Escuela Sabática Jóvenes | Lunes 17 de septiembre 2018 | El mensaje no tiene cadenas

EL MENSAJE NO TIENE CADENAS
LUNES 17 SEPTIEMBRE
Logos: Hech. 9:15; 20:22-24; 21:8-24; Gál. 1:15.
DIOS DISPONE TODAS LAS COSAS… ¿PARA EL BIEN? (ROM. 8:28)
La historia del arresto y la encarcelación del apóstol Pablo, según se describe en el libro de Hechos, es un ejemplo maravilloso de la obra providencial de Dios por su pueblo, al obrar su propósito y establecer la iglesia cristiana. Esto sucedió teniendo en contra fuerzas poderosas que estaban decididas a mantener las tradiciones establecidas y negar las verdades proféticas. A simple vista, observamos la lucha aparente entre Pablo y el institucionalismo judío. Pero también debemos reconocer el Gran Conflicto entre Cristo y Satanás, que se desarrolla como telón de fondo. Continuamente Dios está arrebatando la victoria cuando las cosas parecen oscuras y aparentemente desesperadas.
“Dios dispone todas las cosas para el bien’. Pero deberíamos ser cuidadosos sobre cómo interpretamos el significado de “bien”. Que las cosas salgan bien no necesariamente significa que todo se desarrollará de la manera que nos agrade, pero sí será acorde a la voluntad de Dios y su buen propósito.
DIOS NO SE SORPRENDIÓ POR EL ARRESTO NI LA ENCARCELACIÓN (HECH. 9:15)
A Dios no lo tomó por sorpresa el dilema de que Saulo estuviera persiguiendo y matando miembros de la nueva Iglesia. Vemos a un Ananías preocupado, quejándose a Dios sobre Saulo, sin saber que Dios ya ha convertido al Saulo asesino en su nuevo portavoz. La respuesta del Señor a Ananías en Hechos 9:15 y 16 fue: “¡Ve! […], porque ese hombre es mi instrumento escogido para dar a conocer mi nombre tanto a las naciones y a sus reyes como al pueblo de Israel. Yo le mostraré cuánto tendrá que padecer por mi nombre”.
PABLO OBEDECIÓ VOLUNTARIAMENTE EL PLAN DE DIOS DE SER SU TESTIGO (GÁL. 1:15; HECH. 20:22-24; 21:8-24)
Luego de la conversión de Pablo, este se volvió plenamente consciente del plan de Dios para su vida. Dios dijo que mostraría a Pablo cuánto tendría que sufrir por él mientras difundía el evangelio de Jesucristo. En el libro de Gálatas, Pablo dijo que había sido apartado por Dios desde su nacimiento para que su Hijo fuera revelado en él, a fin de que pudiera predicar de Jesús a los gentiles. Antes de viajar a Jerusalén, Pablo mencionó que se dirigía a esa ciudad sin saber exactamente qué le sucedería; solo sabía que el Espíritu Santo le advirtió que lo esperaban la prisión y dificultades (Hech. 20:22-24).
Pero de forma casi predecible, Pablo, quien fuera arrestado y golpeado por sus compatriotas y encarcelado y juzgado por los poderes romanos, miró más allá de estas pruebas y dificultades, y se consideró a sí mismo no solo un prisionero del Estado romano o del poder judío, sino un prisionero de Jesucristo (Efe. 4:1; 3:1; FU. 1:1). Miró más allá de la detención física de las cadenas y los barrotes, y se consideró obligado por el amor de Cristo (2 Cor. 5:14).
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Escuela Sabática Jóvenes – Lección 12 – folleto Joven
Esta semana estudiaremos la lección 12 – Reclusión en Cesarea
Para el 22 de septiembre del 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Tercer trimestre 2018
EL LIBRO DE HECHOS
Narración: Adan Vicente

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