Diálogo Bíblico | Domingo 17 de mayo 2015 | La oveja y la moneda perdida | Escuela Sabática


Domingo 17 de mayo
LA OVEJA Y LA MONEDA PERDIDAS
Lee Lucas 15:4 al 7. ¿Qué nos dice acerca del amor de Dios por nosotros? ¿Por qué es tan importante comprender que el pastor fue a buscar a la oveja perdida?
En un mundo que parece indiferente, esta parábola revela una gran verdad: Dios nos ama tanto que vino a buscarnos. Hablamos de personas que buscan a Dios; pero, en realidad, Dios nos busca a nosotros.
“El alma que se ha entregado a Cristo es más preciosa a sus ojos que el mundo entero. El Salvador habría pasado por la agonía del Calvario para que uno solo pudiera salvarse en su Reino. Nunca abandona a un alma por la cual murió. A menos que sus seguidores escojan abandonarle, él los sostendrá siempre” (DTG 446).
Lee Lucas 15:8 y 9. Esta parábola se encuentra solamente en Lucas. La moneda perdida podría tener dos significados. Primero, en Judea, en tiempos de Jesús, había muchos pobres, y para la mayoría de los hogares una moneda (drájma) era más de un día de salario, apenas lo suficiente para impedir que la familia muriera de hambre. Segundo, como señal de estar casada, algunas mujeres llevaban un turbante adornado con diez monedas: una suma grande, ahorrada durante mucho tiempo en familias pobres.
En ambos casos, la pérdida era un asunto serio. Por ello la mujer, con mucho dolor, enciende una luz (la casa tal vez no tenía ventanas, o solo una pequeña), toma una escoba y revuelve la casa hasta que encuentra esa moneda. Se llena de gozo y avisa a todas sus amigas.
“La moneda, aunque se encuentre entre el polvo y la basura, es siempre una pieza de plata. Su dueño la busca porque es de valor. Así toda alma, aunque degradada por el pecado, es considerada preciosa a la vista de Dios. Así como la moneda lleva la imagen y la inscripción de las autoridades, también el hombre, al ser creado, llevaba la imagen y la inscripción de Dios; y, aunque ahora está malograda y oscurecida por la influencia del pecado, quedan aun en cada alma los rastros de esa inscripción” (PVGM 152).
La ciencia y la filosofía modernas dicen que solo somos creaciones del azar en un universo sin significado, que no se preocupa por nosotros o por nuestra suerte. ¿Qué cosmovisión diferente se ve en estas parábolas?

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