El sábado enseñaré | Lección 1 | Pablo: apóstol a los gentiles | Escuela Sabática

El sábado enseñaré…

Texto clave: Hechos 11:18.

Enseña a tu clase a:

Saber: Describir los acontecimientos desafiantes que llevaron a la predicación del evangelio a los gentiles.

Sentir: Sentir las tensiones que rodearon la transformación de Pablo de fariseo celoso a ferviente predicador del evangelio a los gentiles.

Hacer: Ofrecer nuestros talentos y el ministerio de nuestra vida a Dios a fin de que sea aptos para el servicio.

Bosquejo de la lección:

I. Saber: Id a todo el mundo

  1. ¿Qué circunstancias rodearon el desarrollo del ministerio de la joven iglesia a los gentiles?

  2. ¿Por qué la predicación del evangelio a los gentiles fue una práctica tan revolucionaria para los primeros cristianos y cómo respondieron ellos a este desafío?.

II. Sentir: Desafíos y tensiones

  1. ¿Qué efecto tuvieron las persecuciones de Pablo en la iglesia primitiva?

  2. ¿En qué variedad de formas respondieron los líderes de la iglesia primitiva al llamado transformador de Pablo al ministerio evangélico?

  3. ¿Cómo resolvió la joven iglesia las tensiones que surgieron por el cambiante ministerio de la evangelización a los gentiles?

III. Hacer: Apto para el servicio

  1. ¿Qué transformaciones necesitamos a fin de ser aptos para el ministerio?

  2. ¿Cómo podríamos aprender a adaptarnos, como lo hizo la iglesia primitiva, a los cambios por los que pasa el ministerio evangélico?

  3. ¿Cuáles son los distintos desafíos con los que nos enfrentamos como iglesia tardía y qué transformaciones necesitamos?

Resumen: Al comienzo, la joven iglesia se enfrentó a una firme oposición de  parte del perseguidor Saulo de Tarso; pero su transformación, en respuesta al llamado de Dios, resultó en el desarrollo de un fuerte ministerio a los gentiles.

 

 

 

Ciclo de aprendizaje

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Al igual que Saulo de Tarso, nosotros podemos estar completamente seguros, y a la vez completamente equivocados, de lo que creemos. Tener una disposición abierta a la dirección de Dios significa estar abierto a las sorpresas, aun cuando no sean fáciles ni placenteras.

{1: ¡Motiva!}

  • Solo para los maestros: Enfatiza el hecho de que tanto Sauto/Pablo como la iglesia cristiana primitiva tuvieron que permitir que Dios les abriera la mente. Había que mostrarle a Pablo que lo que él creía que no era cierto, en realidad, sí lo era. Los primeros cristianos judíos, en cambio, tuvieron que despertar a la realidad de que el evangelio era para todos, incluso para los gentiles.

¿Quieres ser realmente malo; no malo en el sentido de “incomprendido”; no malo en el sentido de un diamante en bruto con un proverbial corazón de oro, sino malo en el sentido de ser uno de los hombres más malvados del mundo? Debes comenzar por convencerte de que eres bueno. De hecho, tan bueno que creas que eres mejor que nadie, o que no cometes errores. No solo eso, sino también tienes a Dios de tu lado, y cualquiera que se oponga se opone a Dios. Blaise Pascal, el filósofo y matemático francés, escribió: “Los hombres nunca hacen lo malo en forma tan cabal y alegre como cuando lo hacen por convicción religiosa”. Ese podrías ser tú. Podría ser cualquiera de nosotros si, en una devoción desacertada, nos colocamos en el lugar de Dios y dejamos de escuchar al Dios verdadero.

Esta semana estudiaremos a alguien que estaba siguiendo este rumbo: Saulo de Tarso. Saulo estaba en camino a convertirse, como él dijo luego, en el más grande de los pecadores (1 Tim. 1:15). Pero Dios tenía otros planes.

Diálogo inicial: Es importante que estemos suficientemente seguros de lo que creemos y por qué lo hacemos. ¿Cómo podemos equilibrar esa exigencia con la necesidad de humildad para darnos cuenta de que nuestras ideas y percepciones son falibles, y que es posible que necesiten cambiar al profundizar nuestra relación con Dios y nuestra comprensión de su Palabra?

{2: ¡Explora!}

  • Solo para los maestros: En los evangelios, se nos presenta a Jesucristo. Nos familiarizamos con su personalidad, su naturaleza, su misión y su relación con todo lo que había sucedido antes. En el libro de Hechos, vemos que los primeros discípulos avanzaron a la luz de la misión y el mensaje de Jesús. Vemos que se desafiaron y se transformaron las antiguas costumbres y las vidas fueron hechas nuevas. En ningún otro lugar se encuentra este proceso de forma tan clara como en la vida y la carrera de Saulo/Pablo. Enfatiza cómo este proceso de prueba y transformación encuentra un paralelismo en nuestra vida.

Comentario de la Biblia

I. El observador culpable

(Repasa, con tu clase, Hechos 7:58; 8:1-5.)

En inglés, hay una expresión: ‘Til hold your coat for you” [Te sostendré el manto]. Así como muchas otras expresiones, es posible que provenga de la Biblia; en este caso, de Hechos 7:58. Puede utilizarse en una de dos formas. Podemos aprobar un acto de violencia o agresión pero no estar dispuestos a hacerlo por mano propia, o hacer un comentarlo mordaz acerca de la sed de sangre de una persona que nunca asumiría el riesgo de derramarla por cuenta propia.

Como cristianos y estudiosos de la Biblia, vemos a Saulo de Tarso como un gran perseguidor. Pero sabemos poco de él o de sus actividades previas a los eventos relatados en estos versículos. ¿Tenía una opinión tajante acerca de los primeros cristianos antes de ver predicar a Esteban? Obviamente, la predicación de Esteban fue suficiente para motivarlo a tomar ciertas medidas, pero ¿por qué? ¿Sentía atracción por el mensaje y al mismo tiempo sentía rechazo? ¿Sabía que era verdad, aunque intentaba forzarse a sí mismo y a otros a creer que no lo era?

Y observa sus acciones. A juzgar por el pasaje bíblico, no fue un participante activo en la muerte de Esteban. El autor bien podría haberse ahorrado el trabajo de mencionarlo, a no ser para presentar a Saulo como un personaje que luego sería importante para la narrativa de Hechos. Según la información que da el texto, si Pablo no hubiese hecho nada más que actuar como un observador inocente, habría sido muy difícil culparlo de hacer el mal, y mucho más acusarlo de ello. Quizás él incitó a los asesinos de Esteban a matarlo, pero eso no está registrado. Al contrario de la expresión en inglés mencionada anteriormente, él ni siquiera sostuvo los mantos. Miró cómo sus colegas apedreaban a Esteban. Dos versículos más adelante, se nos dice que aprobó la muerte de Esteban. Pero podemos deducir que probablemente no fue idea suya.

¿Significa esto que Pablo no fue culpable de la muerte de Esteban? Él mismo sintió que era culpable; cargó con la culpa el resto de su vida. Tenemos motivos para creer que Pablo mismo le relató el informe de los acontecimientos a Lucas (normalmente considerado como el autor de Hechos y del Evangelio que lleva su nombre), y que Pablo fue bastante insistente en que Lucas mencionara su rol y su aprobación. Varios versículos más adelante, en Hechos 8:1 al 5, se lo muestra como el perseguidor sanguinario que todos conocemos.

¿Por qué Pablo no tomó un papel más activo en el apedreamiento de Esteban? ¿Era un manipulador detrás de bambalinas, o estaba esperando a ver qué harían las autoridades que él reverenciaba y que eran sus modelos para seguir? Sea como fuere, su decisión de facilitar este acto de violencia colectiva, disfrazado de justicia teocrática, lo hacía tan culpable como si él mismo hubiese juntado y tirado todas las piedras, aunque aparentemente no hizo nada. Solo la gracia de Dios pudo desviarlo del curso que él había elegido para sí mismo.

 

 

Considera: ¿Has tomado una mala decisión alguna vez? ¿Una decisión que tuvo repercusiones mucho más lejanas que las circunstancias inmediatas, al no tomar partido o al actuar de forma pasiva para facilitar la injusticia o el mal? Si es así, ¿cómo arreglaste esa situación para bien?

II. La conversión de Saulo

(Repasa, con tu clase, Hechos 9:1-18; 22:6-21; 26:12-19; 1 Corintios 9:1; 15:3; Gálatas 1:11, 12, 15, 16.)

Es acertado que nos refiramos al evento mencionado o analizado en los pasajes citados como una conversión, pero no es realmente adecuado. Las palabras bíblicas que generalmente traducimos como “conversión” (sub en hebreo y epístrofe en griego, respectivamente) hacen referencia a un regreso a Dios o al camino que lleva hacia Dios. Como tal, es un acto de la voluntad, con la ayuda de Dios o de su Espíritu.

Pablo, por otro lado, no volvió sino que más bien se le hizo volver. Hasta el momento en que el Cristo vivo se le aparece y lo incapacita, no vemos señales de un cambio de corazón en Saulo. Los capítulos 8 y 9 no nos dicen nada acerca de su estado interior. Vemos mucho de su estado exterior, descrito vividamente en términos que evocan a un feroz animal predador (Hech. 8:3). El Espíritu Santo ¿estaba obrando en él? Indudablemente, pero verlo hubiera requerido una fe más grande que la que tenía o tiene la mayoría de la gente.

La experiencia que tuvo Saulo fue una conversión que resultó en un giro dramático de su camino anterior. Y, aunque el llamado y la experiencia fueron abrumadores y la idea misma le puede resultar absurda al lector, Saulo podría, al menos en teoría, haberla rechazado. ¿Pero qué sucedió en realidad? En primer lugar, Saulo fue privado de sus facultades, incluida su vista. Dios le quitó las cosas de las que Saulo dependía. Todo lo que pudo hacer fue sentarse y escuchar. Y, cuando Dios finalmente tuvo toda su atención, le dio a Saulo una revelación, una revelación que luego describió en varios lugares como un destello del Cristo resucitado. Aunque hubo muchos escépticos, Pablo no vaciló en relacionar su experiencia con la de los apóstoles que habían caminado y hablado con Jesucristo durante su ministerio en la Tierra.

Jesucristo le dio lo mejor que tenía a Saulo, un hombre que merecía lo peor. Para algunos, su generosidad pudo haber sido desconcertante o incluso indignante. Pero, si uno es consciente de su condición de pecador necesitado de la gracia, la conversión de Saulo demuestra cuán ilimitada y poderosa es la gracia.

Considera: Mientras que todos afirmamos creer en la gracia de Dios, a veces podemos estar tentados a imaginar que Jesús la concede en cucharadas estrictamente medidas. ¿Por qué nos vemos tentados a pensar de esta manera? ¿Cuándo podemos llegar a desear que eso fuera así?

 

 

{3: ¡Aplica!}

  • Solo para los maestros: Usa las siguientes preguntas para ayudar a tus alumnos a ver qué nos enseña la conversión de Saulo de Tarso acerca de la gracia de Dios y cómo podemos responder a ella.

Preguntas para reflexionar:

  1. En realidad se nos dice muy poco acerca de la vida temprana de Saulo y de las influencias que lo moldearon. ¿Cuáles piensas que fueron sus motivaciones para perseguir a los cristianos?

  2. En Hechos 9:5, la voz misteriosa hace referencia a que Saulo daba coces contra el aguijón. ¿En qué sentido Dios estaba “dándole coces” a Saulo, aun cuando Saulo estaba actuando de forma muy alejada de la voluntad de Dios?

Preguntas de aplicación:

  1. Todos hemos escuchado o conocido a personas con historias de conversiones espectaculares y quizá la nuestra es un poco más prosaica. ¿Cómo ves que la gracia de Dios se ha manifestado en tu vida, quizás en el hecho mismo de no haber tenido que experimentar todas esas cosas?

  2. ¿Cómo reaccionas cuando una persona que te desagrada, o de quien desconfías, o a quien tienes motivos para temer, parece haber cambiado para bien?

{4: ¡Crea!}

  • Solo para los maestros: La historia de Saulo es más que nada una historia de la gracia. Dios le mostró gracia cuando Saulo ni siquiera la estaba buscando ni sentía la necesidad de ella. Y aquellos a quienes Saulo perseguía, o podría haber perseguido, aprendieron cuánto puede cambiar alguien por la gracia y cómo mostrar gracia ellos también. Con la siguiente actividad, se busca animar a los alumnos a hacer de la gracia una parte de su vida y de sus pensamientos diarios.

Actividad: En nuestra vida, todos los días nos enfrentamos a situaciones o a personas desafiantes. ¿Cómo reaccionamos? ¿Nos encolerizamos? ¿Decimos ciertas palabras o frases cuando pensamos que nadie las puede escuchar? ¿Alimentamos nuestro rencor en silencio?

La semana que viene, piensa en la gracia cuando te enfrentes a una situación o relación desafiante. Considérala como una oportunidad de aprendizaje o una oportunidad para practicar cómo mostrar gracia. Cuando los pensamientos habituales entren en tu mente y salgan de tu boca, piensa y di otra cosa en lugar de eso. Protege tus pensamientos con un versículo bíblico aplicable a la situación. Comparte tu experiencia la próxima semana. ¿De qué manera el practicar la gracia cambió tu forma de actuar y de sentir durante esas situaciones?

 

 

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