Diálogo Bíblico | Miércoles 4 de octubre 2017 | Los “santos” de Roma | Escuela Sabática

Miércoles 4 de octubre
LOS “SANTOS” DE ROMA
Este es el saludo de Pablo a la iglesia de Roma: “A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Rom. 1:7). ¿Qué principios de verdad, de teología y de fe podemos obtener de estas palabras?
Amados de Dios. Si bien es cierto que Dios ama al mundo, Dios ama especialmente a los que lo han elegido, a aquellos que han respondido a su amor.
Lo vemos en la esfera humana. Amamos de una manera especial a los que nos aman; con ellos hay un intercambio de afecto mutuo. Y el amor exige respuesta; cuando no se recibe respuesta, el amor no alcanza su máxima expresión.
Llamados a ser santos. En algunas traducciones, la frase “a ser” está en cursiva; esto quiere decir que los traductores han añadido esas palabras. Sin embargo, el significado queda intacto si omitimos estas palabras. Al omitirlas, nos queda la expresión “llamados santos”; es decir, “declarados santos”.
Santos es la traducción del griego hagioi, que literalmente significa “sagrados”. Y sagrado significa “dedicado”. Un santo es alguien que ha sido “apartado” por Dios. Todavía puede tener un largo camino por recorrer en la santificación, pero el hecho de que esta persona haya escogido a Cristo como Señor es lo que lo declara santo, según el significado bíblico del término.
Pablo dice que fueron “llamados a ser santos”. ¿Quiere decir esto que algunos no son llamados? ¿De qué modo Efesios 1:4, Hebreos 2:9 y 2 Pedro 3:9 nos ayudan a entender lo que Pablo quiere decir?
La buena nueva del evangelio es que la muerte de Cristo fue universal; fue para todos los seres humanos. Todos han sido llamados a ser salvos en él, “llamados a ser santos” incluso antes de la fundación del mundo. La intención original de Dios era que toda la humanidad hallara salvación en Jesús. El fuego final del infierno era solo para el diablo y sus ángeles (Mat. 25:41). El hecho de que algunos no aprovechen lo que se les ofrece no opaca la maravilla del regalo, así como alguien que hace una huelga de hambre en un mercado tampoco opaca las maravillosas bondades que se encuentran allí.
Incluso antes de la fundación del mundo, Dios te llamó a tener salvación en él. ¿Por qué no debes permitir que nada, absolutamente nada, te impida aceptar ese llamado?

Compartir

Recomendado

Comentarios de Facebook

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*