Escuela Sabática Diálogo Bíblico en Audio

Diálogo Bíblico

Lección 9: Para el 26 de agosto de 2017

EL LLAMADO PASTORAL DE PABLO

 

Domingo 20 de agosto
EL CORAZÓN DE PABLO:

 

Lunes 21 de agosto
EL DESAFÍO DE LLEGAR A SER:

 

Martes 22 de agosto
YO ME HICE COMO USTEDES:

 

Miércoles 23 de agosto
AYER Y HOY:

 

Jueves 24 de agosto
DECIR LA VERDAD:

 

Viernes 25 de agosto
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Resumen Semanal:

“En las iglesias de Galacia, el error abierto y desenmascarado estaba suplantando al mensaje evangélico. Cristo, el verdadero fundamento de la fe, era virtualmente desplazado por las anticuadas ceremonias del judaísmo. El apóstol vio que, para salvar a los creyentes gálatas de las peligrosas influencias que los amenazaban, debían tomarse las más decisivas medidas, darse las más penetrantes amonestaciones.
“Una importante lección que todo ministro de Cristo debe aprender es que debe adaptar sus labores a la condición de aquellos a quienes trata de beneficiar. La ternura, la paciencia, la decisión y la firmeza son igualmente necesarias; pero han de ejercerse con la debida discriminación. El tratar sabiamente con diferentes clases de mentes, en diversas circunstancias y condiciones, es un trabajo que requiere sabiduría y juicio iluminados y santificados por el Espíritu de Dios. […]
“Pablo rogó, a los que habían conocido una vez el poder de Dios en su vida, que volvieran a su primer amor de la verdad evangélica. Con argumentos irrefutables, les presentó su privilegio de llegar a ser hombres y mujeres libres en Cristo, por cuya gracia expiatoria todos los que se entregan plenamente son vestidos con el manto de su justicia. Sostuvo que toda alma que quiera ser salvada debe tener una experiencia genuina y personal en las cosas de Dios.
“Las fervientes palabras de ruego del apóstol no fueron estériles. El Espíritu Santo obró con gran poder, y muchos cuyos pies habían sido descarriados por caminos extraños volvieron a su primera fe en el evangelio. Desde entonces, se mantuvieron firmes en la libertad con que Cristo los había hecho libres” (HAp 309, 311).