Diálogo Bíblico | Jueves 21 de septiembre 2017 | Cosechar y sembrar | Escuela Sabática

Jueves 21 de septiembre

COSECHAR Y SEMBRAR

En Gálatas 6:7, la palabra traducida como “burlado” (mukterizo) se presenta solamente aquí en el Nuevo Testamento, aunque aparece a menudo en la traducción griega del Antiguo Testamento. Literalmente, significa “levantar la nariz con desprecio”. En el Antiguo Testamento generalmente se refiere al desprecio por los profetas de Dios (2 Crón. 36:16; Jer. 20:7), y hasta una vez se la utiliza para describir gráficamente una actitud de rebeldía hacia Dios (Eze. 8:17).

Lo que desea enfatizar Pablo es que las personas pueden ignorar a Dios o incluso desobedecer sus mandamientos, pero no pueden burlarse de Dios. Él es el Juez supremo, y a fin de cuentas tendrán que pagar el precio de sus actos.

Lee Gálatas 6:8. ¿Qué quiere decir Pablo aquí? ¿Qué ejemplos puedes encontrar en la Biblia de personajes que sembraron para la carne o que sembraron para el Espíritu? (Ver, por ejemplo, Hech. 5:1-5; Luc. 22:3; Dan. 1:8; Mat. 4:1.)

La metáfora de Pablo de la siembra y la cosecha no es única. Es un hecho de la vida que aparece en muchos proverbios antiguos. Sin embargo, lo importante es el sentido en que la usa Pablo para resaltar sus comentarios anteriores acerca de la carne y el Espíritu. James D. G. Dunn señala: “Un equivalente moderno es que somos libres para elegir, pero no somos libres para elegir las consecuencias de nuestras decisiones”.–The Epistle to the Galatians, p. 330.

Aunque Dios no siempre nos libra de las consecuencias terrenales de nuestros pecados, no deberíamos dejarnos dominar por la desesperación debido a las malas decisiones que tomamos. Podemos regocijarnos en que Dios ha perdonado nuestros pecados y nos ha adoptado como hijos. Deberíamos capitalizar las oportunidades que tenemos ahora para invertir en aquellas cosas que producirán una cosecha celestial.

Gálatas 6:10, por otro lado, ilustra el hecho de que “la ética cristiana tiene un enfoque dual: uno es universal y abarcante: ‘hagamos bien a todos’; el otro es particular y específico: ‘mayormente a los de la familia de la fe’. La apelación universalista de Pablo se basaba en el hecho de que todas las personas, en todo lugar, fueron creadas a la imagen de Dios y, por lo tanto, son infinitamente preciosas a su vista. Cuando los cristianos olvidan este dato fundamental de la revelación bíblica, inevitablemente han sido víctimas de los pecados enceguecedores del racismo, el sexismo, el tribalismo, el clasismo, y mil discriminaciones más que han plagado la comunidad humana desde Adán y Eva hasta el tiempo presente”.–Timothy George, Galatians, pp. 427, 428.

Siempre estamos sembrando, para bien o para mal. Obsérvate a ti mismo: ¿qué clase de cosecha piensas que tendrás?

Compartir

Recomendado

Comentarios de Facebook

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*