Escuela Sabática Jóvenes | Jueves 20 de septiembre 2018 | Un testigo audaz frente a la muerte

UN TESTIGO AUDAZ FRENTE A LA MUERTE
JUEVES 20 SEPTIEMBRE
Opinión: Hech. 16:6-8.
La audacia santificada del apóstol Pablo para cumplir las órdenes de Dios es digna de admiración. Debe observarse que cualquier decisión que él tomaba lo hacía bajo la dirección y la inspiración del Espíritu Santo. Normalmente, la sabiduría convencional hace pensar que toda vez que tenemos la oportunidad de testificar por el Señor, deberíamos hacerlo. Pero analiza la negativa de Pablo a compartir el evangelio con las personas de la provincia de Asia (ver Hech. 16:6-8). No se negó por razones personales: se negó porque estaba completamente imbuido del Espíritu Santo, y era obediente a él. Allí está el problema con los cristianos que guardan los Mandamientos: sienten que su única obligación es guardar la letra del Decálogo.
Intentar cumplir la Ley de Dios sin la guía del Espíritu Santo, sin estar imbuido de él, es justicia propia. Quien guarda los Mandamientos es quien oye todos los mandatos de Dios mediante el Espíritu Santo, quien a veces nos ordena hacer cosas poco convencionales, como fue el caso de Pablo. Esto sucedió nuevamente cuando un profeta le advirtió que no fuera a Jerusalén, porque su libertad se vería amenazada. Pero Pablo sintió que tenía una obligación, impuesta por el Espíritu, de estar allí, y por eso fue.
Cuando Pablo y Silas estuvieron encarcelados, en lugar de lamentar su situación -que era consecuencia de ser fieles al Espíritu Santo-, oraron y cantaron. Ambos tuvieron la oportunidad de escapar luego del terremoto: pero, nuevamente, guiados por el Espíritu Santo y sin prestar más importancia a la preservación propia que a la salvación, permanecieron en sus cadenas, demostrando que aceptaban el plan de Cristo para sus vidas. Como resultado, el carcelero, quien estaba a punto de suicidarse, se arrepintió y aceptó el evangelio gracias al testimonio de estos dos hombres valientes, llenos del Espíritu.
Aunque Pablo no temía morir por su Señor, no expuso al peligro descuidadamente sus derechos o su vida, sino que usó la ley para buscar un trato justo y legal. Esto le dio la oportunidad de testificar a la gente común, y también al rey Agripa y a otros nobles de ese tiempo. El rey Agripa estuvo cerca de aceptar las condiciones del evangelio, pero a pesar de que finalmente las rechazó, varios otros aceptaron el testimonio de Pablo.
Pablo tenía una pasión por la Verdad, y en otro tiempo estuvo dispuesto a realizar grandes esfuerzos por ejecutar a quienes se oponían a su fe. Dios vio esa pasión, y le dio la oportunidad de usarla para difundir el evangelio. Posiblemente se sintió culpable por las vidas inocentes que había destruido en su experiencia pasada, y por eso ahora se entregó fielmente para recibir el mismo destino. Enfrentó a sus verdugos sin miedo porque sabía que lo esperaba una corona. Su testimonio audaz hizo que muchas almas aceptaran a Cristo y las buenas nuevas de la salvación.
Paul Cíarke. Orlando, Florida, EE UU.
=============================
Escuela Sabática Jóvenes – Lección 12 – folleto Joven
Esta semana estudiaremos la lección 12 – Reclusión en Cesarea
Para el 22 de septiembre del 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Tercer trimestre 2018
EL LIBRO DE HECHOS
Narración: Adan Vicente

Compartir

Recomendado

Comentarios de Facebook

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*