Escuela Sabática Jóvenes | Martes 28 de agosto del 2018 | El segundo viaje misionero

MARTES 28 AGOSTO

EL SEGUNDO VIAJE MISIONERO

Evidencia: Hech. 18:9,10.

Luego de la conversión de Pablo, él y su amigo Bernabé esparcieron el evangelio en varios lugares. Luego de evangelizar juntos en una iglesia de Antioquía, los dos amigos decidieron separarse porque Pablo no quería que Marcos, primo de Bernabé, fuera con ellos en el segundo viaje misionero. La razón de Pablo para no permitir que Marcos fuera con ellos era que este había desertado en el primer viaje misionero a la provincia romana de Panfilia, al suroeste de la actual Turquía. Pablo llevó a un hombre llamado Silas a Atenas, Berea y Tesalónica, donde difundieron y proclamaron las buenas nuevas. La separación entre Pablo y Bernabé realmente fue triste: pero también beneficiosa, porque Irradiaron el evangelio en regiones más amplias que el área que habían planificado originalmente predicar juntos. La Gran Comisión buscaba que todas las regiones del mundo supieran quién es Jesús y qué ha hecho por nosotros. “En la antigüedad Dios pasó por alto la ignorancia de la gente acerca de estas cosas, pero ahora él manda que todo el mundo en todas partes se arrepienta de sus pecados y vuelva a él. Pues él ha fijado un día para juzgar al mundo con justicia por el hombre que él ha designado, y demostró a todos quién es ese hombre al levantarlo de los muertos” (Hech. 17:30,31, NTV). José Bates dijo: ‘El defensor Inflexible de la verdad presente, que alimenta y restaura al pequeño rebaño en todo país o lugar, es el restaurador de todas las cosas”.’ Lo que Bates declara es que el mundo necesita oír el evangelio de Jesús. Él es la Verdad, y tiene las respuestas para que obtengamos la salvación. Muchos de los profetas y los discípulos de Dios han experimentado un cambio en su vida cuando se encontraron con Jesús. El cambio puede implicar perder amigos de toda la vida, o familiares, o Incluso volverse al cristianismo luego de renunciar a la religión que conocieron toda su vida. “No tengas miedo: sigue hablando y no te calles, pues estoy contigo. Aunque te ataquen, no voy a dejar que nadie te haga daño, porque tengo mucha gente en esta ciudad” (18:9,10). Estas palabras, versículo de memoria de esta semana, nos dicen, como resumen, que Dios estará con nosotros en la hora más oscura, y nos protegerá de daños y peligros. Si hacemos lo que él nos pide que hagamos, él está dispuesto y listo para librarnos y protegernos del mal. ‘ Joseph Bates, The Seventh Day Sabbath, A Perpetual Siga (New Bedford, Massachusetts: New Bedford Press of Benjamín Lindsey, 1846).

Disponible en bibleHght.net/bates.htm

PARA PENSAR Y DEBATIR

¿Podemos aprender una lección bíblica de nuestras flaquezas, a pesar de cuán malas sean? Kent Earl Taylor III, Coral Springs, Florida. EE.UU.

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