Escuela Sabática Jóvenes | Sábado 11 de agosto del 2018 | Tan solo comunica

“Por tanto, hermanos, sepan que por medio de Jesús se les anuncia a ustedes el perdón de los pecados. Ustedes no pudieron ser justificados de esos pecados por la ley de Moisés, pero todo el que cree es justificado por medio de Jesús” (Hech. 13:38,39).

TAN SOLO COMUNICA
SÁBADO 11 AGOSTO
Introducción: Hech. 14:6-17.
Como me crie desde niño en la iglesia, he escuchado una buena cantidad de sermones. Generalmente, los mejores sermones que he escuchado fueron predicados por evangelistas, o personas que viajan por todo el mundo y ponen sus sermones en práctica. Con el tiempo, llegas a apreciar los sermones verdaderamente asombrosos, en los que se te revelan nuevos puntos de vista, conexiones y aspectos del evangelio que no habías notado con anterioridad. Cuando sucede esto, puedes verte tentado a mirar al evangelista, y no al Espíritu Santo que está obrando.
Esto mismo sucedió con Pablo y Bernabé. Luego de predicar con todo su corazón a los ciudadanos de Listra, Pablo miró a la audiencia y sus ojos hicieron contacto con un hombre. Por medio del Espíritu, Pablo discernió algo único en esta persona. Este hombre era especial; tenía fe en lo que Pablo estaba predicando. Puedo imaginar a Pablo extendiendo su mano y diciéndole: “¡Ponte en pie y enderézate!” Este hombre, que había nacido paralítico, depositó su fe en Jesús y dio un salto, sanado por completo.
Y entonces los peores temores de Pablo se hicieron realidad. La gente se levantó, y atribuyendo este milagro que habían visto a Zeus y a Hermes, corrieron al templo de Zeus a buscar al sacerdote y ofrecer sacrificios a su dios. Estaban a punto de adorar a Pablo y a Bernabé. Yo mismo he predicado, y una de las preguntas constantes que cruzan por mi mente es; “¿Estarán entendiendo?” Así que pregunto, al predicar: “¿Se entiende?” Estoy seguro de que esta pregunta también pasaba por la mente de Pablo: “¿Estarán entendiendo?”
Puedo imaginar a Pablo temblando y pensando: “¡Oh, no! No entendieron. ¿Cómo puedo hacer para que comprendan?” Entonces Pablo Intenta algo diferente. Se rasga las vestiduras y, golpeándose el pecho, parece decir: “¡No lo hagan! Soy como ustedes. Paso por las mismas experiencias que ustedes. Tengo hambre como ustedes, me canso como ustedes, siento dolor como ustedes, soy feliz como ustedes, me emociono como ustedes…” Esta es una de las claves para ganar almas: Identificarse con ellos. Si no puedes, sé honesto, porque incluso si no logras identificarte, tenemos un Salvador que sí puede. Y esa es la buena noticia: tenemos un Salvador cercano, a quien podemos encontrar.
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ESCUELA SABÁTICA – LECCIÓN 7 – FOLLETO JÓVENES
Esta semana estudiaremos la lección 7 – El primer viaje misionero de Pablo
Para el 18 de agosto del 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Tercer trimestre 2018
EL LIBRO DE HECHOS
Narración: Adan Vicente

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