Diálogo Bíblico | Jueves 14 de enero 2016 | José y sus hermanos | Escuela Sabática


Jueves 14 de enero
JOSÉ Y SUS HERMANOS
Así como Jacob merecía una suerte peor que la de su hermano Esaú por la forma en que lo trató, vemos algo parecido en la historia de José y sus hermanos.
Aquí, de nuevo, vemos al hermano que odia al hermano porque uno recibió más favores que el otro (Gén. 37:3, 4). La túnica de muchos colores no fue hecha simplemente de una sábana rayada. La palabra original implica que era un manto costoso que usaban las familias reales, y habrían estado cubierto con ricos bordados y labores, que solía llevar un año hacerlos.
Además, cuando José les contó sus sueños a sus hermanos (Gén. 37:5-11), se produjo aún más odio y envidia contra él. Por eso, en la primera oportunidad, tramaron un plan para eliminarlo (Gén. 37:19, 20). Ellos deben de haberse felicitado por lo fácil que había sido sacarlo de sus vidas. No obstante, ninguno tenía la menor idea del modo en que Dios usaría esta situación para salvar a toda su familia años más tarde.
Lee Génesis 45:4 al 11. ¿Cuál fue el cuadro más grande que vio José? ¿En qué se concentró?
Piensa en lo que pudo pasar por la mente de José como jovencito en cadenas, caminando detrás de un camello y mirando hacia las colinas del hogar de su niñez mientras desaparecían en la distancia. Luego, fue expuesto en para ser rematad y los compradores inquisitivos lo humillaron mientras lo inspeccionaban antes de hacer su oferta. Muchos han renunciado a su fe por una humillación y sufrimiento menor que este.
José pudo haber elegido amargarse y volverse contra Dios pero, en cambio, decidió mantener su fe en medio de esta lucha angustiosa, experimentando el Gran Conflicto en su propia vida de manera dramática. Pronto se ajustó a la casa de uno de los militares más importantes del país y, bajo la bendición de Dios, ganó su confianza (Gén. 39:1-4). Finalmente, el esclavo llegó a ser un líder de Egipto.
A pesar de la increíble disfunción familiar revelada en esta historia, a pesar de la traición y del mal, el final fue feliz. No obstante, ¿de qué modo podemos mantener intacta nuestra fe y tener una actitud llena de gracia cuando las cosas no parecen salir tan bien como a José?

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