5 de agosto | La oración produce suministros ilimitados | Misión Adventista Jóvenes y Adultos | División Sudasiática | Tercer trimestre 2017

India 5 de agosto

La oración produce suministros ilimitados

Sunita es esposa de un granjero. Le gustaría asistir a la iglesia más a menudo, pero no quiere hacer enojar a su esposo, que no es cristiano. Así que, adora los sábados en silencio en su casa. Sin embargo, cada vez que tiene una petición especial de oración, no duda en asistir a la iglesia. El año pasado concurrió a la iglesia con el fin de orar por un pozo.

Sunita creció en un hogar en que se guardaba el domingo, pero dejó de asistir a la iglesia cuando se casó. Esto no le impidió continuar leyendo su Biblia, y mientras lo hacía, se sintió atraída por la Iglesia Adventista.

LA ORACIÓN POR UN MILAGRO

Eran tiempos difíciles en la granja familiar. Había llovido poco, y los dos pozos de la granja casi estaban secos. La granja necesitaba agua urgentemente, pero Sunita y su esposo no tenían mucho dinero para conseguirla.

Su esposo quería realizar un ritual hindú en el campo para encontrar agua, pues creía que esa era la única manera de localizarla. Pero ella se oponía al ritual, porque estaba convencida de que la única solución era orar a Dios.

Así que, Sunita fue a la iglesia para pedir a Dios un milagro. Oró pidiendo que pudieran hallar agua rápidamente, cuando contrataran a un excavador de pozos para perforar un nuevo agujero. La pareja no tenía dinero suficiente para que el excavador perforara varios agujeros.

El pastor y otros miembros de la iglesia se unieron a Sunita en sus oraciones por la granja familiar. Dieron gracias a Dios por la fidelidad de Sunita y su amor por el sábado, y pidieron la ayuda de Dios para encontrar agua.

Al día siguiente, el excavador llegó a la granja. El pastor y los miembros de la iglesia también fueron y oraron de nuevo. Nadie sabía dónde cavar, y ellos solo tenían dinero para perforar 45 metros.

Los miembros de la iglesia eligieron un lugar aleatorio para cavar, y el pastor oró:

“Señor, bendice este suelo, y permite que pueda dar suficiente agua para satisfacer las necesidades

de tus hijos”. Entonces el cavador de pozos se puso a trabajar.

Golpeó. Golpeó. Golpeó. Perforó quince metros. Nada.

Golpeó. Golpeó. Golpeó. Llegó a los treinta metros. Nada.

Golpeó. Golpeó. Golpeó. Llegó a los 45 metros. Dejó de perforar y se acercó a Sunita.

–He perforado los 45 metros –dijo–.

Tiene que pagar más, si quiere que siga cavando.

Los miembros de la iglesia oraron de nuevo.

Luego rogaron al excavador para que perforara un poco más. Él aceptó a regañadientes, ¡y minutos después el agua brotó!

Sunita sonrió,

–¡Estaba tan feliz! –dijo–. Por fe oramos, ¡y Dios respondió a nuestras oraciones y nos bendijo!

Hasta el día de hoy, el pozo proporciona un suministro ilimitado de agua dulce.

Los vecinos aún se maravillan por este milagro. Le dicen a Sunita: “Tú eres pobre, ¿por qué eres tan bendecida?”

Sunita dice que la respuesta es simple:

Dios honra a los que lo honran.

Dios honró a Sunita por su fidelidad, y el pozo continúa proporcionando un suministro ilimitado de agua. Cuando honramos a Dios, él también está dispuesto a proveernos un suministro ilimitado del agua de vida.

Cerca de la casa de Sunita queda el Colegio Adventista de Alate. Parte de la ofrenda del decimocuarto sábado de este trimestre se usará para construir catorce aulas en el colegio, para que más niños puedan asistir y aprender sobre ese Dios que responde a las oraciones. Por favor, incluye a Sunita y al Colegio de Alate en tus oraciones, y también al dar tus ofrendas misioneras de Escuela Sabática.

CÁPSULA INFORMATIVA

  • Desde el comienzo de la presencia adventista en la India, los colegios han jugado un papel importante en el crecimiento de la iglesia. Además de educar a los niños adventistas, estos colegios aceptan a muchos niños de hogares no cristianos que desean recibir una educación de calidad en inglés.

  • Muchos niños son bautizados cada año, como resultado de asistir a los colegios adventistas en la India. Incluso aquellos que no llegan a bautizarse en sus años escolares, aprenden importantes lecciones de fe para su vida.

  • Parte de nuestra ofrenda del decimocuarto sábado de este trimestre ayudará a construir

nuevos dormitorios en dos colegios adventistas, y bloques de aula en otros dos, lo que hará posible que más jóvenes puedan estudiar allí y aprender del gran amor de Dios.

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