19 de agosto | Rechazo al sábado | Misión Adventista Jóvenes y Adultos | División Sudasiática | Tercer trimestre 2017

India 19 de agosto

Rechazo al sábado

Seis familias adventistas permanecieron fieles a Dios ante amenazas de muerte, arrestos policiales y otros actos de hostigamiento en el noreste de la India. Como resultado, el treinta por ciento de los residentes de su pequeña aldea son ahora miembros de la Iglesia Adventista.

La historia comenzó cuando las seis familias que guardaban el sábado se trasladaron a la aldea para escapar de una crisis política en su región natal en 1966. Durante los primeros cuatro años, la vida en el nuevo pueblo fue normal. Entonces, los adultos de las familias decidieron unirse oficialmente a la Iglesia Adventista a través del bautismo. Casi de inmediato, los demás aldeanos comenzaron a presionarlos. Les decían que se retractaran de su fe o se fueran.

La mayoría de los aldeanos pertenecían a otra fe cristiana, y no querían tener nada que ver con los adventistas. Amenazaron a los creyentes, irrumpieron en la pequeña cabaña con techo de paja que utilizaban como iglesia adventista, y construyeron una estufa tradicional de tres piedras en el centro de la choza, diciendo que debía ser utilizada como una casa, y no como iglesia.

Varios aldeanos amenazaron de muerte a los adventistas, pero el pequeño grupo permaneció fiel a sus creencias. Como veían que nada funcionaba, los aldeanos convencieron a un funcionario del gobierno local para que firmara un decreto por el cual los adventistas tenían que renunciar a su fe o irse.

BAJO ARRESTO

El sábado siguiente, varios agentes de policía estaban esperando a los adventistas en sus casas al salir de la iglesia. La policía informó a los tres hombres del grupo que estaban bajo arresto.

Las mujeres tenían miedo, y los niños empezaron a llorar. Uno de los hombres, Pan, dijo a la policía:

–No hemos cometido ningún crimen, para merecer arresto. Si quieren matarnos por nuestra religión, estamos listos para entregar nuestras vidas.

–No queremos matarlos –dijo un agente de policía–. Pero como los aldeanos no los quieren aquí, tendrán que acompañarnos.

Los agentes esposaron a Pan y a su amigo Amunang juntos, y los pusieron con el tercer hombre en la parte trasera de un camión de la policía.

La esposa de Pan sintió un vacío en el estómago cuando vio que se llevaban a su esposo, pero recordó la promesa de Jesús en Mateo 5:10: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”.

El camión de la policía se dirigió a la comisaría principal de la región, a más de dos horas de distancia, en la ciudad de Dimapur.

De camino a la comisaría, Pan observó con sorpresa cómo las esposas se le resbalaban de las muñecas, zafándolo de su amigo. Él mostró sus manos liberadas a los agentes de policía, quienes le preguntaron cómo se había quitado las esposas.

–No hicimos nada –respondió.

El policía volvió a cerrar las esposas y el grupo siguió hasta la comisaría.

A los tres hombres los llevaron a una celda, donde pasaron dos días. El lunes, la policía dijo que podían irse, si se mudaban a otro pueblo. Ellos protestaron, diciendo:

–No nos han dicho por qué nos arrestaron sin una investigación y sin cargos.

La policía no pudo responder, así que, tuvieron que liberar a los hombres.

UN HOGAR PERMANENTE

De regreso a casa, apelaron ante las autoridades locales. Pidieron que se les permitiera vivir en paz en el pueblo. Tres meses después, las autoridades deliberaron y dictaminaron que los adventistas podrían quedarse en el pueblo y los otros aldeanos debían dejarlos adorar y vivir en paz.

Solo seis familias adventistas se mudaron a este pueblo, pero actualmente hay 84 familias adventistas. Eso es casi un tercio de los 1.500 residentes del pueblo.

Pan nunca entendió por qué las esposas se les cayeron de las manos, pero afirmó que el incidente le recordó en su hora de angustia que Dios estaba con él. Dijo: “Fue como un milagro, una especie de señal que nos mostró que Dios estaba con nosotros”.

Parte de la ofrenda del decimocuarto sábado de este trimestre ayudará a construir un dormitorio para señoritas en el colegio adventista ubicado en la misma ciudad donde estos fieles fueron encarcelados durante dos días. El

Colegio Adventista de Nagalandia necesita dormitorios para que más jóvenes de pueblos distantes, como la aldea de la que hablamos hoy, puedan asistir a un colegio adventista y aprender a ser buenos ciudadanos y siervos de Dios. Continúa la próxima semana…

CÁPSULA INFORMATIVA

  • Nagalandia está ubicada en el noreste de la India. Limita con Myanmar (Birmania) por el este. La mayoría de las personas que viven en Nagalandia son consideradas “tribales”, y pertenecen a diversos grupos étnicos provenientes de la parte principal de la India.

  • El cristianismo es la religión dominante en la región, y el inglés es hablado ampliamente como resultado de la obra misionera del siglo XIX en la región. Aunque estos cristianos cambian de confesión religiosa a voluntad, a menudo reciben oposición de otras confesiones cristianas en el territorio.

  • El Colegio Adventista de Nagalandia está ubicado en Dimapur, la ciudad más grande del Estado.

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