Escuela Sabática Jóvenes | Lunes 24 de septiembre 2018 | De la prueba al testimonio

LUNES 24 SEPTIEMBRE
DE LA PRUEBA AL TESTIMONIO
Testimonio: Hech. 27.
-¿Por qué escuchar a Pablo, un prisionero? ¡Yo soy el dueño de este barco! Haremos lo que yo diga.
“Buenos Puertos estaba imperfectamente protegido de los vientos invernales, y […] la ciudad aledaña, al ser tan pequeña, ofrecería pocas comodidades para trescientos marineros y pasajeros durante una estadía de varios meses. El puerto de Fenice, a 55 kilómetros de distancia, tenía un puerto bien protegido y era, en todo respecto, un lugar mucho más adecuado para pasar el invierno’.’
-Iremos al puerto de Fenice.
Poco se imaginaba el dueño del navio que pronto se arrepentiría de esa decisión.
“No habían avanzado mucho cuando un viento tempestuoso, como los que en aquellas latitudes viene después de que sopla el viento sur, los golpeó con una furia implacable. Desde el primer momento en que el viento golpeó el navio, su condición fue desesperada. El golpe fue tan repentino que los marineros no tuvieron ni un momento para prepararse, y solo pudieron dejar el barco a merced de la tempestad’?
Pablo podría haberse puesto melancólico, pero en lugar de eso les ofreció su ayuda y apoyo durante la tormenta. “En este tiempo de prueba, él se aferró por fe al brazo del poder Infinito, su corazón permaneció en Dios, y en medio de la lobreguez circundante, su coraje y nobleza de alma brilló con el esplendor más brillante. Mientras que todos a su alrededor solo anticipaban una destrucción repentina, este hombre de Dios, en la serenidad de una consciencia irreprochable, se encontraba derramando su ferviente súplica por ellos”?
Él les ofreció consuelo:” ‘Los exhorto a cobrar ánimo, porque ninguno de ustedes perderá la vida; solo se perderá el barco’ […]. Ante estas palabras, revivió la esperanza. Los pasajeros y la tripulación se despertaron de su apatía, y realizaron todos los esfuerzos posibles para salvar su vida. Todavía había mucho por hacer. Debía realizarse todo esfuerzo dentro de sus posibilidades para evitar la destrucción: porque Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos”?
¡Qué testimonio! Pablo permaneció firme con Dios durante este tiempo de prueba. Pudo ser testigo a quienes de otra forma no hubiesen estado receptivos. Hechos 27:44 nos informa que todos escaparon a salvo hasta tierra firme. Esto fue posible solo por la conexión de Pablo con Dios, y la receptividad de la tripulación. La prueba se convirtió en el testimonio.
Nicole Homilton, Orlando, Florida, EE UU.
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