Escuela Sabática Jóvenes | Miércoles 19 de septiembre 2018 | ¿Hasta cuándo, Señor?

MIÉRCOLES 19 SEPTIEMBRE
¿HASTA CUÁNDO, SEÑOR?
Cómo hacer: Hech. 25:13-27; 26:12-32.
En su encarcelamiento injusto de dos años, Pablo sabía que se enfrentaría a la muerte si volvía a Jerusalén (Hech. 25:3), y que podría sufrir la misma suerte en manos de Festo y de Agripa. Aunque Pablo estaba literalmente encarcelado, estaba experimentando una “cautividad divina”.1
Nuestra cautividad divina puede ocurrir de diversas maneras. Puedes llegar a tener un retraso en tu búsqueda de logros académicos o profesionales. Puedes tener algún problema de salud que no te permita alcanzar objetivos personales. Para otros, puede ser que el plan que tienen para su vida cambie completamente, y pueden sentir que la vida está inmersa en un torbellino fuera de control.
¿Cómo experimentamos una “cautividad divina” y permanecemos fieles y decididos? Es importante partir de experiencias y lecciones espirituales previas. Esto puede parecer casi incomprensible, al enfrentar lo que parece ser la lucha de tu vida. Sin embargo, la fe es lo único que poseemos cuando perdemos las libertades o nuestras posesiones terrenales. No hay dudas de que Pablo reflexionó sobre el llamado que tenía en su vida y sobre sus experiencias con la proclamación del evangelio (Hech. 9:15,16; 26:1-11; Rom. 1:1). Su sufrimiento no se comparaba con la gloria futura que Cristo le reveló (Rom. 8:18,22).
¿Cómo podemos vencer en tiempos de cautividad, espiritual o literal?
Recuerda que Dios tiene un propósito para la vida de cada uno. Sus caminos y sus pensamientos no se comparan con los nuestros (Isa. 55:8, 9), ni podemos entender su plan. Tu “cautividad” puede llegar a ser un testimonio que lleve a otros a conocer a Jesús. Puede que tu historia no termine como la de Pablo, pero cuando está arraigada en la fe y la esperanza que solo Cristo da, el resultado es la vida eterna.
Una “cautividad” no es un castigo, sino una oportunidad. La cautividad de Pablo resultó en oportunidades de testificar y compartir el evangelio (Hech. 26:27-31). Tener internalizada en nuestra mente la comisión que Jesús nos asignó nos ayudará a ver oportunidades en lugar de contratiempos (Mat. 28:19,20).
Debemos ser firmes al creer en la voluntad suprema de Dios. Abraham no cuestionó la voluntad de Dios cuando le requirió ofrecer a Isaac como sacrificio; tampoco lo hizo Job, en medio de sus pruebas (Gén. 22:12: Job 1:21). La fe de estos “gigantes” bíblicos puede parecer más grande que la nuestra, pero solo mediante el estudio diario y la búsqueda sincera del rostro de Dios es que podemos crecer en nuestro entendimiento de él y de su divina voluntad (1 Ped. 5:10).
PARA PENSAR Y DEBATIR
¿Qué estrategias puedes utilizar para permanecer fiel en momentos en que parece que no hay salida? ¿Cuáles son las ventajas de fortalecer tu fe?
Autherene Opal Leighvard, Orlando. Florida, EE UU.
=============================
Escuela Sabática Jóvenes – Lección 12 – folleto Joven
Esta semana estudiaremos la lección 12 – Reclusión en Cesarea
Para el 22 de septiembre del 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Tercer trimestre 2018
EL LIBRO DE HECHOS
Narración: Adan Vicente

Compartir

Recomendado

Comentarios de Facebook

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*