Domingo 17 de agosto
EL FUNDAMENTO DE LA IGLESIA
Jesús dijo: “Sobre esta roca edificaré mi iglesia” (Mat 16:18). ¿Quién es la roca (petra, en griego) sobre la cual la iglesia está construida? Algunos intérpretes creen que Pedro es la roca. Argumentan que el Señor utilizó un juego de palabras entre Pedro y roca (Petros y petra, respectivamente, en griego), un juego de palabras que, supuestamente, sería más claro en arameo, el idioma que probablemente utilizó Jesús. Sin embargo, el hecho es que nadie sabe con certeza qué palabras usó Jesús en arameo. Solamente tenemos el texto griego registrado por Mateo, que hace una distinción entre Petros (piedra) y petra (roca), una distinción que no se puede ignorar.
Hay buenas razones para afirmar que petra se refiere a Cristo. El contexto inmediato de la aseveración de Jesús (Mat. 16:13-20) se centra en la identidad y la misión de Cristo, no de Pedro. Además, Jesús había utilizado anteriormente la imagen de construir sobre una roca, claramente identificando la roca como él mismo y sus enseñanzas (Mat. 7:24, 25).
¿Cuál es el significado simbólico de “roca” en el Antiguo Testamento? Deut. 32:4; Sal. 28:1; 31:2, 3; 42:9; 62:2; Isa. 17:10.
Cuando Pedro y los otros apóstoles escucharon a Jesús hablar sobre construir su iglesia sobre una roca, debieron de haber interpretado esta imagen en términos de lo que significaba en el Antiguo Testamento, es decir, un símbolo de Dios.
Pedro mismo afirmó que Cristo es “la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo” (Hech. 4:11), y le asignó el término roca a Cristo como el fundamento de la iglesia (1 Ped. 2:4-8). Aunque comparó a los cristianos en general con “piedras vivas”, Pedro aplicó el término roca (petra) únicamente a Cristo. En la Biblia, ningún ser humano es llamado petra, excepto Jesús.
El apóstol Pablo también utilizó el término petra refiriéndose a Cristo (Rom. 9:33; 1 Cor. 10:4) y declaró enfáticamente que “nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Cor. 3:11). Concluimos, por lo tanto, que la iglesia apostólica entendió unánimemente que Jesucristo mismo es la petra subyacente sobre la cual está construida la iglesia, y que los profetas y apóstoles, incluyendo a Pedro, son la primera hilera de piedras vivientes en el edificio espiritual de la iglesia (Efe. 2:20).
¿Por qué es tan importante saber que la iglesia, aunque a veces parezca débil, está fundada sobre Cristo mismo?

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