Escuela Sabática Jóvenes | Jueves 13 de septiembre 2018 | Todas las cosas

JUEVES 13 SEPTIEMBRE
TODAS LAS COSAS
Opinión: Hech. 21:23-23:11.
Todo fracasó. La vida estaba perturbada. Parecía que se hacía todo bien, pero todo salía mal. ¡Las cosas no tenían que salir así! Los esfuerzos más sinceros con intenciones altruistas se desintegraban. ¿Alguna vez te sentiste así? Si es así, tienes algo en común con Pablo.
¡Pobre Pablo! En sus esfuerzos nobles por traer unidad a la iglesia incipiente, terminó encarcelado en la Fortaleza Antonia. Mientras los guardias guiaban a Pablo por los escalones de la fortaleza, pudo convencerlos de que le permitieran hablar a la turba. Él tuvo el gusto de poder dar su testimonio. Más tarde, se libró de ser azotado gracias a su ciudadanía romana. Al final, su primera noche en la fortaleza no fue tan mala. Sin embargo, al día siguiente, su entrevista ante el Sanedrín fue un desastre. El resultado que Pablo quería lograr se estaba escurriendo rápidamente.
Su segunda noche de prisión fue mentalmente angustiante. Pablo pasó la noche regañándose y cuestionando sus decisiones. ¿Estuvo mal en sucumbir al ritual de purificación? Solo lo hizo buscando unidad. ¿Qué pasaría con sus esfuerzos evangelizadores? ¿Terminaría su ministerio de esta manera? ¡Había tanto más que quería hacer! Había tantas otras ciudades en las que predicar las buenas nuevas sobre Jesús. “Al reflexionar sobre los acontecimientos de los dos días anteriores, Pablo sin duda debió de haber comenzado a poner en tela de juicio el buen criterio de su decidido propósito de visitar a Jerusalén a pesar de las repetidas amonestaciones de lo que le iba a suceder allí”.’
¿Sería, irónicamente, el apedreamiento de Esteban -en el cual tuvo un papel prominente- su propio destino? Él pensó en Jesús, su Redentor, quien lo rescató de estar perdido en la esclavitud de las antiguas costumbres y tradiciones. Pablo sabía lo que sucedía cuando el Sanedrín estaba enfurecido con alguien. ¿Le esperaba la muerte?
Pablo pasó la noche derramando su corazón en oración. Lo que sigue, aunque no sabemos a qué hora de la noche sucedió, nos dice: “El Señor se apareció a Pablo, y le dijo: ‘¡Ánimo! Así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, es necesario que lo des también en Roma’ ” (Hech. 23:11).
La angustia de Pablo se convirtió en gozo. La seguridad del Señor era muy dulce. Pablo siempre había querido ir a Roma; no había imaginado que iría encadenado, pero no le importaba. Jesús obró para sacarlo de su aprieto. Jesús es experto en crear algo bueno de situaciones malas.
Quizá Pablo estuvo reflexionando sobre el tiempo que pasó en la Fortaleza Antonia cuando escribió: “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito” (Rom. 8:28).
‘ Comentario bíblico adventista del séptimo día. t. 6, p. 411 (Hech. 23:11).
Nancy Schafner. Salí Lake City. Utah, EE UU.
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Escuela Sabática – lección 11 – folleto Joven
Esta semana estudiaremos la lección 11 – Arresto en Jerusalén
Para el 15 de septiembre del 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Tercer trimestre 2018
EL LIBRO DE HECHOS
Narración: Adan Vicente

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