Diálogo Bíblico | Domingo 2 de septiembre 2018 | Éfeso: Primera parte | Escuela Sabática

Domingo 2 de septiembre
ÉFESO: PRIMERA PARTE
Hechos 18:24 al 28 registra que mientras Pablo todavía estaba en viaje hacia Éfeso un creyente judío llamado Apolos llegó a esa ciudad. Era un hombre elocuente y bien versado en las Escrituras. Es evidente que Apolos era un seguidor de Jesús, por la manera en que Lucas lo describe: “Había sido instruido en el camino del Señor, y con gran fervor hablaba y enseñaba con la mayor exactitud acerca de Jesús” (Hech. 18:25). Con todo, solo conocía el bautismo de Juan. Después de haber sido bautizado por Juan el Bautista, Apolos conoció a Jesús durante la vida terrenal del Señor, pero debió de haberse distanciado de la zona (probablemente regresó a Alejandría) antes de los acontecimientos de la Pasión y el Pentecostés.
Esto explica por qué Aquila y Priscila lo instruyeron con más precisión. Aunque podía mostrar con las Escrituras que Jesús era el Mesías de Israel (Hech. 18:28), Apolos necesitaba ponerse al día con los desarrollos del cristianismo desde el ministerio de Jesús. Sin embargo, Aquila y Priscila hicieron más que eso por Apolos: con los otros creyentes de Éfeso, le dieron una carta de recomendación dirigida a las iglesias de Acaya (Hech. 18:27), lo que le permitió tener un ministerio eficaz en Corinto (1 Cor. 3:4-6; 4:6; 16:12).
Lee Hechos 19:1 al 7. ¿Qué le sucedió a Pablo cuando llegó a Éfeso?
La historia de Apolos está relacionada con el relato de los doce hombres que Pablo encontró en Éfeso a su arribo a esa ciudad, porque su situación era muy similar. El hecho de que se los describa como “discípulos” (Hech. 19:1) y el contenido de la pregunta que les hizo Pablo (Hech. 19:2) indican claramente que ya creían en Jesús. Al mismo tiempo, lo que le respondieron a Pablo demuestra que, al igual que Apolos, también eran ex discípulos de Juan el Bautista que se habían convertido en seguidores de Jesús sin haber experimentado el Pentecostés. Debían tener una oportunidad de disfrutar de una experiencia más profunda con el Señor.
“Al llegar a Éfeso, Pablo encontró a doce hermanos que, como Apolos, habían sido discípulos de Juan el Bautista, y como él habían adquirido cierto conocimiento de la misión de Cristo. No tenían la capacidad de Apolos, pero con la misma sinceridad y fe estaban tratando de extender el conocimiento que habían recibido” (HAp 228).
Deberíamos considerar el nuevo bautismo de ellos a la luz de esta situación única. No venían de otra confesión cristiana, ni estaban experimentando la conversión. Simplemente, estaban siendo integrados al cristianismo tradicional. El hecho de recibir al Espíritu y hablar en lenguas probablemente signifique que eran misioneros cristianos, como lo era Apolos, y ahora estaban plenamente capacitados para dar testimonio de Jesucristo dondequiera que fuesen.
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Escuela Sabática – lección 10 – Diálogo Bíblico
Esta semana estudiaremos la lección 10 – El tercer viaje misionero
Para el 8 de septiembre del 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Tercer trimestre 2018
EL LIBRO DE HECHOS
Cortesía: Nuevo Tiempo Chile – www.Nuevotiempo.cl

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