Misionero 1India

NUNCA MÁS SOLA

Cuando tenía cuatro años, mi madre se suicidó prendiéndose fuego, y mi padre me abandonó.

Jamás lo vi otra vez. Quedé sola con mi abuela, pero no viví con ella durante mucho tiempo. Fui enviada a una escuela para huérfanos del Gobierno, donde comencé el primer grado. Allí, estudié hasta el décimo grado.

Mi abuela murió cuando yo tenía trece años, y quedé sola con mis tíos. En la India, es tradición que los tíos brinden algún tipo de apoyo a los niños que quedan huérfanos, pero mis tíos jamás se ocuparon realmente de cuidar de mí. Sin embargo, cuando tenía trece años, comencé a ir a la casa de mis tíos durante las vacaciones, para trabajar y pagar mis libros de texto, y cubrir otras necesidades.

Era una buena estudiante, y tenía muy buenas calificaciones en la escuela, pero los hijos de mis tíos no tenían calificaciones tan buenas. Esto produjo los celos de mis tíos, y cuando terminé el décimo grado ya no se interesaron en cuidar de mí. Comenzaron a esperar que me dedicara a trabajar y abrirme paso por mi cuenta, pero el director de mi escuela me ayudó a seguir estudiando en una escuela secundaria completa. Terminé esos estudios, una vez más con buenas calificaciones.

Mi mejor amiga, Mobina, y yo a menudo estudiábamos juntas. Mobina provenía de una familia cristiana y, cierto día, su tío sugirió que estudiara en el Colegio Adventista Flaiz. Como sabía que era buena estudiante, pensó que podía seguir estudiando, y él había oído que había algún tipo de ayuda financiera para los estudiantes necesitados. El tío de Mobina me llevó al Colegio Adventista Flaiz, y allí me reuní con el director de la institución. Después de escuchar mi historia, el director se mostró de acuerdo en encontrarme un patrocinador.

Estoy estudiando matemáticas, física, ciencias informáticas e inglés. Había estudiado inglés en la escuela secundaria, pero la mayoría de mis clases eran en telugu. Por ello, no sabía demasiado inglés cuando llegué aquí, pero ahora estoy aprendiendo.

Ahora hago la mayoría de mis exámenes en inglés, y mis calificaciones siguen siendo buenas a pesar de eso.

Cuando llegué al Colegio Flaiz, no sabía nada de los adventistas. Jamás había estado en cultos en la escuela, o asistido a la iglesia en sábado, de manera que me limité a seguir a mis compañeros de clase. Disfruté de los cultos diarios que teníamos en la residencia estudiantil, y de los cultos especiales de los miércoles y los viernes, así como de los sábados en el templo.

Comencé a colaborar con los servicios de cantos, y entonces empecé a presentar partes especiales. Dos veces al año tenemos una semana de oración, y durante el último año me sentí especialmente tocada. Jamás había entregado realmente mi vida a Jesús, de manera que finalmente lo hice, y pedí ser bautizada aquí en Flaiz, durante la semana de oración.

La mayoría de los estudiantes que son bautizado cuentan con la presencia de sus familiares, que asisten a la ceremonia.

Como yo no tenía ningún familiar, la escuela ha llegado a ser mi familia. Ahora soy miembro de la familia de Dios, una familia mucho más grande de lo que podría haber imaginado alguna vez. Yo fui hija única de mis padres terrenales, pero ahora tengo muchos hermanos y hermanas.

Y, cuando fui bautizada, todas mis hermanas de la residencia estudiantil estuvieron presentes como mi familia. Fue algo muy hermoso para mí.

Durante los veranos, no tengo dónde ir, pero me apunté para ir junto con otros estudiantes a otras dos iglesias en diferentes pueblos, donde se llevarían a cabo reuniones especiales. Cada lugar organizó cinco días de reuniones, todas ellas a cargo de nosotros, los estudiantes. Disfruté mucho de colaborar con la música.

Acabo de terminar mi primer año en Flaiz. Espero algún día ser profesora de Matemáticas y de Sánscrito. El sánscrito está relacionado con muchos idiomas que se hablan en la India, y es una combinación de telugu e hindi.

Mi testimonio abunda en un profundo sentimiento de agradecimiento. Antes de conocer realmente a Jesús, él me abrió el camino. Me brindó la oportunidad de recibir una educación y un lugar donde vivir. Me dio todo lo que necesitaba, y aún más. Dios usó al tío de un amigo para guiarme hasta Flaiz, donde pude entregarle mi vida por completo al Señor y aprender muchas cosas que antes no sabía.

Les pido que oren a Dios. El Señor es la respuesta a todos nuestros problemas, y satisface todas nuestras necesidades. Yo, que no tenía familia, ahora tengo una muy numerosa. Quiero usar los dones que Dios me ha dado para bendecir a otros jóvenes que lleguen a mi vida y, de esa manera, es mi deseo compartir el amor de Dios con ellos.

Parte de la ofrenda del decimotercer sábado de este trimestre será usada para construir una nueva residencia estudiantil en el Colegio Adventista de Flaiz, en la India. Por favor, haga planes para dar con generosidad este próximo 28 de junio.

CÁPSULA INFORMATIVA

  • La India tiene una población de unos mil cuatrocientos millones de habitantes. La Iglesia Adventista tiene una feligresía de aproximadamente un millón cuatrocientos mil miembros. Esto representa cerca del uno por ciento de la población.
  • Las instituciones educativas adventistas han jugado una parte importante en el crecimiento de lo iglesia en el país. Muchos niños provenientes de hogares no cristianos han asistido a las escuelas adventistas con el propósito de recibir una educación de calidad en inglés.
  • Parte de la ofrenda del decimotercer sábado de este trimestre ayudará a construir dos nuevas residencias estudiantiles en la India, para que de esa manera esas instituciones puedan recibir más alumnos y estos puedan aprender allí del gran amor de Dios.

Compartir

Recomendado

Comentarios de Facebook

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*