Escuela Sabática | 29 de agosto del 2018 | Pablo en Atenas | Pastor Daniel Herrera

Lecciones de la Biblia

Miércoles 29 de agosto

PABLO EN ATENAS

Atenas, el centro intelectual de la antigua Grecia, literalmente era dada a los ídolos. En todas partes se hallaban estatuas de mármol de personas y dioses, especialmente en la entrada del ágora (la plaza pública), que era el eje de la vida urbana. Pablo estaba tan angustiado por esa idolatría dominante que cambió su costumbre de ir primero a la sinagoga, y adoptó una doble actitud: discutía semanalmente en la sinagoga con los judíos y los gentiles devotos, y a diario en la plaza pública con los griegos. (Ver Hech. 17:15-22.) Como los atenienses siempre estaban dispuestos a escuchar algo nuevo, algunos filósofos se interesaron en las enseñanzas de Pablo y lo invitaron a dirigirse al Areópago, el Alto Consejo de la ciudad. En su discurso, Pablo no citó las Escrituras ni recapituló la historia de las relaciones de Dios con Israel, como cuando se dirigía a un auditorio judío (comparar con Hech. 13:16-41); ese método no tendría mucho sentido con esta audiencia. En lugar de eso, presentó algunas verdades bíblicas importantes de una manera que los paganos cultos pudieran entender. Lee Hechos 17:22 al 31. En su discurso en el Areópago, ¿qué grandes verdades acerca de Dios, la salvación, la historia y la humanidad le predicó a esta gente? La mayoría de las palabras de Pablo le sonaban ridículas a esa sofisticada audiencia pagana, cuyos conceptos sobre Dios y la religión estaban muy distorsionados. No sabemos cómo pensaba terminar su mensaje Pablo, porque parece que lo interrumpieron precisamente cuando se refirió al juicio de Dios sobre el mundo (Hech. 17:31). Esta creencia chocó de frente con dos conceptos griegos: (1) que Dios es completamente trascendente: no tiene ninguna relación con el mundo ni se preocupa por las cuestiones humanas, y (2) que cuando una persona muere no puede haber resurrección. Esto ayuda a explicar por qué el evangelio era una locura para los griegos (1 Cor. 1:23) y la cantidad de conversos en Atenas fue reducida. Sin embargo, entre quienes creyeron había algunas de las personas más influyentes de la sociedad ateniense, como Dionisio, miembro del Areópago, y Dámaris, cuya mención por nombre implica que era de cierto estatus, cuando no también miembro del mismo concilio (Hech. 17:34). El abordaje diferente de Pablo ante el Areópago muestra su sensibilidad a las diferencias sociales y culturales. Incluso citó a un poeta pagano (Hech. 17:28) para expresar su opinión. ¿Qué debería enseñarnos esto? ¿Cómo podemos usar diferentes métodos para llegar a personas diferentes? =============================

Escuela Sabática – Lecciones de la Biblia con el Pastor Daniel Herrera

Esta semana estudiaremos la lección 9 – El Segundo viaje misionero

Para el 1 de septiembre del 2018

Lecciones de Escuela Sabática – Tercer trimestre 2018

EL LIBRO DE HECHOS

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