Escuela Sabática Jóvenes | Miércoles 10 de octubre 2018 | El síndrome del yo: sus síntomas

MIÉRCOLES 10 OCTUBRE
EL SÍNDROME DEL YO: SUS SÍNTOMAS
Cómo hacer – Juec. 21:25; 3:7; Sal. 1:1-6; Prov. 16:25; Jer. 3:14; Sant. 1:5
Puede ser que estés enfermo y ni siquiera lo sepas. Enfermo de muerte (muerte espiritual, claro). Puede ser que tengas el “síndrome del yo”, una enfermedad muy peligrosa. Yo mismo la he tenido y no lo supe por años. Me sentaba en los bancos de mi iglesia infectando a otros, permitiendo que sus nefastos efectos secundarios contagiaran a mi iglesia y mi familia. Los llevé a creer que estaba sano, que nuestra desunión era normal y que nuestras relaciones estaban muy bien. El síndrome es engañoso y, si no conoces los síntomas, puedes estar viviendo normalmente mientras lo estás incubando. Lo cierto es que la mayoría de nosotros ya ha sido infectada. Tenemos que conocer sus indicadores.
Los síntomas del “síndrome del yo” son:
La Ley en realidad no es ley. Descuidas el estudio de la Palabra o lo usas en contra de la dirección divina de Dios. Puede que estés dependiendo de tu propia inteligencia y sabiduría en lugar de las de Dios, anulando y desatendiendo su consejo para tu vida y tus relaciones. Como resultado, te conviertes en el creador de tus propias leyes. Te encuentras en conflicto con otros creyentes y dirigentes, ya que “tu ley” y “la Ley”, simplemente, no pueden coexistir en armonía.
La oración es solo el último recurso: Cuando estás enfermo, experimentas delirios desencadenados por el ambiente que te rodea y por el enemigo. Llegas a creer que tienes que solucionar tus propios problemas. Nuevamente, como dejas tu diálogo con Dios para después de un tiempo, sin sumisión ni comunicación con él, terminas sintiéndote afligido, lejos de su Espíritu eterno y de la comunión con los hermanos.
Sientes que es más agradable “ser servido” que “servir” Tu celo por ministrar a otros es bajo o está dirigido a tus propios méritos. Mides tu ministerio de acuerdo con la alabanza que recibes. Cuando quienes te rodean cuestionan tus motivaciones, te pones a la defensiva, y sientes que no aprecian tu valor y tu tiempo. Te sirves primero a ti mismo, tus deseos y placeres, sin importar las necesidades espirituales y físicas de quienes te rodean.
Tu vida no va a ningún lado y no haces nada para cambiarlo: A menudo, quienes están infectados por el “síndrome del yo” están aislados y en discordia con la comunidad de creyentes. En lugar de permitir que Dios componga su corazón y sus relaciones, continúan asumiendo el control de su propia vida. Creen genuinamente que están siendo guiados. Sin embargo, el depender de su propia fuerza y no permitir que Jesucristo los guíe solo los enferma más y disminuye las probabilidades de que se curen en el futuro. Se han subido a un autobús sin GPS, y se alejan del cuidado de su Salvador y Redentor.
PARA PENSAR Y DEBATIR
¿Veo síntomas del “síndrome del yo” en mi propia vida?
¿Qué pasos puedo dar para remediar esta enfermedad?
Khaffi Beclles. Arima. Trinidad y Tobago.
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ESCUELA SABÁTICA – LECCIÓN 2 – FOLLETO JOVEN
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Para el 13 de octubre de 2018
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UNIDAD EN CRISTO
Narración: Adan Vicente

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