humilde, sentir nuestra necesidad y, entonces, pedir sabiduría.

El libro de Proverbios es profundo y rico, y habla de muchos temas. Dadas las limitaciones del espacio, tuvimos que seleccionar qué materiales vamos a estudiar. No podemos abarcar todo, pero todo lo que hemos cubierto es realmente digno de nuestro estudio dedicado y con oración.

Jacques B. Doukhan es profesor de Hebreo y Exégesis del Antiguo Testamento, y director del Instituto de Estudios Judeocristianos en el Seminario Teológico Adventista del Séptimo Día, de la Universidad Andrews, EE.UU. Es ciudadano francés (nacido en Argelia); tiene un doctorado en Hebreo por la Universidad de Estrasburgo, y es doctor en Teología por la Universidad Andrews.

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