Diálogo Bíblico | Domingo 10 de diciembre 2017 | Cristo y la Ley | Escuela Sabática

Domingo 10 de diciembre
CRISTO Y LA LEY
Lee Romanos 10:1 al 4. Teniendo en cuenta todo lo mencionado anteriormente, ¿cuál es el mensaje aquí? ¿Cómo podríamos, hoy, correr peligro de buscar establecer nuestra propia justicia?
El legalismo puede presentarse de muchas formas, algunas más sutiles que otras. Quienes se miran a sí mismos: sus buenas obras, su dieta, con cuánta rigurosidad guardan el sábado, todas las cosas malas que no hacen o las cosas buenas que han logrado incluso con las mejores intenciones; todos estos están cayendo en la trampa del legalismo. A cada momento, en nuestra vida, debemos mantener ante nosotros la santidad de Dios en contraste con nuestra pecaminosidad; esa es la manera más segura de protegernos de la clase de pensamiento que lleva a la gente a buscar su propia justicia, que es contraria a la justicia de Cristo.
Romanos 10:4 es un versículo importante que presenta la esencia de todo el mensaje de Pablo a los romanos. Primero que todo, necesitamos conocer el contexto. Muchos judíos estaban “procurando establecer la suya [justicia] propia” (Rom. 10:3) y buscaban “la justicia que es por la ley” (Rom. 10:5). Pero, con la venida del Mesías, se manifestó el verdadero camino de la justicia. Se les ofreció justicia a todos los que depositaran su fe en Cristo. Él era Aquel a quien el antiguo sistema ceremonial había señalado.
Aun si incluimos los Diez Mandamientos en esta definición de Ley, no significa que los Diez Mandamientos se hayan suprimido. La Ley Moral señala nuestros pecados, nuestras faltas, nuestras deficiencias; de este modo, nos conduce a nuestra necesidad de un Salvador, nuestra necesidad de perdón, nuestra necesidad de justicia; y todo esto se encuentra solo en Jesús. Cristo es el “fin” de la Ley, en el sentido de que la Ley nos conduce a él y a su justicia. Aquí, la palabra griega para “fin” es télos, que también se puede traducir como “meta” o “propósito”. Cristo es el propósito final de la Ley, pues la Ley nos conduce a Jesús.
Considerar que este texto enseña que los Diez Mandamientos (o específicamente el cuarto, al que apuntan estas personas) están ahora anulados es sacar una conclusión que va en contra de muchas otras enseñanzas de Pablo y del Nuevo Testamento.
¿Alguna vez descubriste que te sentías orgulloso de lo bueno que eras, especialmente en comparación con los demás? Tal vez eres “mejor”… ¿y qué? Compárate con Cristo, y luego piensa en lo “bueno” que eres en realidad.

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