Escuela Sabática Jóvenes | Sábado 25 de agosto del 2018 | Una imagen perfecta

“No tengas miedo; sigue hablando y no te calles, pues estoy contigo. Aunque te ataquen, no voy a dejar que nadie te haga daño, porque tengo mucha gente en esta ciudad” (Hech. 18:9,10).

SÁBADO 25 AGOSTO

UNA IMAGEN PERFECTA

Introducción: Hech. 16:11-31. Cuando un artista aplica las primeras pinceladas de pintura sobre el lienzo, para el espectador puede parecer un completo desastre, pero para el artista es el comienzo de lo que vendrá: el comienzo de una imagen perfecta, una imagen creada con perfección mediante el efecto acumulativo y plástico de las pinceladas sobre el lienzo. En su mente, el artista visualiza cómo quiere que se vea su obra maestra. Pero el espectador no conoce esa visión, solo juzga la imagen sobre la base de su estado “desorganizado” actual, y queda confundido. Aunque está perplejo, el espectador espera ansiosamente el resultado final de la imagen. Pablo viajó con Silas a Fllipos. Mientras iban camino a un lugar de oración, fueron confrontados por una esclava que poseía un espíritu maligno. Esta mujer obtenía dinero para su amo mediante la adivinación. Luego de molestarse por el parloteo de esta mujer, Pablo echó fuera el espíritu del cuerpo de ella. El amo se enojó por ello, e hizo que arrestaran y encarcelaran a los dos hombres. Así como un espectador que observa a un artista trabajando, la situación de Pablo y de Silas parecía un “completo desastre”, incluso para ellos. Pero en lugar de actuar por sí mismos o de dudar del plan de Dios, oraron. “A eso de la medianoche, Pablo y Silas se pusieron a orar y a cantar himnos a Dios, y los otros presos los escuchaban” (16:25). Poco después, hubo un terremoto en la prisión y todas las puertas se abrieron. El carcelero, aterrorizado porque los prisioneros hubiesen escapado, estaba a punto de quitarse la vida cuando Pablo intervino. Debido a su decisión de permanecer en sus celdas, pudieron testificar y bautizar al carcelero y a su familia. No siempre conocemos el plan de Dios para nosotros, pero, como Pablo y Silas, deberíamos entregarnos a Dios y confiar en que todo obrará acorde a su voluntad. Dios tiene una visión mucho mayor de lo que podemos ver. Cuando le sacas el pincel a Dios e intentas terminar la imagen tú mismo, arruinas sus planes para tu vida. Permite que él te use para el avance de su causa, aunque parezca que el cuadro de tu vida está desorganizado al principio. Se irá aclarando y completando, y será cada vez más perfecto. Colisa Joseph, Carabee, Trinidad y Tobago.

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Escuela Sabática para Jóvenes- lección 9 – folleto Joven

Esta semana estudiaremos la lección 9 – El Segundo viaje misionero

Para el 1 de septiembre del 2018

Lecciones de Escuela Sabática – Tercer trimestre 2018

EL LIBRO DE HECHOS

Narración: Adan Vicente

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