Escuela Sabática Jóvenes | Miércoles 22 de agosto del 2018 | Introducción al manejo de conflictos

MIÉRCOLES 22 AGOSTO
INTRODUCCIÓN AL MANEJO DE CONFLICTOS
Cómo hacer: Hech. 15; Fil. 2:3; Efe. 6:12.
Una de las habilidades más beneficiosas que pueden tener dos personas en una relación es la habilidad para manejar los conflictos. Desde el comienzo del pecado, tanto creyentes como incrédulos han tenido dificultades para resolver diferencias, y llevarse bien a pesar de ellas. Muchas veces nos asombramos ante la demostración del poder del Espíritu en el libro de Hechos, y llamamos a los miembros de la iglesia a despertar a la acción, a buscar la santidad y el poder que se vio en los días de la iglesia primitiva. Los muertos resucitaban, los enfermos eran sanados, y miles se convertían en un solo día. Pero incluso una lectura superficial de Hechos revela los malentendidos, la falta de comunicación, la frustración, la falta de cohesión y la desunión entre los miembros de la iglesia y el liderazgo del incipiente grupo de creyentes. ¿Cómo manejaron sus diferencias? ¿Cómo pudo este pequeño grupo de solo 120 personas crecer por medio de sus desafíos y diferencias de opinión, y continuar haciendo avanzar la obra del evangelio de manera tan poderosa? ¿Qué podemos aprender de la iglesia primitiva que nos ayude hoy al tratar con los conflictos dentro de la iglesia?
Está bien tener conversaciones respetuosas, e incluso debates corteses, sobre los aspectos esenciales de nuestra fe. En Hechos 15 vemos que Pablo y Bernabé tuvieron “un altercado y un serio debate” con quienes creían que la circuncisión era necesaria para la salvación (vers. 2,7). A veces, para llegar a una conclusión adecuada es necesario intercambiar pensamientos y opiniones, y razonar los unos con los otros. Pero siempre debemos recordar Filipenses 2:3: “No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos”. La humildad y la verdadera conversión son esenciales en un conflicto sano dentro de la iglesia.
Solo porque alguien tenga una teología diferente de la tuga no lo hace tu enemigo. Cuando no estamos de acuerdo en algo, ya sea en teología o en el color que deberá tener la nueva alfombra de la Iglesia, debemos recordar que el otro miembro de iglesia no es el enemigo. Nuestra lucha nunca es contra carne y sangre, sino “contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas” (Efe. 6:12). Luego de la resolución del conflicto de Hechos 15, no vemos a Pablo y a Bernabé alejarse del Concilio de Jerusalén felicitándose el uno al otro y diciendo: “¡Eso es! ¡Ganamos! Se la merecían”. Sino al contrario, siguieron adelante, enseñando y predicando de Cristo; no perdieron tiempo “lamiendo sus heridas” o murmurando contra quienes no estaban de acuerdo con ellos.
Permite que la Palabra de Dios resuelva la situación. En Hechos 15, tanto Pedro como Santiago se ponen de pie y razonan usando como base la Palabra de Dios, que es la regla de autoridad. Cualquiera que sea el asunto, determínate a estudiar la Palabra de Dios y seguir el consejo inspirado, sin importar el precio. Hay una solución para cada situación que enfrentemos. Solo hay que estar determinados a buscar, encontrar y seguir el consejo.
Ranela Kaligithi, Clovis, California, EE UU.
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ESCUELA SABÁTICA JOVENES – LECCIÓN 8 – FOLLETO JOVEN
Esta semana estudiaremos la lección 8 – El concilio de Jerusalén
Para el 25 de agosto del 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Tercer trimestre 2018
EL LIBRO DE HECHOS
Narración: Adan Vicente

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