Complementario El conocimiento previo que tenía Cristo de la historia, recogido mediante la interpretación profética, indicaba que su tránsito terrenal no sería largo. Las profecías de Daniel señalaban un punto de transición específico, en el que su ministerio terrenal terminaría, y se reanudaría el ministerio celestial. A la naciente iglesia de Cristo se le confiaría la administración de los discípulos impetuosos, obstinados y, a menudo, contenciosos, después de su partida. Los títulos de grado generalmente requieren cuatro años de estudio universitario concentrado. Con apenas tres años a su disposición, Jesús procuró capacitar a sus discípulos para el liderazgo espiritual. La efectividad de su tarea de adiestramiento determinaría, en gran medida, la eficacia del ministerio continuado de ellos y la supervivencia de la iglesia de Cristo. Solo emplearía metodologías excepcionales de educación, ejercicios superiores de adiestramiento y prácticas probadas por el tiempo.

Reclutamiento selectivo: La edificación de un equipo efectivo comienza con un reclutamiento efectivo, y este comienza con oración (Hech. 1:15-26).

La sabiduría divina debe guiar cada paso. Las parábolas de Cristo sugieren que todos no están igualmente equipados. Algunos reciben cinco talentos; otros, dos; y todavía otros, uno. Tres discípulos formaron el círculo íntimo de Cristo, lo que les dio acceso a facetas del ministerio de Jesús no disponibles para otros seguidores. Doce discípulos formaron otro círculo interno, más amplio. Otro grupo constaba de 72 personas. Cristo los alineó de acuerdo con las habilidades dadas a ellos, por designio de la soberanía de Dios.

A ninguno se le exigía que hiciera algo mejor de lo que le permitían las capacidades que Dios les había brindado. Los siervos de cinco talentos duplicaron su inversión, pero a los siervos de dos talentos no se les pedía que produjeran cinco más; fueron valorados por igual, por haber duplicado su inversión. Poner a personas con dos talentos a cumplir tareas que exigen cinco talentos es igualmente injusto para la persona y para el Reino de Dios.

La persona se frustra, mientras el Reino no recibe lo que corresponde. Inversamente, poner a una persona de cinco talentos para atender responsabilidades de dos talentos es irresponsable: la persona no tiene desafíos (se aburre), mientras el Reino tampoco recibe lo que corresponde. Por lo tanto, el adiestramiento espiritual efectivo comienza con una ubicación apropiada, igualando capacidades, talentos, dedicación y técnicas que poseen individuos específicos, en los cargos donde puedan florecer, y al edificarse con efectividad el Reino de Dios.

Obviamente, conectar a las personas con las responsabilidades apropiadas presupone que el que las recluta posee un conocimiento sólido con respecto a las capacidades y los talentos de una persona. Hablando en general, las iglesias fracasan en esto. Las organizaciones regionales están aún en peores condiciones, en cuanto a esto. Tal vez este fracaso provenga de entender mal la naturaleza esencial de la iglesia y de la función pastoral.

Típicamente, los pastores llegan a las iglesias con proyectos preparados a partir de las clases del seminario teológico, y establecen su plan de sermones.

¿Cuántos ministros llegan pensando: “La función principal del pastor es dar poder a los líderes espirituales para alcanzar los objetivos y las tareas espirituales del Reino. Por lo tanto, la ocupación principal de mi primer año aquí será relacionarme completamente con los dones que el Espíritu Santo dio a nuestros feligreses, e igualarlos con las responsabilidades que les permitirán florecer espiritualmente”?

Cumplir este proceso puede producir que doce personas estén en el círculo interior, eligiendo a aquellos cuyas capacidades sean las mejores para las demandas esenciales dentro del ministerio de la iglesia. En iglesias de tamaño mediano o grande, los pastores pueden preparar un grupo de tres personas con los dones de discernimiento, hospitalidad y espiritualidad, para ayudar en el proceso de conectar a los miembros con las oportunidades de servicio y las responsabilidades del ministerio en que mejor puedan actuar.

Las organizaciones regionales también deberían entender completamente los dones singulares que poseen sus ministros y las personalidades de sus congregaciones. Combinar mal a los ministros con las congregaciones predetermina un fracaso. Esto no se puede lograr con efectividad si se hacen algunos llamados superficiales como referencia. Ese método sirve cuando la descripción de la tarea indica servir las ensaladas y limpiar las mesas; pero, decididamente falla cuando esa descripción involucra liderazgo.

Esto requiere un contacto personal, de uno a uno.

Imagina a Jesús escribiendo a la Asociación de Pescadores de Galilea, pidiendo referencias acerca de la ética de trabajo y la integridad de Pedro; o al Servicio de Impuestos Internos, para pedir referencias acerca de los procedimientos contables de Mateo. Cristo tomó a sus discípulos personal y directamente, en forma agradable. La observación personal es mucho mejor que la información que proviene de rumores.

¿Cómo transformó Jesús a estos seguidores sin experiencia en líderes espirituales efectivos?

Toques personales: La educación contemporánea convencional se centra en el salón de clases. Una definición clásica de las clases universitarias es: “El proceso por el cual la información se transfiere de los apuntes del profesor a los de los alumnos, sin pasar por la mente de ninguno de los dos”.

¿Define una buena educación la transferencia de información, aun de información voluminosa? ¿Proveería el impartir conocimiento un fundamento adecuado para administrar el evangelio mundial? ¿Podría el formato típico de un aula entregar sabiduría, buen juicio, visión, discernimiento, humildad, valor, paciencia, negación propia, filantropía, compasión y diplomacia?

Cristo pensó de otra manera. Por medio de experiencias compartidas -viviendo juntos, comiendo juntos, caminando juntos, pescando juntos y orando juntos-, Jesús fue un modelo de liderazgo espiritual para sus discípulos. Ellos lo observaron confrontando la ignorancia y el prejuicio religiosos (Mat. 121:1-8); obteniendo lecciones religiosas de la alimentación de multitudes (Mat. 16:5-12); viéndolo orar (Luc. 5:16); encontrándose personalmente con la majestad de otro mundo (Mat. 17); y observando sus numerosas curaciones (Mar. 1:21-45). ¿Qué serie de conferencias podría reemplazar el estar involucrados? Las calles polvorientas, las casas modestas, las hermosas orillas del lago, los atrios del Templo, los dorados campos de cebada, los aromáticos viñedos -dondequiera que Jesús viajara-, llegaron a ser su salón de clases. Jesús penetró en su mundo, tocando y transformando. Jesús cambió la manera de pensar de sus discípulos, sin apuntes, libros de texto ni realidad virtual.

Conocimiento santificado: Estas experiencias maravillosas, por gloriosas que fueron, nunca podían sustituir el descubrimiento bíblico inteligente.

La información bíblica, por sí sola, es insuficiente para una transformación espiritual; no obstante, es un componente necesario del adiestramiento de liderazgo que ofreció Jesús. Por medio de sermones e instrucción personal, Jesús enfatizó las Escrituras.

“No piensen que he venido a anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos sino a darles cumplimiento. Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido” (Mat. 5:17,18.NVI).

La Escritura proporciona una norma independiente, mediante la cual podemos evaluar las experiencias. Moisés advirtió a Israel de antemano (Deut. 13:1-5) en contra de los peligros de confiar más en las experiencias personales que en la verdad espiritual. En forma similar, Isaías sostuvo las enseñanzas bíblicas y su testimonio, como normas por las cuales juzgar las experiencias (Isa.8:17-20).El ministerio de Cristo concordaba perfectamente con el claro llamado de Isaías: “Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos” (Isa.8:16). Es incuestionable que la influencia del Espíritu Santo activa la enseñanza bíblica. Sin esta inspiración, la información bíblica es solo oraciones, frases y pensamientos. Sin embargo, en conjunto, la información y la inspiración bíblicas se combinan, para ser un poder espiritual irreprimiblemente revolucionario, para cambiar corazones.

Encuentro en el clóset: Las sociedades modernas están preocupadas por “salir del clóset”. Jesús estaba preocupado porque los discípulos nunca entraran en él: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento”; es decir, en un lugar en que puedas estar tranquilo y solo. No podemos hablar con demasiada frecuencia acerca de la oración. Los discípulos de Jesús debieron de haber sentido su necesidad de la oración, porque le pidieron específicamente que les enseñara a orar. La instrucción de Jesús se concentró en la reverencia, la expectativa, la entrega, la dependencia, la confesión y el perdón; la santificación, la liberación y la autenticidad.

1) Reverencia: “Santificado sea tu nombre”. Sin reconocer adecuadamente el potencial de Dios, los discipuladores no pueden ganar conversos.

Cuando los creyentes “desprecian” a Dios con expresiones como “el de arriba”, y frases similares, se minimiza el hecho de que Dios no es un ser común, y la pecaminosidad humana se vuelve confusa. Cualquier cosa que reduzca la realidad divina al nivel de lo humano, o eleve lo humano a niveles divinos, compromete la necesidad que tiene la humanidad del perdón de Dios. En forma similar, apelaciones impersonales a Dios distorsionan la personalidad de Dios, presentándolo como si fuera una “cosa”, en vez de la significación que contiene el que sea el “Ser supremo”. Siendo que las fuerzas impersonales e irracionales no pueden salvarnos, la alternativa llega a ser que nos salvemos a nosotros mismos, al maximizar la “luz” (o “la fuerza”) dentro de nosotros Esencialmente, los humanos llegan a ser sus propios salvadores; la reverencia nos protege contra esta herejía.

2) Expectativa: “Venga tu Reino”. Una creencia a medias, que desconfía del poder máximo de Dios para cumplir sus promesas, ha mutilado la potencia de la iglesia. Expresar nuestra creencia en el poder ilimitado de Dios aumenta nuestra fe. Los muros de Jericó nunca habrían caído si Israel no hubiera expresado su confianza por medio de su marcha. Los creyentes pueden confesar honestamente: “Ayuda mi incredulidad”; y la ayuda celestial fortalecerá esa resolución. Sin embargo, la vacilación llega a ser la inyección letal que ha destruido muchos ministerios prometedores. La falta de decisión con respecto a algo tan fundamental como la confianza espiritual solo puede generar fracaso. En última instancia, esto significa elegir entre la equivocación y la expectativa. Con certeza, el Reino de Cristo viene, y la voluntad de Dios prevalecerá. La pregunta que queda es dónde estás parado tú.

3) Entrega: “Hágase tu voluntad”. Cuando los futuros ganadores de almas viven vidas no completamente entregadas, su efectividad es proporcionalmente comprometida. El coqueteo del evangelista televisivo Jimmy Swaggart con prostitutas, dañó irreparablemente su reputación personal y humilló públicamente al cristianismo. Los ministros en todas partes sufrieron con este traspié. Pecados más sutiles también tienen efectos negativos.

Realmente, los pecados secretos producen mayores resultados negativos.

Por ejemplo, una pareja joven expresó públicamente su interés en evangelizar a sus vecinos y a quienes trabajaban con ellos. Comenzaron a estudiar la Biblia con unos conocidos de forma regular. La otra pareja confesó a Cristo, y lo aceptó como su Salvador. Consideraron seriamente unirse al grupo cristiano al que asistían sus instructores, y hasta pasaron unas vacaciones con ellos. La pareja de mentores usó algunas expresiones antisemíticas, que revelaron defectos de carácter. Esto hizo que la otra pareja, por la cual tanto habían trabajado.se apartara. Una entrega total es la única alternativa.

4) Dependencia: “Dánoslo hoy”. Cuando los cristianos demuestran mayor preocupación respecto de sus cuentas bancarias, fondos de retiro e inversiones financieras que por bregar por el avance del Reino de Dios, tácitamente están diciendo: “Dependemos de nosotros mismos de nuestra inteligencia, de nuestros recursos, para sobrevivir”. Esto pone en peligro su testimonio. Mateo escribe: “Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo:‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿Qué beberemos?’ o ‘¿Con qué nos vestiremos?’ Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan.

Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” (Mat.6:30-33, NVI).

5) Confesión y perdón: “Perdónanos”. Hasta que los feligreses abandonen su justicia propia, no pueden esperar convertir almas perdidas. En Romanos 3:10 al 23 se describe la pecaminosidad universal de la humanidad.

Los que se jactan de creer que están más allá de la tentación no engañan a nadie, excepto a sí mismos. Los incrédulos perciben instintivamente la hipocresía, y se desalientan. Un creyente no perdonador que condena a otros también produce obstáculos en el camino. Procurar el perdón divino y ofrecer perdón personal demuestran una humildad que da credibilidad al testimonio cristiano. Sin esta disposición, ocurrirá poco progreso. Pablo abandonó su justicia propia, y esto precedió a sus logros monumentales en la ganancia de almas. Esto continúa siendo verdad para todos los cristianos.

6) Santificación y liberación: “Líbranos”. Pablo pregunta, retóricamente: “¿Seguiremos pecando, de modo que la maravillosa bondad de Dios se muestre mejor?” (ver Rom. 6:1). Pablo responde con un No enfático. El perdón no implica licencia: el pecado es perdonable, pero nunca aceptable.

Un predicador de reavivamiento levantó una vez su gran carpa entre los habitantes de una deprimente comunidad, en la frontera oeste de los Estados Unidos. El almacén y el bar eran los principales comercios del poblado.

Con poca competencia por las noches, la campaña del predicador estaba siempre repleta de gente. Un visitante ebrio respondió a su llamado  evangelizador una noche. Mientras avanzaba a los tropezones, alguien gritó: “No lo bautice a él, predicador. Está perdido”. Aparentemente, este era el octavo predicador itinerante que los visitaba ese verano. A pesar de sus siete bautismos anteriores, el hombre siempre estaba alcoholizado. Esta inconsistencia puso en duda las capacidades de Dios. Los incrédulos se preguntaban por qué ellos deberían llegar a ser cristianos, si nada sucedía. “¿Cuál es la diferencia?”, se preguntaban. Cuando los creyentes exhiben la liberación divina,s e siguen otras conversiones.

7) Autenticidad: “No uséis vanas repeticiones”. Cristo advirtió contra la hipocresía de aquellos fariseos que ofrecían oraciones ostentosas. Su piedad falsificada manchaba las reputaciones de los verdaderos creyentes. Su exhibicionismo religioso no engañaba a nadie, sino a ellos mismos. Jesús aconsejó a sus seguidores que hicieran otra cosa: “Oren privadamente”.

Pero, la preocupación de Cristo no era la privacidad. Daniel oraba públicamente; haciéndolo de otro modo, hubiera comprometido su testimonio. Sin embargo, orar para impresionar a la gente disgustaba a Jesús. Los cristianos genuinos se comunican con su Padre celestial con el fin de recibir alimento para el alma, no adulación humana. A menudo, la oración pública es apropiada. Los creyentes pueden, con limpia conciencia, orar abiertamente cuando están debidamente motivados. Sin embargo, no se ha encontrado sustituto adecuado para la oración privada.

Jesús eligió seguidores, y los ubicó en responsabilidades apropiadas para sus capacidades. Con paciencia los adiestró, usando grupos pequeños y una comunicación personal. Enfatizó su experiencia personal, que debía ser gobernada por mensajes bíblicos y oraciones eficaces. Él cultivó la diligencia.

Estas cosas constituyen los bloques para la edificación del liderazgo espiritual.

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